Las inversiones de Nico Williams: el hotel que lleva el nombre de su estadio, en el país del que huyeron sus padres

Los hermanos Williams han invertido más de cuatro millones de euros para construir en Ghana el San Mamés Hotel, la inversión más personal del fútbol español.
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Nicholas Williams Arthuer nació en Pamplona el 12 de julio de 2002. Su hermano Iñaki, nueve años mayor, había llegado al mundo en Bilbao cuando sus padres llevaban apenas unos meses en España. Poco antes, sus padres, en 1994, cruzaron el desierto del Sáhara a pie, abandonados por los traficantes que debían llevarles hasta Europa, sin comida ni agua. El padre perdió la sensibilidad en las plantas de los pies en aquel trayecto. Escalaron la valla de Melilla y comenzaron a construir una vida desde cero. En Bilbao, el sacerdote Iñaki Mardones les acogió y, en su honor, pusieron el nombre de su primer hijo. Mardones también le regaló a Iñaki su primera camiseta del Athletic Club.
Nico conoció la historia desde niño. Lleva tatuado un león en el brazo como homenaje a su madre. Y ha resumido el peso de esa historia con una frase que se repite cada vez que alguien le pregunta por sus raíces: "Nuestra madre es un ejemplo para nosotros. Llegó a España después de caminar descalza por el desierto en busca de una vida mejor. Ha pasado por muchas cosas, es una auténtica luchadora. Por eso hago todo por ella."
El regreso a Ghana y la promesa del abuelo
En 2022, Nico e Iñaki viajaron por primera vez a Ghana. En la ciudad de Tema encontraron la casa donde había vivido su padre Félix. Y conocieron a su abuelo materno, que tenía entonces noventa años, quien les dio su bendición para que tuvieran una carrera larga y exitosa. "Tenemos esto porque nuestros padres se jugaron la vida", dijeron los dos hermanos en una entrevista para Marca que circuló con amplitud.
De ese viaje salió algo más que una foto con el abuelo. Salió una decisión empresarial de cuatro millones de euros.

El hotel San Mamés: una inversión que ningún asesor financiero recomendaría
Mientras la mayoría de futbolistas de primer nivel canalizan su patrimonio hacia inmuebles en la Comunitat Valenciana, las islas Baleares o la Costa del Sol, Nico Williams y su hermano Iñaki optaron por un destino radicalmente distinto: Akyem Achiase, una localidad de la Región Oriental de Ghana. Allí, en el país que sus padres habían abandonado bajo condiciones extremas para darles un futuro mejor, los dos hermanos han construido un complejo hotelero de estándar internacional que supone una inversión de más de cuatro millones de euros.
El establecimiento fue inaugurado oficialmente a principios de 2024 bajo el nombre de "San Mamés Hotel", un tributo explícito al estadio de Bilbao donde ambos se consagraron como futbolistas y donde la familia Williams construyó su identidad en España.
Las instalaciones responden al nivel de una inversión millonaria, contando con habitaciones de lujo meticulosamente decoradas, un centro de fitness moderno, salas de conferencias para eventos corporativos y un rooftop bar en la azotea con vistas panorámicas a la región. Un complejo que podría haberse construido en Marbella o en Ibiza y que, sin embargo, está en el interior de Ghana.
El impacto social de esta inversión
Más allá del retorno económico que promete un hotel de esa categoría en una zona de escasa infraestructura turística, la inversión de los Williams tiene una dimensión que no admite traducción financiera. El San Mamés Hotel se ha convertido en uno de los principales motores de empleo privado de Akyem Achiase, generando trabajo estable para decenas de jóvenes de la zona. La lógica es directamente opuesta a la que guió a sus padres en 1994: si entonces dos ghaneanos tuvieron que salir del país para encontrar una oportunidad, ahora sus hijos llevan la oportunidad de vuelta.
La carrera que financia el hotel
La solidez de la inversión del San Mamés Hotel descansa sobre una realidad deportiva que ahora mismo está en su cima. En julio de 2025, Nico renovó su contrato con el Athletic hasta 2035. Su salario se sitúa en una horquilla de entre ocho y diez millones de euros anuales, lo que le convierte en uno de los jugadores mejor pagados de la historia del club.
Ese dinero podría haberse convertido en pisos de lujo en Marbella. Parte de él se convirtió en un hotel en Ghana. Con el nombre del estadio donde todo empezó.
