Las inversiones de Ferran Torres: el imperio de 20 inmuebles que gestiona con su hermana, una startup de salud y el campus que nació en su pueblo
Con 26 años, Ferran Torres ya ha construido un entramado empresarial sólido, diversificado y con lógica de largo plazo. Ladrillo, healthtech y formación deportiva
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Ferran Torres García nació el 29 de febrero de 2000 en Foios, un municipio valenciano de menos de 8.000 habitantes. El día de su nacimiento ya era una anomalía estadística, ya que el 29 de febrero solo existe en los años bisiestos. Lo que no es una anomalía es lo que ha construido desde entonces, tanto dentro como fuera del campo.
Eleven Future Invest S.L.: la sociedad familiar del ladrillo
El centro de las inversiones de Ferran Torres tiene un nombre y un CIF registrado: Eleven Future Invest S.L., con número B72901820, inscrita en el Registro Mercantil de Valencia y con estado activo. La sociedad opera bajo administración solidaria entre el propio futbolista y su hermana Arantxa Torres, configurando una alianza familiar que se ha demostrado especialmente eficaz.
La actividad de Eleven Future Invest no se limita a acumular activos. Según las últimas cuentas disponibles, la sociedad opera mediante un modelo integral: compra de inmuebles, reforma, venta y alquiler residencial. No es un fondo de inversión pasivo, sino un holding activo que identifica activos con potencial, los reforma para revalorizarlos y los incorpora a una cartera diversificada que genera flujos de caja recurrentes.
El resultado es un portfolio de casi 20 propiedades distribuidas estratégicamente entre la Comunidad Valenciana y Cataluña, los dos mercados inmobiliarios en los que Ferran Torres ha vivido y trabaja. El patrimonio neto de Eleven Future Invest S.L. supera holgadamente los 6,5 millones de euros, según reflejan las últimas cuentas anuales.
Lejos de las inversiones de alto riesgo que suelen tentar a otros deportistas de su nivel, Torres ha apostado por el ladrillo como valor refugio. La lógica es la misma que explica su juego: apostar por lo que se conoce bien, con frialdad y visión de largo plazo. Un split en el despacho y un defensa que esquivar.
iNuba: el escáner corporal en 3D que Ferran lleva en el brazo
La segunda pata del ecosistema inversor de Torres apunta en una dirección completamente diferente: la salud digital. El valenciano entró como socio inversor y embajador global de iNuba, una startup española fundada en Valencia en febrero de 2020 por Pablo Honrubia, Pablo Calatayud y Rodrigo Aldecoa, y que se ha posicionado como una de las healthtech más prometedoras de España.
El producto central de iNuba es la iNubaBox: una cabina de medición autónoma que genera un avatar corporal en 3D mediante tres sistemas simultáneos de desarrollo propio, obteniendo más de 360 métricas corporales correlacionadas con parámetros de salud científicos. La cabina está interconectada con la app iNuba, que traduce esos datos en planes de nutrición y entrenamiento individualizados, ajustados en tiempo real.
El futbolista ha explicado en repetidas ocasiones por qué se involucró en este proyecto: "Deporte y nutrición son dos pilares fundamentales en mi vida. He probado iNuba y, sin duda, es una herramienta muy potente que te ayuda a llevar una vida más saludable."
La startup ha tenido ya rondas de inversión que suman 1,65 millones de euros en total, se presentó en el CES de Las Vegas en 2022 y en el Mobile World Congress de Barcelona ese mismo año, y organizó el evento iNubaWorld en el Auditorio 1899 del Camp Nou con ponentes de clubs de primera división, aseguradoras y cadenas de gimnasios.
El Campus: la pata más personal
El tercer eje de la estrategia empresarial de Ferran Torres no tiene un retorno financiero medible a corto plazo, y eso es exactamente lo que lo distingue. El Campus Ferran Torres, ubicado en Foios, el mismo municipio donde nació y creció, empezó siendo un proyecto formativo de verano centrado en el fútbol base y el alto rendimiento. Con el tiempo ha evolucionado hacia algo más ambicioso: una escuela de valores, negocio y deporte para jóvenes de entre 4 y 16 años, con especial atención a menores en riesgo de exclusión social.
El campus funciona como hilo conductor entre el Ferran Torres deportista y el empresario que hoy gestiona una sociedad inmobiliaria con 20 propiedades. Lo que el campus transfiere no es solo técnica de fútbol: es la versión aplicada de su propio relato.