Miles de vuelos, cancelados en todo el mundo por el aumento del precio y la escasez de combustible para los aviones

Las cancelaciones de vuelos no están afectando a todas las compañías por igual, asiáticas como Air China están aumentando sus vuelos a Europa
Grandes compañías del Golfo ponen a salvo a parte de su flota en Teruel por la guerra de Irán
La aviación comercial atraviesa su momento más crítico desde la pandemia. Miles de vuelos han sido cancelados en los últimos días como consecuencia del encarecimiento del combustible para aviones y de la escasez generada por la guerra contra Irán, que ha alterado por completo el suministro global de petróleo. Según datos publicados por 'The Telegraph' a partir de la información de la consultora Cirium, uno de cada 20 vuelos programados para despegar el lunes fue cancelado lo que supone que más del 5 % del total mundial.

El impacto es inmediato y las aerolíneas de todos los continentes han comenzado a ajustar sus programaciones ante un escenario de costes disparados y disponibilidad limitada de combustible. El precio del queroseno de aviación, que ya suele situarse por encima del crudo, ha alcanzado los 1.710 dólares por tonelada métrica, un incremento superior al 130 % respecto a los 742 dólares registrados hace un año, según las cifras citadas por The Telegraph.
Cancelaciones masivas en varias aerolíneas
Entre las aerolíneas más afectadas se encuentran Air New Zealand y el grupo escandinavo SAS, que han anunciado recortes significativos en sus rutas. Air New Zealand cancelará 1.100 vuelos hasta principios de mayo, mientras que SAS suprimirá alrededor de 1.000 vuelos durante el próximo mes. Ambas compañías han señalado que las cancelaciones se concentrarán en rutas domésticas, donde la flexibilidad operativa es mayor y el impacto económico, menor que en los trayectos internacionales.
La situación también ha alcanzado a Estados Unidos. United Airlines se convirtió este mes en la primera gran aerolínea estadounidense en cancelar vuelos debido al aumento del coste del combustible. La compañía ha reducido aproximadamente un 5 % de su capacidad en las rutas consideradas menos rentables, una medida que podría extenderse si los precios continúan al alza.
Estas decisiones no son aisladas ya que otras aerolíneas están evaluando ajustes similares ante la incertidumbre del mercado energético y la volatilidad del suministro. La tendencia apunta a una reducción progresiva de frecuencias y a la priorización de rutas estratégicas, especialmente en mercados donde la demanda se mantiene estable.
Un escenario de incertidumbre para la aviación global
Las cancelaciones masivas son la segunda fase de unas anulaciones de vuelos que comenzaron nada más producirse los primeros ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán. Según informa la web Telegrafi estas sería las compañía y rutas afectadas:
- Air Canada: cancela todos los vuelos a Tel Aviv hasta el 2 de mayo y los destinados a Dubái hasta el 30 de abril.
- Delta Air Lines: cancela su ruta entre Nueva York y Tel Aviv, retrasa la reanudación de la ruta Atlanta–Tel Aviv hasta el 5 de septiembre y pospone indefinidamente el lanzamiento de la ruta entre Boston y Tel Aviv.
- Air France: cancela vuelos a Tel Aviv y Beirut hasta el 4 de abril, los destinados a Dubái y Riad hasta el 31 de marzo y suspende una salida desde Dubái el este miércoles 1 de abril.
- El grupo Lufthansa (Lufthansa, Swiss, Austrian Airlines, Brussels Airlines, Edelweiss): suspende vuelos a Dubái y Tel Aviv hasta el 31 de mayo, y a Abu Dabi, Amán, Beirut, Dammam, Riad, Erbil, Mascate y Teherán hasta el 24 de octubre.
- ITA Airways: suspende vuelos hacia Dubái y Tel Aviv hasta el 31 de mayo.
- Volotea: cancela varios vuelos por el impacto de la guerra en el precio del combustible.
- Emirates (EAU): opera con un programa reducido tras la reapertura parcial del espacio aéreo, aunque ha sufrido una de las mayores afectaciones (hasta el 85 % de vuelos paralizados en Dubái en el pico de la crisis).
- Qatar Airway: aumenta gradualmente operaciones desde Doha, con más frecuencias a más de 90 destinos, aunque sin plena normalidad tras el cierre del espacio aéreo.
- Vietnam Airlines: cancela desde el 1 de abril más de una veintena de rutas nacionales, debido al riesgo de sufrir escasez de combustible para aviones.
Aerolíneas que encuentran una oportunidad en la crisis
Frente a este panorama de cancelaciones por la guerra y la subida del combustible de aviación, algunas compañías aéreas están sabiendo encontrar nuevas oportunidades de negocio, especialmente las asiática con China a la cabeza,
Cathay Pacific, con sede en Hong Kong, anunció nuevas suspensiones de sus vuelos a Dubai, Riad y Tel Aviv, a la vez que reforzó sus viajes hacia Europa con la incorporación de viajes adicionales entre Hong Kong y París y Zúrich.
La aerolínea bandera del gigante asiático, Air China, inauguró el 24 de marzo una conexión directa entre Pekín y Bruselas, y el día 26 puso en marcha otra entre Chengdu y la capital belga, según la prensa del país. Antes de la apertura de estas rutas, solo existía un enlace directo entre China y Bélgica, operado por Hainan Airlines, y las demás conexiones, incluida Shanghái, requerían escala.
En los últimos años, Europa se ha consolidado como el principal mercado internacional de Air China, mientras que Bruselas se ha afianzado como un centro neurálgico en las relaciones entre Asia y el Viejo Continente, según señala el medio oficialista China Daily.
Singapore Airlines también decidió extender la cancelación de sus vuelos entre la ciudad-Estado y Dubái hasta finales de abril. Paralelamente, reforzó su capacidad en rutas alternativas, incrementando sus vuelos directos a Londres hasta diez semanales desde el 31 de marzo y con dos diarios durante el verano.
Esto se debe al aumento de la demanda en las rutas Asia-Europa, como reflejan los datos de Google Flights.
Antes del inicio del conflicto, un billete en conexiones populares como Hanói-París, Singapur-Londres o Tokio-Madrid rondaba los 300-600 dólares, mientras llegaron a sobrepasar los 2.000 en las primeras semanas de la guerra. Sin embargo, los precios han caído desde entonces hasta los 400 dólares actualmente, incluso por debajo de los niveles previos a la crisis en ciertas rutas.
