Adiós a los 'amenities' de los hoteles: los botes y sobres de un solo uso de geles, cremas o jabones tienen los días contados
La prohibición arranca en agosto de 2026 y se hace efectiva en 2030, aunque las empresas hoteleras ya han comenzado su eliminación
Adiós a los sobres monodosis de kétchup, mayonesa o mostaza en bares y restaurantes a partir de agosto de 2026
La cuenta atrás para el fin de los tradicionales 'amenities' de hotel, envases y productos de un solo uso pensados para facilitar la vida a los clientes, ya está en marcha. La entrada en vigor del Reglamento de Envases y Residuos de Envases (UE 2025/40), en vigor desde febrero de 2025, ha marcado un antes y un después en la industria turística europea. La norma establece que, a partir de agosto de 2026, comenzará la retirada progresiva de los envases de plástico de un solo uso en productos de higiene y aseo ofrecidos en hoteles y alojamientos turísticos. Y fija la fecha definitiva del 1 de enero de 2030, para su completa retirada.
La medida afecta directamente a los envases individuales de menos de 100 ml —los clásicos botes de champú, gel, acondicionador o crema corporal—, así como a las pastillas de jabón envueltas en plástico. La Unión Europea considera estos formatos como residuos innecesarios y de difícil reciclaje, y los incluye dentro de su estrategia para reducir drásticamente los desechos de envases en el continente.
Un cambio para clientes y empresas
Aunque muchos establecimientos ya habían iniciado la transición hacia modelos más sostenibles, la nueva normativa convierte lo que hasta ahora era una tendencia voluntaria en una obligación legal. A partir de 2030, todos los envases presentes en las habitaciones —sean de plástico u otros materiales— deberán ser completamente reciclables, clasificados en las categorías A, B o C. Además, los envases de plástico deberán incorporar un porcentaje mínimo de plástico reciclado post-consumo, y todos deberán incluir pictogramas claros que indiquen al huésped en qué contenedor deben depositarse.
La industria hotelera española, una de las más potentes de Europa, lleva tiempo preparándose. La revista Condé Nast Traveler ha tomado el pulso a algunas de estas empresas para conocer cómo está siendo esta adaptación. Miguel Estévez, director del Gran Hotel Claridge Granada, defiende la necesidad de "alinearnos con las políticas de sostenibilidad, impulsando la reducción de plásticos de un solo uso en nuestra operativa”. Su establecimiento, como muchos otros, trabaja ya con proveedores locales para desarrollar artículos sostenibles basados en ingredientes naturales y envases de bajo impacto.
Los hoteles de mayor categoría han sido los primeros en adaptarse, conscientes de que la sostenibilidad se ha convertido en un factor clave para el cliente. La sustitución de miniaturas por dispensadores de pared rellenables, sistemas de gran formato o productos biodegradables es ya habitual en cadenas y hoteles boutique.
La industria cosmética, ante un nuevo escenario
El cambio no solo afecta a los hoteles. Las empresas cosméticas que suministran estos productos también han tenido que rediseñar su modelo de negocio. En España, el sector lleva años anticipándose. La Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa) publicó en 2022 una Guía de buenas prácticas para la sostenibilidad de los productos de cortesía, donde ya se apuntaban las líneas de evolución: envases compostables, materiales biodegradables, ingredientes de origen local y sistemas rellenables.
“Los productos cosméticos de cortesía evolucionarán hacia formatos adaptados a las necesidades específicas de cada cliente, proporcionando una experiencia única y personal”, señalaba entonces la asociación. La personalización, unida a la sostenibilidad, se perfila como la gran tendencia del sector.
Según este medio especializado en viajes y turismo, España parte con ventaja. La industria cosmética nacional está muy descentralizada y cuenta con un tejido productivo sólido. De hecho, el país exporta más cosmética que vino, aceite y calzado, lo que demuestra su capacidad para adaptarse a nuevas exigencias regulatorias y de mercado.
En España, algunas comunidades autónomas ya habían avanzado en esta dirección. Belares, por ejemplo, aprobó en 2019 una ley de residuos que limitaba el uso de plásticos de un solo uso en el sector turístico, y en 2022 reforzaron estas medidas con un decreto específico para la sostenibilidad del turismo.
La Unión Europea no es pionera en esta medida. California prohibió en 2023 los 'amenities' de plástico de un solo uso en hoteles, y otros territorios han seguido el mismo camino. La normativa europea, sin embargo, es más amplia y estricta, al incluir requisitos de reciclabilidad, contenido reciclado y etiquetado obligatorio.