Los médicos niegan fraude en las bajas porque hay "supervisión profesional" y los trabajadores defienden que "la salud es lo primero"
Los médicos denuncian el aumento de la presión laboral sobre una profesión envejecida, y con un sistema sanitario deficitario
Feijóo llama "cáncer" a las bajas laborales y cuestiona que un trabajador enfermo cobre lo mismo que otro que está trabajando
El debate sobre el incremento de las bajas laborales ha reavivado las críticas hacia el sistema sanitario y hacia quienes solicitan una incapacidad temporal. Sin embargo, médicos, pacientes y sindicatos coinciden en negar que exista un uso fraudulento generalizado y señalan que el problema real está en el deterioro de la salud —especialmente la mental— y en la falta de recursos para prevenirla.
Una población laboral envejecida
En las consultas, los profesionales insisten en que las bajas responden a causas médicas justificadas. Jesús Sueiro, médico de familia, recuerda que detrás de muchas incapacidades hay factores estructurales que afectan directamente a la salud de los trabajadores: “La población ha envejecido. La precariedad laboral, los esfuerzos físicos, las características de los trabajos, las listas de espera”. A su juicio, el aumento de bajas no es un síntoma de fraude, sino de un contexto laboral y sanitario cada vez más exigente.
Desde el Sindicato Médico CESM, Vladimir Herrero subraya que no existe una baja sin supervisión profesional: “La causa médica es la que manda. Control hay. Control en el tema de las bajas lo hay”. Su mensaje responde a quienes cuestionan la legitimidad de las incapacidades temporales y recuerda que cada baja requiere la valoración y autorización de un facultativo.
Los propios pacientes corroboran esa realidad. Una mujer explica que para quedar incapacitada “hace falta una firma”, y defiende que “la salud va por encima del trabajo”. Otra añade que “hay cosas que te impiden hacer tu trabajo y que no deberías estar trabajando”, reflejando la percepción de que la baja es, en muchos casos, una necesidad y no una elección.
A este escenario se suma el aumento de bajas vinculadas a problemas de salud mental, un ámbito que sigue siendo “invisible”, según la psicóloga Altea Tauriz. “Hay mucha gente que no se atreve a coger la baja porque les da miedo que luego haya repercusiones”, afirma, señalando el estigma que aún pesa sobre estas patologías. Úrsola Persona, psicóloga sanitaria, refuerza esta idea: “Los problemas de salud mental pueden ser tan incapacitantes o más que uno de salud física”.
Los sindicatos, lejos de apuntar a un supuesto abuso, reclaman que se actúe sobre las causas profundas del problema. Estíbaliz Montero, secretaria de mujeres y empleo de CCOO en Euskadi, advierte de que el foco debe ponerse en “una falta de inversión en prevención y en la sanidad pública”. A su juicio, mejorar los recursos y agilizar la atención es clave para evitar que las bajas se prolonguen y para responder adecuadamente a un fenómeno que preocupa tanto a empresas como a trabajadores.