Ayudas y subvenciones públicas

Subvenciones para insonorizar ventanas y balcones: la ayuda poco conocida que algunas ciudades ofrecen a vecinos de zonas ruidosas

Ventanas insonorizadas. Telecinco.es
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Más del 40% de las viviendas de Madrid están expuestas a niveles superiores a los sesenta y cinco decibelios durante el día y a los cincuenta y cinco durante la noche, el umbral a partir del cual la OMS considera que empieza el riesgo para la salud. Esta es una cifra que describe una realidad que la mayoría de los grandes municipios españoles comparten con distintos matices. 

Ruido del tráfico rodado, ruido del ocio nocturno concentrado en determinadas calles, ruido aeroportuario en los municipios próximos a los grandes aeropuertos. Frente a ese cuadro, la mayoría de los vecinos afectados asume que la única salida es la resignación o el desembolso de una reforma que será cara. Pocos saben que, para varios de esos escenarios, existe una línea de subvención pública específica capaz de cubrir una parte del coste de sustituir las ventanas originales por otras con aislamiento acústico certificado.

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El Plan de Aislamiento Acústico

La primera vía y probablemente la más consolidada es el Plan de Aislamiento Acústico de AENA. El gestor aeroportuario español lleva décadas ejecutando programas de insonorización en las viviendas y edificaciones sensibles localizadas dentro de la llamada huella acústica de sus aeropuertos, definida por la Declaración de Impacto Ambiental correspondiente. El programa cubre actualmente diecisiete aeropuertos de la red: Adolfo Suárez Madrid-Barajas, Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, Palma de Mallorca, Alicante-Elche, Bilbao, Málaga-Costa del Sol, Valencia, Ibiza, Menorca, Tenerife Sur, La Palma, Santiago-Rosalía de Castro, Pamplona, Gran Canaria, César Manrique-Lanzarote, A Coruña y Fuerteventura, este último en fase de arranque.

Para acceder a la ayuda es necesario cumplir tres requisitos simultáneos

  • Que la vivienda o edificación esté localizada dentro de la huella acústica del aeropuerto correspondiente. 
  • Que la licencia de obra sea anterior a la Declaración de Impacto Ambiental del propio aeropuerto o al Real Decreto que resulte aplicable. 
  • Que la edificación tenga uso residencial o esté dedicada a los llamados usos sensibles. 
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La ejecución de las obras la asume íntegramente AENA con cargo a sus recursos, sin coste directo para el propietario. La solicitud se tramita en el propio aeropuerto o a través de los ayuntamientos afectados, y en algunos municipios existe además una gerencia urbanística o servicio municipal específico que canaliza las peticiones.

Los ayuntamientos y sus zonas acústicamente tensionadas

La segunda vía, menos conocida y sin embargo aplicable a un número creciente de vecinos españoles, la constituyen las convocatorias municipales dirigidas específicamente a las viviendas ubicadas en las llamadas zonas acústicamente tensionadas. El ejemplo más claro lo vemos en Barcelona. 

El Ajuntament, a través del Consorci de l'Habitatge, mantiene abierta una línea de subvenciones para la sustitución de ventanas de las fachadas principales de edificios ubicados en Zonas Acústicas de Régimen Especial, Zonas Acústicamente Tensionadas en Horario Nocturno, calles catalogadas como C3 y calles cuyo nivel sonoro nocturno supere los sesenta y cinco decibelios medidos en la propia fachada. Las cuantías se distribuyen por comunidad de vecinos: entre 30.000 y 50.000 euros por edificio en función del número de viviendas, con un máximo de 3.000 euros por vivienda. La convocatoria original, dotada con un millón de euros y cofinanciada con fondos Next Generation, se ha ido renovando desde su lanzamiento en 2022.

Madrid opera con un marco distinto pero comparable. El Ayuntamiento articula la protección acústica a través de dos figuras superpuestas: las Zonas Ambientalmente Protegidas, y las Zonas de Protección Acústica Especial. Estas zonas, concentradas en el centro histórico, en Malasaña, en Chueca, en Huertas y en varios ejes del Distrito Centro con actividad de ocio nocturno intenso, cuentan con planes zonales específicos, y las viviendas ubicadas dentro de sus perímetros disponen de acceso preferente a las líneas de ayuda para eficiencia energética y aislamiento que el propio Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid mantienen abiertas.

Otros municipios españoles con problemática acústica documentada como Valencia, Sevilla, Bilbao, Málaga o Palma, han abierto en los últimos años convocatorias específicas, a menudo con carácter puntual y no siempre publicitadas al gran público. El punto de contacto habitual para localizarlas son los servicios de vivienda y urbanismo del propio ayuntamiento, o las oficinas del consorcio o agencia autonómica de la vivienda cuando exista.

Una condición que no admite excepciones

La regla común a todas estas líneas es la misma que rige el resto de subvenciones de rehabilitación: solicitar la ayuda antes de iniciar la obra, nunca después. Reunir el certificado acústico de las ventanas antiguas, el presupuesto detallado de al menos una empresa instaladora especializada con certificado técnico del vidrio y de la carpintería completa, y el acuerdo de la junta de propietarios cuando la obra afecta a las fachadas del edificio. En ventanas acústicas de alta gama, las certificaciones actuales alcanzan los cuarenta y seis decibelios de reducción sonora ponderada, cifra suficiente para transformar el interior de una vivienda de un piso ruidoso del centro urbano y para bajar el nivel sonoro interior por debajo del umbral que la OMS considera compatible con el descanso reparador.

Diez o quince días de gestión previa marcan la diferencia entre pagar la reforma íntegra de bolsillo o recibir el reembolso de una parte considerable del coste. Es probablemente la subvención de rehabilitación menos publicitada del catálogo español y una de las que produce, sobre la calidad de vida diaria, un rendimiento más medible.