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Guía práctica para preparar tu presupuesto familiar ante subidas del IVA y tarifas básicas en 2026

Preparando el presupuesto para 2026. EUROPA PRESS - Archivo
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La economía doméstica de los hogares españoles se prepara para encarar un nuevo ciclo de presión fiscal. A medida que se perfilan los presupuestos generales para 2026, el Gobierno ha dejado entrever un posible reajuste en los impuestos al consumo —especialmente el IVA— al tiempo que se consolidan cambios en tarifas esenciales como la luz, el gas o las telecomunicaciones. De esta forma, se configura un escenario que combina unos niveles de inflación moderada y costes estructurales al alza. Por ese motivo, no basta con resignarse, sino que toca planificar con rigor.

Una subida imparable de los gastos

Aunque todavía no se ha oficializado una reforma integral del IVA, distintos análisis advierten de que es una opción sobre la mesa. En junio de 2025, Bruselas urgía a España a elevar la presión fiscal a través de “subidas del IVA y de las tasas verdes” para sostener el gasto público sin comprometer el crecimiento. El objetivo era claro, y no era otro que garantizar ingresos estables y evitar realizar nuevos recortes estructurales.

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La pista más tangible ha sido la electricidad. El tipo impositivo aplicado a este suministro, que desde mediados de 2021 había estado reducido al 5% o al 10% como medida anticrisis, ha vuelto al 21% en 2025. La factura, por tanto, ya ha reflejado ese incremento. Pero lo más significativo es que esta subida puede servir de anticipo para otros productos o servicios actualmente bonificados, como algunos alimentos o sectores culturales. Si finalmente se decide aumentar el IVA a más categorías, el impacto será inmediato en la cesta de la compra, los contratos de suministros y el consumo cotidiano.

Más allá del IVA, el segundo factor que compromete el equilibrio presupuestario de las familias es el encarecimiento progresivo de las tarifas reguladas. En electricidad, por ejemplo, está prevista la implantación del llamado “mercado de capacidad” en 2026, una herramienta con la que se remunerará a las eléctricas por mantener potencia disponible, aunque no llegue a utilizarse. Esta medida, según estimaciones recogidas por comparadores energéticos, podría encarecer entre un 5% y un 8% la factura de un hogar medio en España. 

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Simultáneamente, la tarifa regulada (PVPC) ha sido reformada para incluir precios de mercado a largo plazo, de modo que en 2026 el 55% del cálculo de esa tarifa dependerá de los precios futuros, más estables pero generalmente superiores a los de corto plazo.

A estas cifras se suma el comportamiento del mercado de telecomunicaciones. A finales de 2024 y durante el primer semestre de 2025, las principales operadoras anunciaron subidas de tarifas en paquetes convergentes de fibra, móvil y televisión, con aumentos que llegaron hasta los 6 euros mensuales. Esta dinámica, lejos de remitir, se mantendrá en 2026 ante el incremento de costes operativos y la reestructuración de frecuencias y redes. 

¿Qué hacer ante esta situación?

Con este telón de fondo, muchos hogares se ven obligados a redibujar su presupuesto familiar. Si hasta ahora el 40% de los ingresos netos se destinaban a gastos fijos, ese porcentaje podría elevarse fácilmente hasta el 45% si no se adoptan medidas de contención. La clave, según distintos expertos, no está solo en recortar, sino en adaptar los hábitos de consumo a un contexto más exigente.

Una de las primeras recomendaciones es revisar en detalle todas las facturas actuales, desde la potencia eléctrica contratada hasta los servicios de telecomunicaciones que a menudo incluyen paquetes sobredimensionados. Pasar a tarifas de discriminación horaria, optimizar el uso energético o incluso estudiar el autoconsumo pueden ser herramientas eficaces para reducir costes. En paralelo, conviene evaluar suscripciones digitales, seguros y otros servicios recurrentes para identificar duplicidades o gastos innecesarios.

La alimentación, por su parte, podría verse también afectada si se modifica el tipo impositivo reducido del 4% o del 10%. En este sentido, la decisión de Bruselas de flexibilizar las normas sobre el IVA aplicado a productos de primera necesidad abre la puerta a ajustes nacionales en función del contexto presupuestario. Si el Gobierno opta por eliminar ciertas bonificaciones, productos como aceites, conservas, café o preparados infantiles podrían encarecerse.

No menos importante es revisar los mecanismos de protección social. A partir de enero de 2026, el descuento aplicado al bono social de electricidad se reducirá del 65% al 35% en el caso de los consumidores vulnerables severos, lo que impactará de forma directa en decenas de miles de hogares. 

Estrategia práctica para ajustar tu presupuesto ahora

Para que tu hogar no se vea sorprendido por estas alzas, aquí tienes un plan de acción claro:

1.- Haz un análisis de partida: revisa tu factura eléctrica, el coste del gas, el contrato de telecomunicaciones. Estima cuánto aumentaría con un 5 %-8 % adicional en luz y quizá otro pequeño aumento en servicios.

2.- Clasifica tus gastos por impacto:

  • Suministros (luz, gas).
  • Contratos empaquetados (telecos, streaming).
  • Compras gravadas con IVA general (21 %).

Identifica cuáles tienen margen para ajuste: ¿puedes cambiar de tarifa, reducir consumo, renegociar?

3.- Reserva un colchón de contingencia: ante una subida inminente, conviene apartar un porcentaje de tus ingresos como “caja de subida” para el primer trimestre de 2026.

4.- Revisa opciones de ahorro activo:

  • En electricidad: utiliza discriminación horaria, optimiza potencia contratada, considera autoconsumo o bombillas eficientes.
  • En contratos de telecomunicaciones: compara alternativas más ligeras si los aumentos han sido grandes.
  • En compras gravadas: ajusta consumo de ocio, suscripciones, servicios opcionales que soportan un 21 % de IVA.

5.- Actualiza el presupuesto familiar: si antes asignabas el 40 % de ingresos netos a gastos fijos, tras los ajustes quizá suba al 42 %-43 %. Consciencia de ese cambio ayuda a evitar sorpresas.

6.- Infórmate de las ayudas disponibles: los consumidores vulnerables en el bono social de electricidad verán reducido el descuento al 35 % en enero de 2026. Si en tu familia existe esa condición, conviene anticiparlo.