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¿Son fiables las empresas de reunificación de deudas?

Haciendo cálculos con la deuda
Haciendo cálculos con la deuda. Telecinco.es
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La reunificación (o agrupación) de deudas suele venderse con una promesa muy seductora: la de pagar menos al mes cantidad al mes al juntar varios préstamos en una sola cuota. Y, en efecto, es algo que puede conseguirse… normalmente a cambio de algún aspecto de esos que no salen en el anuncio, como puede ser aumentar el plazo de amortización de la deuda y, por lo tanto, también su coste total, debido a los intereses.

Con esto ya claro, la pregunta que debemos hacernos es si este tipo de empresas son fiables. Para encontrar la respuesta, lo mejor es plantearse una nueva cuestión: ¿de qué tipo de empresa estamos hablando y qué controles (si los hay) se le pueden exigir en España?

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Cuando “empresa de reunificación” puede significar cosas muy distintas

En España te puedes topar con un banco que te ofrece refinanciación o un préstamo nuevo, un intermediario (broker) que busca financiación para ti, o una empresa que presta o intermedia fuera de la banca tradicional.

En ese ecosistema, la fiabilidad no es un “sí/no” moral: es registro, supervisión, contrato y costes.

Aquí entra una pista clave del Banco de España: existe un Registro de intermediarios de crédito inmobiliario y prestamistas inmobiliarios, y lo gestiona el propio Banco de España para quienes trabajen con prestatarios domiciliados en más de una comunidad autónoma. Además, también mantiene una página de “Registros de entidades” donde remite a los órganos competentes según el ámbito. 

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Y, si lo que se intermedia es un préstamo o crédito al consumo (no hipotecario), el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 describe un registro de intermediarios financieros en el que se incluye, literalmente, “la intermediación para la celebración de un contrato de préstamo o crédito con cualquier finalidad, a una persona consumidora”. 

El riesgo real no es “la estafa”

Las asociaciones de consumidores llevan años avisando del patrón. OCU señaló que una nueva normativa regulaba los préstamos y la intermediación que realizan empresas no bancarias como las de reunificación de deudas y que eso era “una buena noticia” porque daba un mayor grado de protección.

Lo que suele torcer el resultado es la aritmética del plazo. ASUFIN lo formula en su estudio, afirmando: “El problema principal de este tipo de operaciones es que el alargamiento del plazo aumenta el coste de intereses”. Es decir, baja la cuota, pero sube el coste final por intereses. 

A eso se añaden los costes de intermediación. La OCU ya ha alertado de “elevados gastos y altas comisiones, que en algún caso llegaban hasta el 7%, en operaciones propuestas por estas empresas. 

Archivo - Una calculadora

Cómo distinguir una empresa “fiable” de una peligrosa

La fiabilidad, en el contexto español, empieza por tres comprobaciones simples (y verificables):

  • ¿Está registrada donde debe? Si la operación es hipotecaria, existe el registro del Banco de España para intermediarios de crédito inmobiliario/prestamistas inmobiliarios. Si es consumo y hay intermediación, Consumo describe el registro estatal ligado a esa actividad. 
  • ¿Te están vendiendo una “cuota más baja” sin hablar del coste total para ti? Cuando una propuesta se centra solo en el recibo mensual, es, de forma inequívoca, una mala señal. Hay que ser conscientes de que nadie da ‘duros a tres pesetas’ y que se puede esperar que el coste final aumente por los plazos y los intereses. 
  • ¿Qué comisiones exactas vas a pagar, por qué y cuándo? OCU ha alertado públicamente de comisiones altas en este tipo de empresas (hasta el 7% en algunos casos, según la nota citada). Si la empresa no lo deja cristalino desde el minuto uno, lo prudente es parar.

La conclusión rápida es que sí: este tipo de empresas pueden ser “fiables” en el sentido de operar legalmente y tramitar una reunificación real. Pero que una empresa sea formalmente correcta no significa que la reunificación sea buena para ti. La clave es entender que el producto suele funcionar como un intercambio, y no como un milagro financiero. Tener menos presión hoy, va con el peaje de soportar más coste mañana, porque el plazo crece y con él los intereses. 

Si el objetivo es salir de un momento de ahogo, es una opción que puede ser perfecta. Pero antes de firmar, pide que te pongan por escrito y con números lo único que decide si te conviene: cuánto pagarás en total (no solo al mes) y cuánto de ese total son comisiones e intereses. Y, a partir de ahí, que hable la calculadora, no el eslogan.