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Reunificar deudas en Madrid: cómo hacerlo y ventajas

Cálculos mentales
Haciendo cálculos mentales sobre la deuda. Getty Images
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Reunificar deudas (también llamado “agrupación”) es convertir varios pagos diferentes, como pueden ser préstamos personales, gastos acumulados de tarjetas, financiación de coche, etc., en una sola cuota mensual de menor cuantía que la suma de las anteriores. La promesa habitual es sencilla: respirar cada mes. La contrapartida, casi siempre, también: más plazo y más intereses, por lo que el coste final de la financiación crece, aunque la podamos soportar con mayor holgura.. 

En Madrid, el “cómo” no cambia por el código postal. Cambian los canales (bancos, intermediarios, notarías si hay hipoteca) y, sobre todo, lo que conviene revisar para no convertir un alivio de cuota en una factura gigante.

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Qué significa “reunificar” en la práctica

Puede hacerse de dos maneras frecuentes. La primera opción es un nuevo préstamo que cancela los anteriores (y tú te quedas con una deuda única). La segunda es a través de una hipoteca nueva o ampliación (si hay vivienda de por medio), usando el inmueble como garantía. La razón por la que a veces se plantea es que puede bajar la cuota; el precio es que alargar el plazo puede disparar intereses. 

ASUFIN lo ilustra con un ejemplo numérico en un estudio: en su ejercicio, el coste de intereses de la deuda original “pasa… de unos 21.000 euros… a algo más de 92.000 euros”, y habla de una multiplicación del coste de intereses (en su caso, 336,7%). 

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Cómo hacerlo paso a paso (sin caer en trampas de marketing)

  1. Haz un inventario “de notario: La reunificación se decide con números completos, no con la frase “te bajamos la cuota”. De hecho, OCU recuerda que la normativa prohíbe mencionar la reducción de cuota si no se menciona también el aumento del capital pendiente y del plazo del nuevo préstamo, y exige incluir la TAE cuando se hable de coste. 
  2. Pide dos cifras por escrito: La cuota es el anzuelo; el coste total es la verdad. Si alguien evita darte el coste total (intereses + gastos + comisiones) o lo camufla, mala señal. ASUFIN insiste en el mecanismo: “el alargamiento del plazo aumenta el coste de intereses”. 
  3. Decide el canal: banco o intermediario (y verifica registros): Si lo haces con un banco, el camino suele ser más directo. Si interviene un intermediario, en España existen registros públicos que ayudan a filtrar. Así, para intermediarios y prestamistas inmobiliarios (cuando hay crédito con garantía inmobiliaria), el Banco de España gestiona el Registro de intermediarios de crédito inmobiliario y prestamistas inmobiliarios para quienes operan con prestatarios domiciliados en más de una comunidad autónoma. El Banco de España también mantiene una página de Registros de entidades y remite a los órganos competentes según el ámbito. Para empresas de concesión de créditos o intermediación financiera bajo la Ley 2/2009, el Ministerio de Consumo ofrece el trámite de inscripción en el Registro Estatal. Esto se traduce en algo práctico: si una empresa “te lo hace todo” y te cobra por intermediar, pide su número de registro y compáralo con los registros oficiales citados.
  4. Pregunta por los gastos “de fricción”: además de intereses, puede haber costes de apertura, intermediación y, si hay operación hipotecaria, gastos asociados a formalización. OCU, en advertencias públicas sobre estas compañías, ha señalado que en operaciones propuestas por empresas de reunificación puede haber “elevados gastos y altas comisiones”. 
  5. Si tu problema son tarjetas o deudas muy caras, valora alternativas antes: reunificar no siempre es la mejor primera opción: si lo que te está ahogando son intereses muy altos, alargar el plazo puede ser “pan para hoy”. La lógica de coste que señalan BBVA y ASUFIN (más plazo → más intereses) es justo lo que debes evitar cuando la deuda ya es cara. 

Ventajas reales (cuando encaja)

  • Una sola cuota y un solo calendario, más fácil de gestionar. 
  • Bajada de la cuota mensual frente a la suma de cuotas anteriores (si se alarga plazo). 
  • Orden mental: reduces frentes abiertos y puedes estabilizar tu presupuesto (útil si estabas al límite de impagos). 

Con todo esto en mente, lo que debe quedar claro es que reunificar puede ser útil, pero no es “gratis”: la propia explicación divulgativa de BBVA lo deja claro: cuota menor a cambio de más plazo y más coste final por intereses. 

Si en Madrid te lo planteas, la regla de oro es doble: verifica quién intermedia (registros) y compara el coste total (no solo la cuota). Si esas dos cosas cuadran, entonces sí: puede ser una herramienta. Si no, es una trampa con buenas maneras