Cuánto gasta una persona que vive sola en comida al mes
Cocinar para uno suele salir más caro que hacerlo para varias personas
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Vivir solo implica asumir en solitario todos los gastos del día a día, y la alimentación es uno de los que más pican el bolsillo mes a mes. No solo porque no hay nadie para repartir el coste de la compra, sino porque cocinar para uno suele salir más caro de lo que parece. Pero ¿cuánto gasta realmente una persona que vive sola en comida en España? Los datos permiten acotar bastante bien la respuesta, aunque no exista una cifra única válida para todos.
El gasto medio en alimentación cuando vives solo
Si nos ceñimos a lo que se consume en casa, comprado en el supermercado o mercado y teniendo en cuenta una alimentación básica, el gasto mensual individual en comida por persona en España se sitúa en torno a los 200–250 euros al mes, como punto de partida. Es la estimación que recogen los estudios de coste de vida más recientes, que calculan el presupuesto mensual en alimentos y bebidas no alcohólicas por persona sería de aproximadamente 210 euros.
Esa cifra corresponde a una persona que cocina habitualmente en casa y no basa su dieta en productos premium o ecológicos. A partir de ahí, el gasto empieza a subir si entran en juego ciertos factores habituales cuando se vive solo, como una menor planificación, más desperdicio y compras menos eficientes por volumen.
Sin embargo, esa media que mencionábamos no es válida para grandes ciudades como Madrid o Barcelona, donde los estudios elevan el rango de gastos. En esos contextos, el gasto mensual en comida para una persona sola suele situarse entre 250 y 350 euros, combinando supermercado y alguna comida fuera.
Este rango encaja con otro dato clave: el gasto medio mensual en alimentación de los hogares en España fue de 421 euros en 2024. Al tratarse de una media que incluye hogares de varios miembros, el gasto individual de una persona sola se sitúa lógicamente por debajo, pero no a la mitad exacta.
Comer fuera: lo que dispara el presupuesto
La diferencia real no está tanto en qué compras, sino dónde comes. En España, un menú del día en un restaurante económico cuesta de media 12–15 euros, mientras que una comida a la carta en un local de gama media puede superar fácilmente los 20–30 euros por persona.
Esto significa que dos o tres comidas fuera a la semana pueden añadir entre 80 y 120 euros más al mes al presupuesto alimentario sin apenas darse cuenta. Por eso, una persona que vive sola y come fuera con cierta frecuencia puede ver cómo su gasto mensual en comida se acerca fácilmente, o supera con holgura, los 350 euros, incluso aunque no caiga en excesos.
A esto se suma otro elemento habitual cuando se vive solo: la falta de economías de escala. Comprar para uno encarece el precio por ración, se desperdicia más comida y se tiende a recurrir con mayor frecuencia a soluciones rápidas (platos preparados, delivery, comida para llevar), que elevan el ticket final.
Por tanto, no es una cuestión de disciplina, sino de contexto. Vivir solo encarece la alimentación y exige más planificación para que el gasto no se dispare. Saber en qué tramo te mueves es el primer paso para decidir si tu presupuesto está alineado —o no— con tus ingresos. Porque cuando vives solo, la comida no es un gasto menor: es una de las partidas que más rápido se come el sueldo sin hacer ruido.