Las videollamadas de WhatsApp son una gran idea, pero los ciberdelincuentes han comenzado a usarlas como cebo
Cómo saber si leen tus conversaciones en WhatsApp: cuidado con los dispositivos vinculados
A lo largo de la vida vamos aprendiendo cosas nuevas que nos ayudan a enfrentarnos a los problemas que van surgiendo. Esto es algo de lo que somos conscientes solo en esas ocasiones en las que lo necesitamos, pero hay situaciones en las que es importante estar preparado antes de que suceda, porque de no hacerlo, podemos acabar con las cuentas vacías a causa de un ciberdelincuente.
Conocer todos los trucos que los ladrones emplean para hacerse con nuestro dinero es una tarea prácticamente imposible, por eso todo lo que hagamos por estar informados es bienvenido. Seguir las cuentas oficiales de autoridades como la Policía o la Guardia Civil es una manera estupenda de hacerlo, porque ellos mismos se encargan de alertarnos de nuevas técnicas de robos o intentos de estafa que se ponen de moda y podrían ponernos en peligro.
No está de más tener presentes las indicaciones generales que se suelen dar, como nunca ofrecer nuestros datos personales vía telefónica, evitar seguir enlaces de dudosa procedencia, así como llamar o responder a mensajes de números desconocidos, sobre todo si nos piden dinero. Lo mejor siempre es ignorarlos y, si nos sentimos presionados, denunciarlo ante las autoridades competentes.
Sentirse seguro ante la ciberdelincuencia no es tarea sencilla, cuando pensamos que sabemos las formas habituales que tienen para intentar hacerse con nuestro dinero, surgen algunas nuevas, como el sistema del que hablaremos en estas líneas, que emplea las videollamadas para lograr acceso a nuestras cuentas. Evidentemente, no es sencillo darse cuenta de lo que pretenden, porque no se trata solo de ese contacto, existe todo un sistema detrás que invita a que bajemos nuestras barreras.
Comienza con un mensaje y sigue con una videollamada
El sistema empleado por los ciberdelincuentes parece sencillo y comienza con la víctima recibiendo un mensaje a través de WhatsApp en el que se le informa de que hay un movimiento sospechoso en su cuenta, un problema de seguridad o un error. No sería un problema si fuera desde cualquier número, pero lo hacen suplantando la identidad del banco, poniendo el nombre y el logo del banco en el perfil. Esto hace que algunas dudas se disipen y la urgencia del mensaje, que nos invita a preocuparnos, hace el resto.
El siguiente paso es una videollamada, que se convierte en la verdadera trampa. Es a través de esta videollamada cuando señalarán la importancia de compartir pantalla, con la excusa de ayudarnos a solucionar el problema, pero con la verdadera intención de tener acceso a todo lo que sucede en ella. Una vez que se hace, pedirán acceder a la aplicación del banco, pudiendo ver todos los datos necesarios para acceder ellos mismos a nuestras cuentas personales.
Es importante tener claro que esto es algo que los bancos nunca hacen, no solo no nos pedirán nuestros datos personales o claves de acceso, tampoco hacen videollamadas y nos piden compartir nuestra pantalla. El hecho de que el contacto sea desde un número desconocido ya debería hacernos sospechar y, antes de seguir sus instrucciones, lo mejor es llamar al propio banco (y no al número que ellos nos ofrecen) y cerciorarnos de si la situación es real o podía ponernos en peligro.
Los riesgos de compartir pantalla
Son muchas las personas que no son conscientes de los riesgos que pueden existir si escogemos compartir pantalla con otra persona. Puede ser un método seguro de trabajo si lo hacemos con personas a las que conocemos, con las que tenemos una relación personal o laboral, pero también puede convertirse en un riesgo si lo hacemos con cualquiera, porque estaremos dándole acceso a mucha información que no siempre somos conscientes de que estamos compartiendo.
Al compartir pantalla, la otra persona puede ver todo lo que sucede en nuestro dispositivo, notificaciones y mensajes, pero también códigos de verificación que llegan a través de SMS o contraseñas de un solo uso. Todo lo que sucede en tu pantalla mientras la estás compartiendo puede ser visto también por la otra persona. No es raro que sea algo que nos inciten a hacer, nos invitan a entrar a la aplicación del banco para asegurarnos de que todo es correcto, o ver que la transferencia se ha realizado o no.
Este es un tipo de estafa que también suele estar relacionada con aplicaciones de compra en las que el comprador propone una videollamada porque es más cómoda y, con la excusa de una mala conexión solicita compartir pantalla. Esto es algo que nunca debemos hacer por nuestra propia seguridad, siempre que sea un desconocido o alguien con quien no tenemos confianza, lo mejor es evitar este tipo de contacto.
El riesgo al que nos enfrentamos, además de un robo económico, puede ser también una suplantación de identidad o una pérdida de acceso a nuestras cuentas o redes sociales. Si hemos caído en el engaño, lo mejor es cambiar todas las contraseñas, avisar al banco y denunciar a las autoridades para que tomen cartas en el asunto.

