Ayudas y subvenciones públicas

Las comunidades autónomas ofrecen hasta 1.800 euros por cambiar la caldera: pocos conocen los requisitos básicos

Existen ayudas para renovar la caldera. Freepik
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El sistema de calefacción de miles de hogares españoles funciona con tecnología de hace más de una década. Sin embargo, es importante saber que existe una red de ayudas autonómicas, parcialmente financiadas con fondos europeos Next Generation, que permite hoy asumir una parte significativa del coste de su sustitución. El problema no es que no haya estas subvenciones, sino que existe un desconocimiento casi generalizado de las condiciones que hay que cumplir para poder acceder a ellas.

Un mapa de ayudas que varía según dónde se viva

El reparto de estas subvenciones no es igual en todo el territorio nacional. Las ayudas para el cambio de calderas se gestionan de forma descentralizada por cada comunidad autónoma, lo que implica que los requisitos, plazos y cuantías pueden variar significativamente. Las cuantías medias oscilan entre los 300 y los 3.000 euros, dependiendo del tipo de sistema, la comunidad autónoma y el perfil del solicitante, y en algunos casos se pueden alcanzar porcentajes de subvención del 40% al 60% del coste total. 

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Las diferencias entre territorios son llamativas. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid, el Plan Cambia 360 ofrecía subvenciones de hasta 500 euros para calderas de biomasa o sistemas híbridos, con convocatoria abierta hasta el 30 de noviembre de 2025, requiriendo el certificado energético y que la empresa instaladora estuviera adherida al plan autonómico. En Castilla y León, las ayudas alcanzaban hasta 600 euros por vivienda para sustituir calderas con más de 10 años por sistemas renovables, abiertas hasta agotar los fondos. 

En Galicia, el INEGA lleva años siendo más generoso, y ofrece ayudas de hasta el 60% del coste para calderas de biomasa y bombas de calor, con convocatoria abierta hasta el 15 de diciembre de 2025, para lo que se requiere un informe técnico y el certificado energético. El organismo gallego formalizó en convocatorias anteriores cuantías concretas: la cuantía de estas ayudas para calderas de biomasa fue del 50% con un máximo de 8.000 euros por proyecto. 

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Cataluña, por su parte, opta por un enfoque distinto. En lugar de un plan renove independiente, integra las ayudas para sistemas de calefacción en sus programas de rehabilitación energética financiados con fondos Next Generation, gestionados por la Agencia de la Vivienda de Cataluña, con plazo ampliado. Para viviendas individuales, el Programa 4 de ayudas interiores podría aportar hasta 3.000 euros si se logra al menos un 30% de reducción del consumo de energía primaria no renovable. 

Adiós a las calderas de gas desde 2025

El panorama de estas subvenciones sufrió un cambio estructural a comienzos de 2025. Desde el 1 de enero de 2025, la directiva europea ErP excluye de las subvenciones a las calderas que funcionen exclusivamente con combustibles fósiles como el gas, el gasóleo o el carbón, lo que significa que ya no se subvencionan calderas de gas tradicionales, aunque sean de condensación.

Las tecnologías que sí reciben apoyo público son las calderas de biomasa o pellets, los sistemas híbridos que combinan caldera con bomba de calor o energía solar térmica, las bombas de calor y aerotermia, y las calderas eléctricas de alta eficiencia en casos concretos. 

Los requisitos que pocos conocen

Aquí reside la principal barrera para muchos ciudadanos. Es obligatorio contar con un certificado de eficiencia energética antes y después de la actuación, emitido por un técnico competente, y la caldera sustituida debe tener una antigüedad mínima que normalmente es de más de 10 años, además de estar registrada como instalación legal. Además, la instalación debe realizarse por una empresa autorizada y adherida al Plan Renove correspondiente.

La documentación exigida incluye la factura completa con desglose de IVA y descripción técnica del equipo, el boletín de instalación emitido por instalador autorizado, el certificado energético registrado y justificantes de pago bancario, ya que los pagos en efectivo no se admiten.

Tampoco es sencilla la relación con Hacienda. Las subvenciones recibidas deben declararse como ganancia patrimonial en el IRPF, y la base de deducción por eficiencia energética se reduce en el importe de la ayuda recibida, sin que sea posible aplicar dos deducciones sobre el mismo gasto. 

Lo más habitual es que las subvenciones se otorguen por orden de solicitud hasta agotar los fondos, por lo que conviene preparar la documentación cuanto antes y estar atento a la apertura de cada convocatoria. Quien llega tarde, se queda sin ayuda aunque cumpla todos los requisitos. La recomendación es clara: consultar el boletín oficial de la comunidad autónoma correspondiente antes de contratar ningún instalador y verificar que la empresa elegida está adherida al programa vigente. Con esos pasos cubiertos, el camino hacia una caldera más eficiente y una factura más baja queda considerablemente despejado.