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La lección de física de un fontanero para que las botellas de butano te duren más en invierno: "No te están timando"

Cogiendo una bombona de butano
Cogiendo una bombona de butano. Getty Images
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Cada invierno se repite la misma escena en miles de hogares españoles: esa bombona de butano que en verano dura un mes apenas aguanta dos semanas cuando llega el frío, lo que además llega acompañado de una incómoda sospecha de estar siendo engañado que va in crescendo. 

El protagonista que ha salido al paso de esa desconfianza es Joan Pascual, fontanero y divulgador en TikTok bajo el nombre de cuenta @elfontajoan, cuyo vídeo explicando el fenómeno se ha hecho viral. "No te están timando, yo te lo explico; es una lección de física estilo fontanero", asegura el experto para tranquilizar a los consumidores, sobre todo cuando el precio de esta fuente de energía para miles de familias ha experimentado recientes subidas. 

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El gas que está ahí pero no sale

La clave de todo es comprender qué hay dentro de una bombona de butano antes de abrirla. Contrariamente a la intuición, dentro de la botella, el butano se encuentra en estado líquido y necesita evaporarse para generar la presión suficiente que permita su salida. Esta evaporación depende directamente de la temperatura ambiente: cuanto más frío hace, menor es la presión interna, y el gas fluye con más dificultad. 

Joan Pascual traduce esa física a cifras concretas que cualquiera puede llegar a entender. "A 15 ºC, el butano genera unos dos bares de presión; a 0 ºC, menos de un bar de presión y, a menos de 0,5 ºC, la presión es tan baja que prácticamente el gas ni sale. El butano sigue aquí dentro, pero sin presión suficiente como para poder salir."

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El resultado resulta paradójico, ya que tenemos una bombona que pesa, y que al agitarla se oye el líquido dentro, pero que en cambio nuestro electrodoméstico se comporta como si estuviera vacía. No es que el gas haya desaparecido: la bombona todavía contiene combustible, pero este se encuentra atascado en estado líquido y es incapaz de generar la fuerza necesaria para ser liberado y consumido. Por eso, al levantarla, notamos que aún pesa, pero el aparato no funciona. 

Por qué el butano es especialmente vulnerable al frío

Aquí entra la química que respalda el relato del fontanero. El butano es un hidrocarburo saturado que se licúa a presión atmosférica a -0,5 °C. Ese umbral tan próximo a cero explica que temperaturas invernales completamente ordinarias en una galería exterior, un patio o una terraza, sean suficientes para comprometer su rendimiento.

La comparación con el propano ilumina por contraste la fragilidad del butano en invierno. El butano tiene un punto de ebullición de –0,5 °C, mientras que el propano hierve a –42 °C, lo que significa que el butano puede no ser práctico en climas fríos. A temperaturas bajo cero, el butano puede volverse líquido, mientras que el propano sigue siendo gaseoso. Por esta razón, el propano es más versátil en diversas condiciones climáticas. 

Además, existe una diferencia estructural de presión entre ambos gases que el fontanero menciona de pasada pero que los datos técnicos confirman: a -17,7 °C, el propano ejerce 2,68 kg/cm² frente a los 0,52 kg/cm² del butano; a 0 °C, el propano llega a 4,82 kg/cm² mientras el butano apenas alcanza 1,05 kg/cm². La diferencia es aproximadamente cuatro veces mayor a favor del propano en condiciones de frío, lo que explica por qué este último gas se comporta con normalidad cuando el butano ya apenas funciona.

Archivo - bombona de butano

El truco de la abuela que valida la física

Ante ese diagnóstico, Joan Pascual propone una solución de bajo coste y alta eficacia. Joan recurre al "viejo truco de la abuela", especialmente útil si la bombona se encuentra en el exterior. La recomendación es aislar la botella térmicamente, ya sea con una funda específica para ello o, de forma más casera, con una manta vieja. "No es broma, es gestión térmica; mantiene la temperatura y aumenta la presión", subraya el fontanero. La lógica aquí es impecable, ya que si el problema es que la temperatura cae y eso reduce la presión de vapor, el remedio es ralentizar esa pérdida de calor con aislamiento. La bombona no genera calor, simplemente lo conserva el tiempo suficiente para que el butano pueda evaporarse y fluir.

Pero el fontanero también lanza una advertencia tan firme como la explicación. "Ojito, que os conozco, nada de darle calor directo." Es fundamental no utilizar nunca fuentes de calor como estufas, sopletes o secadores de pelo para calentar la bombona, ya que esto podría provocar un aumento descontrolado de la presión y un grave riesgo de explosión. 

Otros consejos que refuerzan la solución pasan por la ubicación y el momento de uso. Conviene ubicar la botella en un lugar protegido del viento y la humedad, ya que estas condiciones también afectan la presión interna y dificultan el flujo del gas. Aprovechar momentos del día en los que la temperatura ambiental es más alta, como durante la luz del sol, permite que la presión sea mayor y el gas fluya con más facilidad.