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¿Te están robando la luz de casa? Un electricista muestra cómo saber si somos víctimas de esta estafa

Manipulando un contador
Manipulando un contador. Telecinco.es
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Un electricista de Valencia se encontró el pasado mes de abril con algo que no esperaba: un enganche ilegal de luz que grabó en directo. Su vídeo, de carácter puramente informativo, explica cómo lo detectó, por qué es peligroso y qué sanciones puede conllevar. Se volvió viral porque tocaba una realidad que muchos vecinos sospechan pero pocos saben cómo verificar: que alguien puede estar extrayendo electricidad de tu contrato sin que tú lo sepas ni lo veas.

Se le puede llamar "hacer un enganche" o "pinchar la luz". Ambas expresiones sirven para referirse a lo mismo, la modificación ilícita de una instalación eléctrica y de la red de transporte de luz. El objetivo es pagar menos o, directamente, nada por la energía consumida. Antes, los fraudes eléctricos eran fáciles de descubrir, incluso a simple vista, pero ahora las técnicas han evolucionado y los responsables saben cómo manipular el contador sin que el propietario se dé cuenta.

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Un problema de dimensiones industriales

Los datos que publica e-distribución, la filial de redes de Endesa, son difíciles de asimilar. En 2024 se detectaron 71.000 casos de fraude eléctrico, una media de 8 casos a la hora o cerca de 200 casos cada día, un incremento del 33% respecto al año anterior. La energía recuperada en esos fraudes superó los 867 millones de kWh, el equivalente al consumo de cerca de 250.000 hogares. 

El fraude no solo perjudica a las eléctricas, ya que acaba en la factura de todos. El fraude eléctrico tiene un gran impacto económico en la factura eléctrica de todos los consumidores. Esa diferencia se contabiliza dentro del apartado de "pérdidas de red", un coste que el sistema repercute sobre el conjunto de los abonados.

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Hay dos tipos de conexiones irregulares. Por un lado los enganches directos sin contrato de suministro y las manipulaciones que afectan tanto al contador como a la instalación particular de enlace. Casi el 60% de los fraudes eléctricos se realizan mediante un enganche ilegal conectado directamente a la red de baja tensión o de alumbrado. 

Contadores de la luz

Cómo saber si te han pinchado la luz

La señal más común que debe encender la señal de alarma es encontrarse una factura que sube sin que hayan cambiado los hábitos de consumo. Si tu factura muestra un aumento repentino sin que existan cambios en tus hábitos, podría haber una derivación que esté afectando a tu contador. Pero hay una forma de comprobarlo de manera directa y sin tocar nada.

La prueba de vacío consiste en apagar todos los interruptores del cuadro eléctrico y observar si el contador sigue registrando consumo. Si el contador sigue contando incluso con todo apagado, es probable que alguien esté conectado ilegalmente al suministro. En contadores analógicos, la señal es la rueda giratoria que no se detiene al cortar todos los circuitos interiores. En los nuevos contadores inteligentes hay que fijarse en la luz roja: si está fija, todo está correcto; si parpadea, hay un consumo que no pertenece a la vivienda, y cuanto más rápido parpadee, mayor será ese consumo. Esta observación a simple vista es uno de los métodos más fiables para saber si alguien está enganchado a la luz. 

Existen también síntomas físicos previos, como observar bombillas que parpadean o se atenúan sin razón, o electrodomésticos que pierden potencia, son indicios comunes cuando alguien se conecta ilegalmente a la red eléctrica exterior. 

Lo que nunca se debe hacer: no tocar el contador

Ante cualquier sospecha, la regla es clara y no admite excepciones. Nunca hay que intentar manipular el contador, puesto que resulta peligroso y podría convertir al mismo propietario en sospechoso del enganche. Lo primero que debe hacerse es llamar a la distribuidora eléctrica, cuyos técnicos realizarán una inspección para confirmar si hay fraude. Dado que el fraude eléctrico es un delito, también es recomendable presentar denuncia a la policía.

El artículo 255 del Código Penal tipifica como delito la modificación ilícita de una instalación eléctrica. Si el fraude tiene un valor superior a 400€, puede sancionarse con pena de prisión y con una multa económica de entre 1.000 y 2.000€. Si no se conoce la cantidad defraudada, la ley contempla que la cantidad a facturar corresponderá al 100% de la potencia eléctrica contratada durante seis horas al día en el último año.

El riesgo físico que acompaña al fraude es el argumento más contundente. El peligro de electrocución es especialmente alto en instalaciones manipuladas sin conocimientos técnicos. Los cables expuestos, las conexiones sin aislamiento adecuado y la falta de dispositivos de protección aumentan el riesgo de que cualquier persona sufra una descarga eléctrica que puede llegar a ser mortal. La sobrecarga generada por la manipulación de instalaciones provocó 24 incendios en centros de transformación durante el año pasado.