Los expertos siguen un método para pagar menos luz: no es necesario cambiar de compañía
El primer elemento que cualquier experto revisa en una factura es el término de potencia
Adiós a pagar de más por el gas: un sencillo ajuste en el contrato es suficiente para ahorrar en el primer mes
La primera reacción de mucha gente cuando les llega una factura de la luz demasiado abultada es buscarse otra compañía. Es algo comprensible debido a que la publicidad de las comercializadoras está diseñada para que eso sea lo primero que se piense. Sin embargo, los expertos en eficiencia energética suelen empezar por otro sitio y casi siempre encuentran cierto margen de ahorro antes incluso de hablar de tarifas. La razón es sencilla, debido a que millones de hogares están cometiendo una serie de errores sistemáticos relacionados con su factura de la luz, y no son precisamente culpa de la compañía contratada.
Ajusta la potencia antes que nada
El primer elemento que cualquier experto revisa en una factura es el término de potencia, porque es el coste que se paga siempre, sin excepción, independientemente de si se consume mucha o poca energía. El término de potencia supone una parte fija de la factura que se paga aunque no se encienda ni una sola bombilla.
Para saber si la potencia está sobredimensionada, basta con revisar las últimas facturas y comparar la potencia contratada con la potencia máxima demandada, un dato que suele aparecer en el desglose. Si la diferencia es significativa, un simple ajuste a la baja puede ahorrar entre 50 y 150 euros anuales sin cambiar ningún hábito de consumo.
Muchos hogares tienen contratados 5,75 kW o incluso 6,9 kW cuando solo necesitan 4,4 kW. Cada tramo extra de potencia puede suponer entre 30 y 50 euros al año desperdiciados. Nadie elige voluntariamente tener ese exceso, sino que en ocasiones llega con el contrato heredado del anterior inquilino, porque la compañía lo asignó por defecto, o porque alguien subió la potencia una vez y nunca la volvió a bajar.
Saber qué se está consumiendo y cuándo
Una vez ordenada la potencia, la segunda palanca no requiere inversión, solo requiere conocimiento. La tarifa 2.0TD, que se aplica a prácticamente todos los hogares españoles, divide el día en tres franjas de precio muy distintas. Planificar el uso de electrodomésticos con mayor consumo durante las horas valle puede reducir la factura hasta un 30%.
El punto de partida es identificar en qué franja se concentra el consumo propio. Si los hábitos del hogar incluyen estar fuera durante el día y usar más electricidad por la noche, puede convenir una tarifa con discriminación horaria. Aprovechar los tramos valle, de 00:00 a 08:00 y fines de semana, puede ahorrar entre un 10% y un 20% al mes solo por cambiar la hora a la que se usan ciertos electrodomésticos.
El comparador como herramienta, no como final
Cuando los dos pasos anteriores están hechos, llega el momento de comparar. Y aquí hay un matiz que los expertos señalan con frecuencia: las comercializadoras han adoptado la táctica de dar publicidad a unos precios por kWh consumido atractivos, mientras suben el precio del término de potencia. Un comparador ayuda a hacer el cálculo correcto de qué factura se pagará realmente con cada compañía.
La OCU advierte además de algo que pocos consumidores conocen, del hecho de que algunas comercializadoras esconden sus tarifas más interesantes en un espacio web oculto. Como suele ser habitual para un consumidor medio, la tarifa de tres periodos suele ser la mejor opción sin necesidad de cambiar hábitos.
La herramienta más fiable para hacer esa comparación sin depender del marketing de ninguna compañía es el comparador oficial de la CNMC, accesible a través del código QR que aparece en todas las facturas. Carga automáticamente los datos de consumo del hogar y permite comparar ofertas reales adaptadas a ese perfil específico.
El método que siguen los expertos tiene una lógica que va en sentido contrario a lo que se publicita: primero reducir lo que se paga por la capacidad instalada, luego optimizar cuándo se consume, y solo entonces evaluar si hay una tarifa mejor. En ese orden, el ahorro puede ser considerable sin que cambie ni el logo de la compañía en la factura.
Si la potencia está sobredimensionada, un ajuste a la baja puede ahorrar entre 50 y 150 euros anuales. Combinado con el desplazamiento del consumo a horas valle, y sin cambiar de compañía, el resultado acumulado puede superar los 200 euros anuales en hogares con patrones de consumo habituales. No es una promesa de campaña publicitaria: es el resultado de revisar la factura con los mismos criterios que usa cualquier técnico energético.