Ahorro

¿Es mejor dividir el sueldo en 12 o en 14 pagas? Los 4 factores en los que hay que fijarse antes de elegir, según una experta

La disciplina para ahorrar es primordial con la paga extra de verano.. Unplash
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Cada verano, muchos trabajadores reciben la paga extraordinaria con la sensación de que ese mes cobran más. Algo que también suele ocurrir en Navidad, cuando dicho ingreso llega con el objetivo de que el trabajador pueda afrontar mejor las vacaciones, compras o gastos familiares.

Sin embargo, desde el punto de vista económico, la realidad es otra. Y ojo, porque muchas veces se pasa por alto: cobrar el salario en 12 o en 14 pagas no modifica ni el sueldo anual ni los impuestos que se pagan.

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"La diferencia real no está en cuánto cobras, sino en cuándo lo cobras y en cómo lo gestionas", explica Andrea Morales, especialista en finanzas de HelpMyCash. La experta recuerda que "a efectos de salario anual no cambia nada: el trabajador cobra exactamente lo mismo en los dos casos", por lo que el verdadero impacto no está en la nómina, sino en la forma de administrar ese dinero.

El mayor error es pensar que las 14 pagas permiten ganar más

Pese a que se trata de uno de los conceptos básicos de una nómina, todavía hay muchos trabajadores convencidos de que recibir dos pagas extraordinarias significa percibir un salario superior.

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La experta desmonta ese mito de forma rotunda. "Sí, es una percepción completamente errónea. El número de pagas no cambia ni el salario anual ni el IRPF total que se paga al año", afirma.

La especialista recuerda que la Agencia Tributaria calcula las retenciones sobre el salario bruto anual y la situación personal de cada trabajador, no sobre el número de mensualidades en las que se cobra.

Eso sí, la distribución de las retenciones sí cambia. "Con 12 pagas, cada nómina es más alta y la retención mensual también; con 14, las nóminas ordinarias son más bajas y la retención mensual se reduce, aunque parte se concentra en las pagas extra".

El resultado final, insiste, siempre es el mismo. Lo único que cambia es la sensación de liquidez que tiene cada trabajador a lo largo del año.

Más dinero cada mes o dos ingresos extraordinarios

Aunque el salario anual sea idéntico, la elección entre uno u otro sistema sí condiciona la manera de organizar las finanzas personales.

Con doce pagas, todo el sueldo se reparte entre las nóminas mensuales. En cambio, el modelo de catorce mensualidades reserva una parte para abonarla habitualmente durante el verano y en Navidad.

Y es que, para algunas personas, disponer antes del dinero supone una ventaja: "cobrar en 12 pagas implica recibir más dinero cada mes; cobrar en 14 supone que la empresa retiene una parte y la entrega más adelante, normalmente en verano y en Navidad".

Sin embargo, matiza que esa ventaja solo existe cuando existe planificación. "Económicamente, disponer antes del dinero es una ventaja, pero solo para quien sabe qué hacer con él, es decir, quien tiene un presupuesto".

En caso contrario, recibir una nómina más elevada puede traducirse simplemente en un mayor nivel de gasto. Vamos, que no existe una opción perfecta para todo el mundo

La mejor opción depende del perfil financiero de cada trabajador

La experta no cree que uno de los dos sistemas sea objetivamente mejor. Todo depende de cada perfil, “de las 12 pagas se beneficia sobre todo el trabajador ordenado, y las 14 encajan mejor con quien tiene dificultades para ahorrar de forma constante", explica.

Quienes ya mantienen un presupuesto mensual, automatizan el ahorro o invierten periódicamente suelen aprovechar mejor la liquidez adicional que ofrecen las doce pagas.

"Las 12 pagas son ideales para personas con presupuesto mensual claro, ahorro automatizado y objetivos definidos: fondo de emergencia, inversión periódica, amortización de hipoteca o préstamos", señala.

En cambio, muchas familias encuentran en las pagas extraordinarias una forma de reservar dinero casi sin darse cuenta. "Las 14 pagas, en cambio, funcionan para muchas personas como un "ahorro forzoso": el dinero se acumula sin tocarse y llega de golpe".

Ahorrar depende más de la disciplina que del calendario

La modalidad de cobro también influye en la manera en la que las personas construyen el hábito del ahorro. No porque cambie el dinero disponible, sino porque cambia el comportamiento. "Influye en el comportamiento, pero no en el importe", resume.

Desde un punto de vista estrictamente financiero, la capacidad de ahorro sigue siendo la misma porque el salario anual no varía. Sin embargo, la especialista recuerda que las decisiones económicas no siempre responden a criterios racionales, “las personas no somos solo números, así que la diferencia verdadera está en cómo actúa cada uno".

Para quienes son constantes resulta más sencillo apartar una cantidad fija todos los meses. En cambio, otros trabajadores aprovechan las pagas extraordinarias para generar ese ahorro que no consiguen mantener durante el resto del año.

Eso sí, Morales introduce un matiz importante. "Con 14 pagas ese dinero no genera rendimiento mientras no se cobra", aunque reconoce que esa desventaja solo existe si realmente iba a destinarse al ahorro o a la inversión.

Las pagas extra pueden convertirse en una gran oportunidad

Las dos mensualidades extraordinarias suelen coincidir con momentos de fuerte gasto, pero también pueden servir para reforzar la salud financiera de una familia. En su opinión, constituyen una buena ocasión para reforzar el fondo de emergencia, amortizar préstamos o afrontar gastos estacionales ya previstos. Sin embargo, alerta del principal error, “el problema aparece cuando ese dinero llega sin un destino asignado".

Por eso recomienda planificar el uso de esa paga incluso antes de recibirla. "Mi recomendación es sencilla: decidir el destino de la paga extra antes de cobrarla y, si es ahorro, separarla nada más entrar para que no se diluya en el gasto del día a día".

Tres errores muy frecuentes al recibir la paga extraordinaria

La experta identifica tres comportamientos que se repiten con frecuencia. El primero consiste en tratar la paga extra como si fuera un dinero inesperado y destinarla íntegramente al consumo.

El segundo pasa por utilizarla para cubrir desequilibrios del presupuesto mensual. Y el tercero consiste en mantener deudas caras mientras ese dinero permanece sin un objetivo definido.

Para evitarlo, propone una hoja de ruta muy clara: "decidir el destino de la extra antes de cobrarla, separarla nada más ingresarla si es para ahorro, priorizar siempre amortizar deuda cara y, si el presupuesto solo cuadra gracias a las extras, revisar el gasto mensual de fondo, porque ahí está el problema real".

¿Entonces elegir entre 12 o 14 pagas?

"Antes de decidir, le diría que haga una autoevaluación honesta fijándose en cuatro factores", explica. Y estos son: la disciplina para ahorrar, las deudas pendientes, el margen económico disponible y los objetivos personales, que deberían pesar mucho más que el simple número de pagas.