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Los errores más comunes al sacar dinero en cajeros del extranjero: desde aceptar la conversión a euro a realizar pequeñas retiradas

Una persona sacando dinero en un cajero
Una persona sacando dinero de un cajero. Pexels
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Viajar fuera de España obliga a pensar en vuelos, alojamiento, documentación y hasta en el tipo de enchufe que encontraremos al llegar. Nada puede quedar para la improvisación.

Sin embargo, hay un detalle que muchos viajeros pasan por alto: cuánto les puede costar sacar dinero de un cajero en el extranjero. Una operación aparentemente sencilla, pero que puede acumular varias comisiones en apenas unos segundos.

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El problema aumenta cuando viajamos fuera de la zona euro. A las posibles tarifas de nuestra entidad y del propietario del cajero se suma el cambio de divisa.

Una mala elección en la pantalla puede encarecer una retirada de efectivo mucho más de lo esperado.

Aceptar la conversión a euros puede salir caro

Uno de los errores más habituales aparece justo antes de confirmar la operación. El cajero pregunta si queremos realizar la retirada en euros o en la moneda del país.

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La opción en euros parece más cómoda. Sabemos inmediatamente cuánto dinero se cargará, pero puede entrar en juego la conversión dinámica de divisas, conocida como DCC. En este sistema es el proveedor de la operación quien establece el cambio.

El resultado puede ser un tipo entre un 4% y un 8% menos favorable que otras referencias de cambio. En una operación equivalente a 500 euros, una diferencia del 8% representa 40 euros.

Por eso, si estamos en Reino Unido conviene operar en libras; en Estados Unidos, en dólares; y en Suiza, en francos suizos. Elegir la moneda local permite que la conversión se gestione posteriormente según las condiciones de la tarjeta y su entidad.

Sacar 50 o 100 euros muchas veces no siempre es buena idea

Otro hábito frecuente consiste en realizar pequeñas retiradas para evitar llevar demasiado efectivo. Desde el punto de vista de la seguridad puede parecer lógico, pero las comisiones fijas convierten esta práctica en una opción cara.

Una retirada puede incorporar una tarifa de la entidad emisora de la tarjeta, otra del operador del cajero y un porcentaje relacionado con el cambio de moneda. Si repetimos la operación cinco o seis veces, algunos cargos se multiplican.

Por ejemplo, imaginemos que retirar el equivalente a 100 euros implica 4 euros de una tarifa fija y un 3% adicional. La operación tendría un sobrecoste de 7 euros. Repetida cinco veces, hablamos de 35 euros.

Agrupar las retiradas puede reducir el impacto de los cargos fijos. Eso sí, tampoco se trata de caminar durante todo el viaje con una cantidad excesiva de efectivo.

No mirar quién es el propietario del cajero

En numerosos destinos turísticos encontramos cajeros prácticamente en cada esquina. No todos pertenecen a bancos. Existen operadores independientes cuyas condiciones pueden ser distintas a las de las grandes entidades financieras locales.

Utilizar el primer cajero que aparece junto al hotel, una discoteca o una calle especialmente turística puede implicar recargos adicionales. Antes de introducir la tarjeta es recomendable identificar al propietario del terminal.

Los cajeros situados dentro de oficinas bancarias ofrecen, además, una ventaja práctica: si existe algún problema con la tarjeta o el dispositivo la retiene, resulta más sencillo buscar asistencia.

También conviene comprobar si nuestro banco mantiene acuerdos con entidades del país que visitamos. Determinadas redes y colaboraciones pueden modificar las condiciones aplicables a la retirada.

Una retirada puede acumular hasta cuatro recargos diferentes

Entender cuánto cuesta sacar dinero en el extranjero no siempre es fácil porque puede intervenir más de una tarifa. La entidad que ha emitido la tarjeta puede cobrar por retirar efectivo fuera de su red o en otro país.

A esto se puede añadir la comisión del propietario del cajero. Si existe una moneda diferente al euro, aparece también el coste por cambio de divisa, que en algunas tarjetas ronda el 3%.

Las tarifas vinculadas a la propia retirada pueden situarse entre el 4% y el 5% de la cantidad extraída, dependiendo del contrato y la entidad. Finalmente, aceptar la conversión dinámica puede incorporar un cambio menos favorable.

Así, una retirada equivalente a 100 euros puede acabar acercándose a los 110 euros de gasto real si coinciden varios recargos. En unas vacaciones de dos semanas, repetir este error varias veces deja de ser una cantidad insignificante.

Viajar sin revisar las condiciones de la tarjeta

Muchas personas conocen perfectamente el límite diario de su tarjeta, pero nunca han comprobado las comisiones aplicadas fuera de España. Es un error especialmente habitual entre quienes utilizan siempre el mismo banco y apenas viajan a países con otra moneda.

Las condiciones de las operaciones internacionales están recogidas en el contrato de la tarjeta. Antes de salir conviene revisar tres datos:

  1. La comisión por retirada de efectivo.
  2. El porcentaje por cambio de divisa.
  3. Los posibles mínimos por operación.

También es importante comprobar si estamos utilizando una tarjeta de débito o de crédito. Las condiciones pueden variar y una retirada de efectivo con una tarjeta de crédito puede tener un tratamiento diferente.

Ignorar la pantalla del cajero antes de confirmar

Las prisas juegan en contra del viajero. En algunos casos, el cajero informa del recargo antes de completar la operación y permite cancelarla. Pulsar "aceptar" automáticamente puede significar asumir una tarifa que podríamos haber evitado buscando otro terminal.

La pantalla debe leerse hasta el final, especialmente si aparece una cantidad fija, un porcentaje o una oferta de conversión. Cancelar la operación y caminar unos minutos hasta otro cajero puede ahorrar varios euros.