¿Comprar y vender oro es un buen negocio? Gustavo Martínez, asesor financiero, explica cómo sacarle la mayor rentabilidad

Fachada de una tienda de compra de oro en Madrid. Eduardo Parra / Europa Press
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Desde 2025, las inversiones están en auge. En un momento de incertidumbre global, el oro sigue siendo un valor asegurado. Desde la antigüedad, el oro su valor no ha cambiado. Ha sido motor de crecimiento comercial, motivo de guerras y de invasiones, así como de poder. "Del patrón oro clásico del siglo XIX al sistema de Bretton Woods tras la Segunda Guerra Mundial, donde el dólar era convertible en oro a 35 dólares la onza. Todo eso cambió en agosto de 1971, cuando Nixon suspendió "temporalmente" esa convertibilidad (una temporalidad que ya dura más de medio siglo) y el mundo pasó a un dinero puramente fiduciario, respaldado solo por la confianza. Desde entonces, nos enseñaron a ver el oro como una reliquia anticuada, una idea que conviene a quien se beneficia de que sigas confiando únicamente en el papel.

Lo revelador es lo que hacen, no lo que dicen: desde 2022 los bancos centrales (China, India, Rusia, Polonia, Turquía) compran oro a un ritmo récord y han superado las mil toneladas anuales. La congelación de las reservas rusas en dólares en 2022 fue un aviso para muchos países: el oro es la única reserva que nadie puede bloquear ni inflar. La narrativa de que "el oro no sirve para nada" la mantienen quienes viven de emitir el papel". Quien habla es el experto financiero y gestor patrimonial, Gustavo Martínez, autor de 'Compra oro' (Deusto, 2026), una obra que para aprender a invertir en un activo que, como él mismo explica a la web de 'Informativos Telecinco', nunca ha pasado de moda.

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El porqué de que el oro siga valiendo lo que vale desde hace milenios es que no se oxida ni se degrada, es divisible sin perder valor, es homogéneo (un gramo es igual a cualquier otro gramo) y concentra muchísimo valor en muy poco peso. Nadie, además, puede crearlo. "Mientras los bancos centrales pueden multiplicar la base monetaria en cuestión de meses, todo el oro extraído de la historia cabría en un cubo de unos 22 metros de lado, y la cantidad disponible crece apenas un 1,5 % al año por minería. Esa relación entre el stock acumulado y el flujo nuevo es la más estable de todos los activos, y es la razón de que haya sido dinero durante 5.000 años. No protege porque lo diga una ley, sino porque su escasez es real y verificable: defiende el ahorro de quien lo posee frente a quienes degradan la moneda para financiar lo que no pueden pagar con impuestos", añade.

"Cuando veas muchos carteles de "Compro oro" en tu barrio, no es una señal de prosperidad; es justo lo contrario"

El fenómeno "compro oro"

Detrás del fenómeno de los locales de venta y compra de oro, los famosos "compro oro", está la crisis de 2008 que fue el motor de la creación de muchos de estos negocios. En Barcelona, por ejemplo, y según los Mossos d’Esquadra, en 2025 había unos 161 establecimientos censados de los más de 600 que hay en Cataluña. De ellos, solo el 7% no cumplía con la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana. Por ello, es difícil saber como usuario si realmente son fraudulentos o no. El auge de este tipo de establecimientos es por varios motivos, según explica Gustavo Martínez: "Por un lado, la inflación acumulada de los últimos años ha vaciado los bolsillos, y mucha gente recurre a vender lo que tiene (la cadena de la abuela, unos pendientes...) para llegar a fin de mes. Es el mismo fenómeno que las casas de empeño: proliferan cuando la economía aprieta. Por otro, el precio del oro está en máximos históricos, lo que ha despertado el apetito de un negocio muy rentable: comprar barato al particular que tiene prisa o necesidad, y revender. En el fondo, este auge dice más de la salud de nuestra economía y del deterioro del poder adquisitivo que de un repentino enamoramiento del metal. Cuando veas muchos carteles de "Compro oro" en tu barrio, no es una señal de prosperidad; es justo lo contrario".

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Para muchas personas que no llegan a fin de mes, esta es una forma de ganar un sobresueldo extra o una ayuda para pagar otras cosas. Es posible que esa persona tenga una joya en casa que no esté usando y que, por lo tanto, en un momento dado le pueda servir. Pero si estamos hablando de inversión o de ahorro, el asesor financiero no recomienda venderlo en estos locales porque suelen pagar muy por debajo del precio internacional y aplican márgenes amplios, ya que el negocio es, precisamente, ese diferencial. "Además, en la joyería pagas un sobreprecio por el diseño y la fabricación que luego no recuperas al vender, y compras un oro de pureza variable. Hay también un detalle fiscal importante: en la Unión Europea el oro de inversión (monedas y lingotes que cumplen ciertos requisitos de pureza) está exento de IVA, mientras que la joyería no lo está. Si tu objetivo es ahorrar en oro de verdad, el camino es comprar monedas o lingotes de inversión a distribuidores reconocidos y con cotización transparente, no joyería en estos locales".

Para aclararlo, según la Agencia Tributaria, se considera oro de inversión a:

  • Lingotes o láminas de oro: Deben tener una pureza igual o superior al 99,5% y cumplir con los pesos establecidos en la normativa.
  • Monedas de oro: Deben tener una pureza igual o superior al 90%, haber sido acuñadas después de 1800 y ser o haber sido de curso legal en su país de origen. Además debe comercializarse habitualmente a un precio que no supere en más del 80% el valor de mercado del oro que contienen.

Además, si vendes oro, debes recordar que las ganancias obtenidas se consideran ganancias patrimoniales y deben declararse en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Los tramos impositivos aplicables en 2025 son:

  • Hasta 6.000 euros: 19%
  • De 6.001 a 50.000 euros: 21%
  • De 50.001 a 200.000 euros: 23%
  • Más de 200.000 euros: 27%

Qué hacer si tenemos oro y cómo evitar el fraude

Entonces, ¿qué deberíamos hacer si tenemos oro? Pues bien, antes de que nos dejemos llevar por el propio impulso de venderlo, lo lógico sería saber por qué lo tienes. "Es decir, si lo compraste como ahorro y como protección, quizá sea precisamente ahora, con la moneda perdiendo poder adquisitivo año tras año, cuando más te conviene conservarlo. Vender tu seguro justo cuando más lo necesitas rara vez es buena idea. Mi recomendación de fondo es la de siempre: tener una parte sensata del patrimonio en metal físico, bien custodiado, ya sea en casa con las debidas precauciones o en una cámara segura asignada a tu nombre, como ancla de largo plazo frente a la degradación monetaria. No se trata de poner todo tu patrimonio en oro ni de especular con él, sino de que cumpla su papel: ser la reserva estable que no depende de nadie. Y, sobre todo, acostúmbrate a pensar a largo plazo en gramos y onzas, no en euros. Largo metales, corto moneda fiat", recomienda Gustavo a la web de 'Informativos Telecinco'.

Ahora bien, si lo quisieras vender, lo mejor es asegurarte dónde vas a hacerlo. Como ya señalamos en un artículo anterior, una buena señal es que el local esté inscrito en el Registro de Comerciantes de Metales Preciosos del Ministerio del Interior. Hay que recordar que los establecimientos están obligados a registrar la operación y solicitar el DNI del vendedor si se trata de transacciones superiores a 1.000 euros en metálico, o en cualquier caso si se trata de oro en lingotes o monedas de inversión.

"Vender oro de inversión reconocido a un distribuidor especializado con cotización pública y transparente. Por reconocido entiendo monedas de inversión universales (el Krugerrand sudafricano, la Maple Leaf canadiense, el Filarmónico de Viena, la Britannia británica) o lingotes con certificado de refinerías acreditadas (PAMP, Valcambi, Argor-Heraeus, las que están en la lista Good Delivery). Su gran ventaja es la liquidez: se reconocen y se compran en cualquier parte del mundo, lo que reduce el margen que te aplican. Conviene pedir al menos dos o tres cotizaciones, no aceptar la primera oferta por comodidad, y desconfiar de quien no te explique con claridad cómo ha calculado el precio. La diferencia entre lo que paga un distribuidor serio y lo que paga un "Compro oro" de la esquina puede ser de doble dígito".

Y, para evitar que nos engañen, vamos a tener en cuenta varios trucos:

  1. Mirar el precio spot del oro de ese día que se puede consultar en cualquier web financiera y calcular cuánto deberían pagarte en función del peso y la pureza de tu pieza. La pureza se mide en quilates: 24 quilates es oro puro, 18 quilates equivale a un 75 % de oro, 14 a un 58 %, y así. Multiplica gramos por ley por el precio del gramo puro y tendrás el valor de referencia. Si te ofrecen un 30 o un 40 % por debajo de esa cifra, hay gato encerrado.
  2. Exige siempre que pesen la pieza delante de ti en una báscula homologada, que indiquen la ley del oro y que te detallen el cálculo paso a paso.
  3. Pide una tasación independiente previa para piezas de cierto valor.

"La regla de oro, nunca mejor dicho, es que la transparencia es la mejor señal de honradez: quien no quiere enseñarte los números es quien tiene algo que esconder".