Los conductores estallan por la subida de los combustibles por la guerra contra Irán: “Repostar está siendo un lujo”
Los expertos avisan de que, a corto plazo, los precios de los combustibles no van a bajar
El encarecimiento de carburantes y combustibles dispara el IPC en agosto al 4,3 %
La subida del precio de los combustibles se ha convertido en una de las señales más visibles del impacto económico de la guerra con Irán y del bloqueo de las rutas tradicionales de tráfico marítimo del petróleo. En las gasolineras, los paneles con los nuevos importes provocan indignación y preocupación entre los conductores, que describen una situación inédita en años. “Súper caro, estoy alucinando. El precio más alto que he visto en mucho tiempo”, lamenta una clienta. Otro reconoce su temor ante la escalada: “No sé a dónde vamos a llegar, la verdad que es increíble”. Muchos recuerdan cómo llenar el depósito era una rutina asumible y ahora se ha convertido en un gasto que obliga a ajustar cada desplazamiento: “Antes llenaba el depósito y ahora, con 50 euros, voy poco a poco”. Hay quien lo resume con contundencia: “Repostar está siendo un lujo”.
Transportistas y agricultores piden más ayudas
La media actual en las estaciones de servicio se sitúa en 1,94 euros por litro, tanto en gasolina como en diésel, muy por encima de los aproximadamente 1,4 euros que se registraban antes del estallido del conflicto. Los expertos coinciden en que la situación no tiene visos de mejorar a corto plazo. Nuria Lekue, vicepresidenta de la confederación estatal de estaciones de servicio, advierte de que “es probable que se superen esos dos euros porque la situación geopolítica sigue con mucha tensión”.
Una previsión que comparte Roberto Gómez, profesor de Economía de la Universidad Europea de Valencia, quien subraya que “el contexto internacional es desfavorable; sigue siendo caro producir, sigue siendo caro transportar y eso al final va a permear en toda la economía y va a subir los precios de todo”.
Mientras tanto, transportistas y agricultores afrontan el encarecimiento del combustible con creciente preocupación. Las ayudas destinadas a compensar el coste de sus depósitos están a punto de agotarse y la tensión en el sector aumenta. Las subvenciones vigentes concluyen el 30 de septiembre, lo que deja apenas nueve días de margen y un escenario internacional que no muestra señales de estabilización. Hoy, representantes de ambos sectores se reúnen con el Gobierno para abordar la continuidad de estas ayudas, conscientes de que la guerra no parece tener un final próximo y que la presión sobre los precios podría intensificarse.