Solo con activar en los ajustes del router la programación horario, apagándolo durante la noche, empezaremos a ahorrar
Un pequeño ajuste en la vitrocerámica basta para reducir el consumo al cocinar cada día
El router del salón es probablemente uno de los aparatos peor entendidos del hogar en términos de consumo eléctrico. Está encendido las veinticuatro horas del día durante los trescientos sesenta y cinco días del año sin que nadie se plantee por qué, apenas emite ruido, ocupa un espacio mínimo y su presencia se ha vuelto tan obligatoria como la del propio frigorífico. Sin embargo, su funcionamiento ininterrumpido tiene un coste que se carga, mes a mes, en la factura sin que la mayoría sea consciente de ello.
El consumo medio de un router doméstico se sitúa entre los 5 y los 15 vatios de potencia continua, lo que equivale aproximadamente a entre 55 y 180 vatios hora al año, lo que supone un coste anual estimado entre 8 y 25 euros según el modelo y el precio de la electricidad. Un pequeño ajuste en la propia configuración del router, programar su apagado automático durante las horas en las que no se utiliza, permite reducir esa cifra sin renunciar a ninguna funcionalidad.
Cuánto se ahorra realmente
Un router estándar de consumo medio, con unos 8 vatios de potencia continua, gasta 0,192 kilovatios hora diarios, o 60 kilovatios hora al año. Al precio actual de la electricidad en España, en torno a 0,17 euros por kilovatio hora, el coste anual de mantener ese router encendido las veinticuatro horas asciende a unos 11 a 12 euros. Si el propietario programa el apagado automático durante ocho horas cada noche, el consumo diario se reduce a 0,128 kilovatios hora, el gasto anual baja a aproximadamente cuarenta y siete kilovatios hora y el coste se sitúa en ocho euros. El ahorro directo se cifra en unos 3 o 4 euros anuales por dispositivo.
Se trata de una cifra que puede parecer modesta, pero admite dos matices que la escalan. El primero es que el ahorro se multiplica en hogares con equipamiento de red más complejo. Los sistemas WiFi Mesh, que combinan un router principal con varios nodos repetidores distribuidos por la vivienda, consumen bastante más que un router convencional porque cada nodo suma su propio gasto residual. En instalaciones con sistema Mesh, el ahorro por programación de apagado nocturno puede superar los 6 u 8 euros anuales.
Por otra parte, también se debe tener en cuenta que el reinicio periódico y la desconexión durante varias horas al día prolongan la vida útil del propio equipamiento al evitar sobrecalentamientos sostenidos y desgaste prematuro de los componentes internos.

Cómo activar este ajuste
La operación resulta hoy más sencilla de lo que muchos podrían creer. Los routers modernos, incluidos los que instalan como estándar los principales operadores españoles como Movistar, Vodafone, Orange y MásMóvil, tienen en su interfaz de administración una función específica denominada programación horaria, control parental por horarios o modo de ahorro energético.
Para acceder a estas opciones hay que escribir la dirección del router en la barra de direcciones del navegador en el ordenador, que en muchos casos es 192.168.1.1 o 192.168.0.1, para después introducir las credenciales que en la pegatina del propio aparato. Una vez dentro del panel, la programación de horarios permite establecer franjas específicas de apagado automático que se ejecutan cada día sin intervención posterior del usuario.
Una alternativa igual de eficaz para propietarios que no se sienten cómodos accediendo al panel de administración consiste en conectar el router a un enchufe inteligente programable, que corta el suministro eléctrico según el calendario que el propietario configure desde su propio smartphone. La operación completa se hace en menos de diez minutos y supone un ahorro durante años sin tener que hacer nada más.
Qué saber antes de programar el apagado
Antes de activar la programación conviene revisar dos aspectos que pueden desaconsejar el apagado nocturno en determinados hogares. El primero es el catálogo de aparatos conectados que dependen de la red durante la noche. Las cámaras de seguridad IP, los timbres inteligentes tipo videoportero, los sistemas de alarma conectados, los asistentes de voz como Alexa o Google Home, las bombillas inteligentes con programación de encendido nocturno, los aparatos de domótica con actualizaciones automáticas y las descargas o sincronizaciones programadas, quedan interrumpidos si el router se apaga. En hogares con mucho equipamiento de este tipo, el ahorro económico del apagado nocturno se ve superado con creces por la pérdida de funcionalidad.
Otro punto a considerar sería la propia dinámica del hogar. Con adultos que trabajan en turnos nocturnos o desde casa a horas inusuales, pueden aparecer interrupciones de servicio si programan el apagado sin considerar sus propios ritmos.
Cuando ninguna de las dos condiciones aplica, el ajuste ofrece ventajas complementarias que rebasan el propio ahorro económico. La red WiFi apagada durante ocho horas cada noche reduce la exposición a intentos de acceso no autorizados. El hardware descansa. Y el propietario incorpora, casi sin esfuerzo, un gesto operativo sostenido en el tiempo cuyo impacto agregado tiene también una dimensión medioambiental identificable a escala nacional.

