El euríbor ha pasado del 2,222% el 27 de febrero al 2,367% en apenas seis sesiones, alcanzando su nivel diario más alto desde marzo de 2025. Por su parte, el petróleo supera los 100 dólares y el euríbor sube al 2,367%, su nivel más alto en casi un año
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La escalada del conflicto entre Irán e Israel ha provocado un efecto inmediato en los mercados financieros europeos. Uno de los indicadores más sensibles a estos cambios es el euríbor, referencia clave para millones de hipotecas variables en España. Desde el inicio de las hostilidades, el índice ha experimentado una subida rápida que ha sorprendido a analistas y consumidores.
El viernes 27 de febrero, último día antes de que comenzaran los bombardeos, el indicador hipotecario se situaba en el 2,222%. Apenas seis sesiones después, el lunes siguiente, había alcanzado el 2,367%. Se trata de su nivel diario más elevado en casi un año, un dato que refleja hasta qué punto los mercados están reaccionando al nuevo contexto geopolítico.

La explicación se encuentra principalmente en el encarecimiento de la energía. El barril de petróleo ha superado la barrera de los 100 dólares y el gas natural también ha iniciado una tendencia al alza, lo que anticipa un incremento en los precios de la electricidad y del transporte. En ese contexto, resurgen los temores a un nuevo repunte de la inflación en la eurozona.
Desde entidades financieras internacionales ya se advierte del posible impacto. Analistas de Bank of America recuerdan que episodios prolongados de encarecimiento del petróleo han estado históricamente asociados a ciclos inflacionarios persistentes.
Expectativas sobre el BCE detrás de la subida del euríbor
Para entender por qué el euríbor reacciona con tanta rapidez ante un conflicto geopolítico es necesario analizar cómo funciona realmente este indicador. Aunque muchas veces se percibe como una simple referencia bancaria, en realidad refleja las expectativas del mercado sobre el futuro de los tipos de interés.
“El euríbor no solo refleja el precio actual del dinero, sino sobre todo lo que el mercado cree que hará el Banco Central Europeo en los próximos meses”, explica Manuel A. Velázquez, Senior Partner de ERA Group, consultora especializada en optimización de costes y gestión de proveedores
Según detalla el experto, cuando los mercados perciben que la inflación puede repuntar, inmediatamente ajustan sus previsiones sobre la política monetaria. “Si el petróleo sube con fuerza por un conflicto geopolítico, aumenta el riesgo de inflación en la eurozona y el mercado empieza a descontar menos bajadas de tipos o incluso nuevas subidas”.
Ese cambio de percepción se ha producido con rapidez desde el inicio de las tensiones en Oriente Próximo. Velázquez señala que el encarecimiento de la energía ha modificado las expectativas que predominaban hasta hace apenas unas semanas.
El impacto de la energía en la inflación europea
La evolución del petróleo se ha convertido en una variable clave para anticipar el comportamiento de la inflación en Europa. Durante los últimos meses, los mercados confiaban en que el BCE podría iniciar una fase gradual de recortes de tipos tras la moderación de los precios.
Sin embargo, la nueva situación geopolítica ha introducido incertidumbre. El analista advierte de que un petróleo sostenido por encima de los 100 dólares tendría efectos directos sobre la economía. “Un encarecimiento prolongado del crudo presionaría los carburantes, el transporte y los costes empresariales, y ese impacto acabaría trasladándose a los precios finales”, responde.
Y subraya que la energía actúa como un factor multiplicador en la economía. “Primero sube la factura energética, pero después ese incremento termina afectando a numerosos bienes y servicios”, añade. Ese proceso podría complicar el margen de actuación del Banco Central Europeo. Según explica Velázquez, si la inflación vuelve a mostrar señales de aceleración, la institución tendría menos espacio para relajar su política monetaria.
¿Puede el BCE volver a subir los tipos?
La posibilidad de nuevas subidas de tipos vuelve a aparecer en el debate económico europeo, algo que hasta hace poco parecía descartado. Durante 2025, la expectativa predominante era que la inflación continuara moderándose, lo que permitiría una política monetaria más flexible.
Sin embargo, el escenario energético podría alterar esas previsiones. Velázquez reconoce que el riesgo existe, aunque matiza que todavía no se trata del escenario central. “El BCE ha dejado claro que actuará si el shock energético termina trasladándose a la inflación de medio plazo”, afirma.
En este sentido, el experto insiste en que el elemento determinante no es únicamente el precio de la energía. “La clave es que ese encarecimiento se contagie al resto de precios de forma persistente”, señala.
Si los salarios y otros costes empiezan a reflejar ese aumento energético, el Banco Central Europeo podría verse obligado a mantener una postura más restrictiva durante más tiempo del previsto.
Consecuencias para las hipotecas variables
El repunte del euríbor tiene implicaciones directas para millones de hogares que tienen préstamos hipotecarios ligados a este índice. Durante el último año, la moderación del indicador había permitido cierto alivio en las cuotas de muchas familias.
Pero la nueva tendencia podría frenar esa mejora. Este experto explica que el efecto no será inmediato para todos los hipotecados, ya que depende de la fecha de revisión de cada préstamo. “Para muchas hipotecas variables, esta subida significa que el alivio esperado podría ser menor de lo previsto”, comenta. De hecho, algunas revisiones podrían incluso reflejar cuotas ligeramente más altas si el euríbor continúa subiendo.
Este impacto se notaría de forma gradual a lo largo de los próximos meses, a medida que se produzcan las actualizaciones contractuales.
El mercado inmobiliario ante un nuevo escenario
Más allá de las hipotecas existentes, la evolución del euríbor también puede influir en el mercado inmobiliario. España cerró 2025 con un fuerte dinamismo en la compraventa de viviendas, impulsado en parte por la expectativa de tipos más bajos.
No obstante, un cambio de tendencia podría moderar ese impulso. Velázquez considera que un euríbor más elevado reduce la capacidad de compra de los hogares y encarece la financiación. “Si coincide con energía cara e incertidumbre económica, el mercado hipotecario puede perder algo de ritmo”, explica.
Matiza, además, que esto no implicaría necesariamente un frenazo brusco, pero sí podría provocar que algunos compradores retrasen sus decisiones hasta que exista mayor claridad económica.
Hasta dónde podría subir el euríbor
La evolución futura del indicador dependerá en gran medida de la duración del conflicto y de su impacto en los mercados energéticos. En estos momentos el euríbor a doce meses ronda el 2,37%.
Velázquez pide prudencia al hablar de previsiones, aunque admite que un escenario prolongado de energía cara podría impulsar nuevas subidas. “Si el shock energético se mantiene durante meses, el euríbor podría situarse claramente por encima de lo previsto hace solo unas semanas. El indicador podría acercarse al 3% en un escenario más severo”.

