La petición de la ONU para que se paralice el desahucio de Mari Carmen, una anciana a la que un fondo buitre quiere echar de su casa de Madrid
Naciones Unidas ha solicitado la suspensión del desahucio de Mari Carmen para evitar “un daño irreparable"
Maricarmen se enfrenta a su segundo desahucio en Madrid con 87 años: "O se arregla la vivienda o este país se va al garete"
MadridA sus 87 años, Mari Carmen ha conseguido que la ONU se pronuncie sobre el desahucio al que se enfrenta de su casa del barrio madrileño de El Retiro. Un comité de Naciones Unidas ha solicitado la suspensión del desahucio de esta anciana para evitar “un daño irreparable”.
Según ha informado 'Cadena SER', la ONU ha pedido paralizar el desahucio de esta anciana a la que un fondo buitre quiere echar de su casa. Al parecer y según informa el medio de comunicación, "Naciones Unidas da de plazo al Gobierno de España hasta diciembre para informar de las medidas adoptadas para evitar el desahucio sin alternativa habitacional y pide que se suspenda el desalojo mientras le dan un lugar donde vivir o se tramita el procedimiento".
La petición de la ONU sobre el desahucio de Mari Carmen
La noticia llega tan solo unos días antes de que Mari Carmen se enfrentase otro intento de desahucio.
El miércoles 3 de junio estaba previsto que Maricarmen, que tiene un 50 por ciento de movilidad, se enfrentase un segundo intento de desahucio de su casa, pero el lanzamiento se ha aplazado hasta el día 24 de este mes sin que tenga una solución habitacional. Ahora y tras la decisión de la ONU, el desahucio de Mari Carmen vuelve a quedar paralizado.
La historia de Mari Carmen
Precisamente, Maricarmen recibió hace tan solo unos días a un equipo de 'Informativos Telecinco' en su casa por segunda vez. Hace ocho meses se enfrentaba a su primer desahucio, que suspendieron 24 horas antes.
Con ella, acompañándola, una activista del sindicato de inquilinas. "Son mi familia", aseguraba a las cámaras de 'Informativos Telecinco'. Lleva más de 70 años viviendo en su casa, desde que era pequeña, con sus padres. La casa la hace quien la habita, razona. Así que su casa lleva el sello de su familia, en cada foto, en cada rincón, en los gatos de porcelana que la acompañan.
El padre de Maricarmen alquiló el piso en 1956 y tras su muerte su madre quedó como inquilina indefinida con un contrato de renta antigua, una condición que se extinguió en 2005 con su fallecimiento. Pese a ello, los propietarios del inmueble mantuvieron el precio del alquiler hasta que en el año 2018 lo compró Renta Corporación.
Esta empresa ofreció el piso a Maricarmen por un precio que ella no podía asumir y, finalmente, lo adquirió el fondo Urbagestión, que triplicó el alquiler hasta llegar a los 1.650 euros para una mujer que cobra apenas 1.400 de pensión mensual.
El actual propietario del inmueble se ampara para efectuar el lanzamiento en la doctrina del Tribunal Supremo, que establece que solo podría realizarse una segunda subrrogación del contrato en el caso de que Maricarmen tuviera un 65 por ciento de discapacidad.
Ha perdido movilidad, duerme mal, tiene problemas cardiacos y dos prótesis de cadera
Un juez le dio la razón en primera instancia, pero un recurso ha acabado dando la razón al inversor. Ha pagado religiosamente la renta, con las revalorizaciones del IPC. Y llevaba subrogada más de 10 años, cuando cambió la propiedad, pero nada de esto ha servido para que ella pueda seguir en su casa, en su barrio, que es su vida.
En estos ocho meses ha perdido movilidad, duerme mal, tiene problemas cardiacos y dos prótesis de cadera; pero afirma que el cansancio no le resta fuerza para luchar. Y no lo hace solo por ella, es consciente de que es una batalla colectiva. Por eso, quiere que su casa sea comprada por el Gobierno, para que se dedique a alquiler social.