Psicología

Una experta en inteligencia emocional explica cómo educar a adolescentes con baja autoestima: "No se trata de tratarles como los mejores"

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Adelaida Abruñedo ayuda a enseñar a nuestros hijos a desarrollar una autoestima saludable. UNSPLASH
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Si algo preocupa a los padres es que sus hijos tengan una buena autoestima para resolver los conflictos o adversidades que se vayan planteando a lo largo de su vida. Conseguir que eso sea posible no es una tarea sencilla y requiere también de mucho trabajo personal. Si queremos que nuestros hijos tengan una buena autoestima, la pregunta principal que debemos hacernos es cómo está nuestra la autoestima.

Como se ha demostrado, nuestros hijos imitan y heredan muchos de nuestros comportamientos y traumas, así que también es posible que si nosotros mismos no tenemos una buena autoestima, ellos tampoco la tengan. "Existen algunas claves importantes para enseñar a nuestros hijos a que desarrollen una autoestima saludable, aprender a regularnos nosotros como padres es fundamental", explica Adelaida Abruñedo, autora del libro '49 cosas que debes enseñar a tus hijos antes de los 16 años' (editorial Planeta, 2025). Adelaida es especialista en inteligencia emocional, liderazgo personal y resolución de conflictos, y creadora de la marca @2Positivekids, que cuenta con más de 100K, además de madre de dos niñas.

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En su libro cuenta cómo ayudar a los hijos a tener una buena autoestima, inteligencia emocional y resiliencia. "No se trata de tratar a nuestros hijos como los mejores, destacar constantemente las cosas positivas y olvidar lo negativo o aquello que hay que mejorar. Tenemos que buscar un equilibrio sostenible entre señalar las cosas negativas que hacen y todas esas cosas positivas que también hacen o tienen. Lo principal, creo que es la mirada apreciativa que podemos tener hacia ellos, confiar en que pueden lograr lo que se proponen y fomentar que sigan intentando las cosas a pesar de los inconvenientes, caídas o errores que tengan. Está relacionado con el amor incondicional, aquel por el que aunque nos enfademos con ellos, no pensemos igual o tengan diferentes valores les seguiremos queriendo".

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Las claves para enseñar a nuestros hijos a desarrollar una autoestima saludable

Según uno de los últimos informes elaborados por UNICEF España, 'La salud mental es cosa de niños, niñas y adolescentes. Barómetro de Opinión de la Infancia y la Adolescencia 2023-2024', el 41% de los adolescentes en España -4 de cada 10- manifiesta haber tenido o creer haber tenido un problema de salud mental en los últimos doce meses. Entre los factores internos que, según los propios adolescentes, perjudican su salud mental estaban la baja autoestima, el consumo de alcohol y otras drogas, tener problemas de salud física o tener dificultades económicas. ¿Es imposible conseguir que consigan elevar su autoestima? Además de revisar hábitos como las horas de sueño, el uso de pantallas, la alimentación o el ejercicio -que se recomienda que sea a diario-, se pueden hacer más cosas para fomentar una buen autoestima. ¿Cuáles? Según Adelaida Abruñedo son las siguientes:

  • Fomentar la compasión hacia los demás y hacia nosotros mismos.
  • Permitirnos fallar, descansar y no ser tan autoexigentes todo el tiempo.
  • Saber que la vida no es lineal y que las cosas requieren su tiempo, todos estamos aprendiendo, (padres e hijos).
  • Aprender a mirar hacia atrás para ver todo lo que ya se ha logrado permite generar más comodidad y seguridad en sí mismos.
  • Dar pasos pequeños y constantes
  • Ser honestos con nuestras propias debilidades y oscuridades. "A veces podríamos ser más humildes y reconocer cuando hay alguien que puede aportarnos cosas nuevas
  • Tener un diálogo interno positivo: somos la persona con la que estamos las 24 horas del día y a veces nos hablamos muy mal.

"Por último y, excepcionalmente poderoso, pasar tiempo con tus hijos hace que su autoestima se potencie de forma exponencial. Así de fácil y simple. Y las excusas cuando son adolescentes de “es que ya no quieren estar conmigo”, se desvanecen cuando aprendemos a “estar/escuchar/hablar” con ellos de forma diferente, es decir, evolucionando la relación", añade.

Cuando la autoestima viene de la validación de los demás: qué hacemos

Muchas veces su autoestima puede estar relacionada con la ropa que llevan, con los juguetes que tienen, con las notas, con quienes son sus amigos, dónde viven, dónde se van de vacaciones o cuántos likes o seguidores tengan en Instagram. Es decir, se basa en la validación externa y no tanto en lo que son como personas, en sus valores. En estos casos, para la coach de inteligencia emocional, los jóvenes deben tomarse el tiempo para conocerse, saber cómo son (el autoconcepto), cómo se ven en términos físicos pero también de habilidades, capacidades o actitudes, (su autoimagen), cómo evalúan su propia valía o competencia para lograr algo (autovaloración) y también cómo aceptan sus fortalezas y debilidades, bien para reconocerlas, potenciarlas y ponerlas en valor o para trabajar sobre ellas si lo consideran necesario (la autoaceptación).

"Todo esto que así de primeras parece abrumador ayuda muchísimo a que las personas adolescentes pongan en perspectiva cómo son, cómo quieren ser, cómo actuar cuando no encajan o cuando se sienten heridos, cómo comunicarse sin dañar al otro expresando sus necesidades, cómo seguir formando parte de algo sin perder su esencia, -todo aquello que le hace único y especial y por lo que sus amistades (si son las adecuadas), los apreciarán y aceptarán sin condiciones-".

"Últimamente sí veo a muchas personas valiosas, maravillosas y llenas de potencial que no creen en sí mismas"

Los cuatro síndromes y cómo protegerse de ellos

Existen muchos síndromes que afectan a la autoestima de los niños y adolescentes, pero hay cuatro que son especialmente destacables y que pueden alertar del estado de su autoestima. El síndrome del impostor, cuando los niños no creen suficientemente en su valía y dudan de sus capacidades; el síndrome de Dunning-Krüger, que es cuando hay personas que sienten que tienen más conocimientos o habilidades de las que realmente poseen; el síndrome de Procusto, que se ve en personas que cuando se sienten amenazas por las habilidades o facultades de otros, les menosprecian o les devalúan; y, por último, el síndrome de la abeja, que sucede cuando algunas personas se comportan como si mandaran o gobernaran en determinados aspectos de nuestra vida.

"Conocer estos cuatro síndromes, no solo nos hace tomar conciencia de algunos aspectos relativos a nuestras capacidades, permitiéndonos trabajar en aquellos en los que fallamos, sino que nos permite saber por qué algunas personas con las que nos relacionamos tienen hacia nosotros un trato determinado", explica Adelaida en su libro.

En su consulta ve a muchas personas habitualmente con dos de ellos, en síndrome del impostor y los afectados por el síndrome de Procusto, es decir, adolescentes que tienen a su alrededor personas que nos los valoran. "Este tipo de personas, con su comportamiento, en lugar de alentarlas, se encargan de cortarle las alas y sugerirles que no lo sigan intentando. En el libro, como consecuencia, también explico las diferentes amistades y cómo elegirlas para que no sólo nos acompañen en los momentos malos, sino sobre todo que se alegren de los éxitos que tenemos, o incluso como fomentar la reciprocidad en las relaciones para sentir que al menos recibimos lo mismo que lo que damos".

Para trabajar estos cuatro síndromes es clave para que gocen de una autoestima saludable para que se no se sientan amenazados por los demás y, al mismo tiempo puedan protegernos de las personas que quieren manipularlos o herirlos y sepan poner límites. "Hoy en día, con tantos casos de acoso que están surgiendo es de imperiosa necesidad que los padres y madres tomemos la responsabilidad de enseñar todas estas cosas a nuestros hijos, porque te aseguro que les va a ayudar y podremos prevenir tragedias innecesarias".

"La principal forma por la que nuestros hijos aprenden a regularse es con nuestro ejemplo: el ejemplo del adulto cuidador"

La autorregulación es clave en una buena autoestima

Saber autoregularse y tener inteligencia emocional son dos factores que Adelaida Abruñedo considera fundamentales. La autorregulación es la capacidad de controlar y gestionar las propias emociones, pensamientos y comportamientos que tenemos a lo largo del día. Hay personas adultas que, por ejemplo, tras un día de largo trabajo se regulan de forma saludable haciendo deporte, comiendo sano, leyendo, meditando, dando un paseo con su perro, cuidando sus plantas, etc. Sin embargo, hay personas que no saben hacerlo y recurren a hábitos tóxicos de regulación como pueden ser el alcohol, el tabaco, el consumo de drogas, el abuso de pantallas, etc. Enseñarles a los adolescentes a saber qué hacer con sus emociones es muy importante para que aprendan a autorregularse y tener una buena autoestima.

"La principal forma por la que nuestros hijos aprenden a regularse es con nuestro ejemplo: el ejemplo del adulto cuidador. Por tanto, lo primero que tenemos que hacer es conocer, por ejemplo, aquellos detonantes que hacen que reaccionemos a lo que sucede en lugar de responder desde la calma poniendo soluciones o utilizando estrategias adecuadas antes de estallar. A veces es que hemos tenido un mal día en el trabajo, otros días que estamos hartos de que nos pregunten veinte veces lo mismo o incluso que estemos cansados o hambrientos. No podemos exigirles que nos contesten con serenidad, cuando nosotros ante situaciones respondemos con gritos o de malos modos. Lo siento. El trabajo comienza en el adulto", advierte.