Investigan al propietario de una explotación equina en Málaga por presunto delito de maltrato animal: una yegua, sacrificada tras vivir una agonía prolongada

La Guardia Civil investiga al propietario de una explotación equina tras ignorar una deformación grave en una pata
El SEPRONA de Málaga ha tramitado más de 400 actuaciones ambientales en el último año gracias a la colaboración ciudadana
MálagaUna yegua en Cártama, Málaga, ha tenido que ser sacrificada esta semana tras vivir una agonía prolongada por la falta de cuidados básicos de su propietario. El animal, localizado en una parcela del municipio malagueño, presentaba una deformación tan severa en una de sus patas que le impedía incluso mantenerse en pie.
Tras una inspección de urgencia, agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil han procedido a investigar al dueño de la explotación por un presunto delito de maltrato animal, al constatar que el hombre ignoró de forma deliberada la asistencia veterinaria obligatoria.
El caso salió a la luz gracias a la alerta de varios vecinos que advirtieron el estado crítico del équido. Al personarse en la finca, los efectivos de la Compañía de Coín se encontraron al animal permanentemente tumbado de lado (en posición de decúbito lateral), incapaz de incorporarse por sus propios medios. Lo que los agentes hallaron tras un primer examen fue una patología estructural irreversible provocada por años de abandono y falta de mantenimiento sanitario.

Una malformación incompatible con la vida
La yegua sufría una deformación extrema en su extremidad posterior izquierda debido al crecimiento excesivo y descontrolado del casco. Al no haber recibido el tratamiento de un herrador o un veterinario durante un largo periodo, el animal ya no podía apoyarse sobre la base de la pata, sino que lo hacía directamente sobre las articulaciones. Este apoyo forzado acabó destrozando la estructura interna de la extremidad, provocándole un dolor extremo y daños irreversibles.
Ante la evidencia del maltrato por omisión, el SEPRONA solicitó la intervención de dos facultativos veterinarios. El dictamen médico fue tajante, ya que el animal no tenía posibilidad de recuperación y mantenerlo con vida solo suponía prolongar su martirio. Por ello, se determinó que la única opción ética era practicarle la eutanasia. La investigación policial ha confirmado que el dueño permitió el agravamiento de la enfermedad al no proporcionar los cuidados mínimos exigidos por ley, por lo que las diligencias ya han sido remitidas a la Fiscalía de Medio Ambiente de Málaga.
El papel clave de los vecinos en Málaga
Durante el pasado año 2025, el SEPRONA de la Comandancia de Málaga gestionó un total de 412 comunicaciones de particulares relativas a posibles infracciones ambientales y casos de maltrato. La efectividad de estas denuncias es muy alta. El 74% de las alertas recibidas derivaron en actuaciones con resultado positivo por parte de la Benemérita.
Gracias también a la colaboración de los vecinos, los agentes malagueños han podido instruir diligencias por delitos contra la ordenación del territorio —construcciones ilegales—, maltrato animal y delitos contra la flora y fauna local. En total, la labor de investigación de esta unidad ha permitido poner a disposición judicial a 12 personas por diferentes ilícitos penales en el último ejercicio, consolidando la colaboración vecinal como una herramienta fundamental para detectar abusos que ocurren tras las vallas de parcelas privadas.
Vigilancia administrativa y sanidad animal
Más allá de las causas penales, el balance del Seprona en Málaga arroja una actividad administrativa constante para prevenir este tipo de desenlaces. Se han formalizado 106 denuncias por infracciones relacionadas con la gestión irregular de residuos, vertidos y, muy especialmente, el control de animales de compañía y explotaciones ganaderas. También se han ejecutado controles específicos en materia de normativa de aguas y espacios protegidos, vitales para el equilibrio ambiental de la zona.
Desde la Guardia Civil recalcan que la omisión de socorro a un animal es un delito grave. El caso de la yegua de Cártama sirve de advertencia: la falta de asistencia veterinaria no es solo un descuido, sino una negligencia que conlleva responsabilidades penales cuando el resultado es el sufrimiento atroz y la muerte innecesaria de un ser vivo.