Dos años consecutivos de récords. Setenta y tres titulaciones que exigen más de un 13 sobre 14.
Ni nervios ni improvisación: así preparan la PAU los alumnos que sacan más de un 13
Por segundo año consecutivo, las universidades españolas han registrado cifras récord en las notas de corte para acceder a determinadas titulaciones. El curso 2025-2026 se perfila como uno de los más exigentes para el estudiantado que aspira a acceder a los grados más prestigiosos y con mayor salida profesional.
Los números de una década de escalada
El análisis de los datos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades es contundente, y revela que las notas de corte en España para acceder a la universidad han aumentado un 18,17% desde el curso 2015-2016. Hasta 1.072 titulaciones universitarias han aumentado su nota de corte desde 2016. La titulación cuya nota ha aumentado más es el Doble Grado en Derecho y Criminología de la Universidad de Salamanca, que ha pasado de un 5 en 2016 a un 12,61 en 2025, un incremento del 152%.
No todo sube, pero lo que baja revela otra fractura. La nota de corte ha disminuido en 2025 respecto a 2016 en 222 titulaciones. La que más ha bajado es el Grado en Traducción e Interpretación de la Universidad de Málaga, que ha pasado de un 11 a un 5, un 54,5% menos. La tendencia es clara: las humanidades y los estudios de idiomas se vacían de competidores mientras las ingenierías y las ciencias se vuelven inaccesibles para la media.
Aunque la nota media más alta de 2025 la tiene la rama de Ciencias de la Salud, con un 10,5, son las ingenierías y arquitecturas los ámbitos que más han aumentado su nota desde 2016 en términos porcentuales, un 28%. Artes y humanidades es la rama cuya nota de corte ha aumentado menos y también es la que menor nota media tiene en 2025, con un 6,27.

El salto que lo explica todo
La cifra más elocuente no es una nota, sino el recuento. En 2015, solo cuatro carreras en España exigían una nota de corte superior a 13 sobre 14; en 2025, son ya 73 las titulaciones que requieren superar ese umbral, muchas de ellas en universidades madrileñas y especialmente en dobles grados de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.
En la cima de este ranking nacional, el caso más paradigmático se encuentra en la Universidad de Sevilla, que ha establecido la nota de corte más alta de todo el país: 13,764 sobre 14 para su Doble Grado en Física y Matemáticas. Le sigue de cerca la misma titulación en la Universidad Complutense de Madrid, con una nota de 13,736.
En Madrid, el mapa del acceso para el curso 2025-2026 muestra la misma tendencia. Con una nota requerida de 13,698, el Doble Grado en Matemáticas y Física de la Universidad Complutense es el más exigente de la Comunidad. Le siguen Ingeniería Industrial en la Universidad Politécnica, con un 13,525; el Doble Grado en Ingeniería Informática y Matemáticas en la Complutense, con 13,465; el Doble Grado en Ingeniería Física e Ingeniería en Tecnologías Industriales en la Carlos III, con 13,364; y el Doble Grado en Derecho y Relaciones Internacionales en la Rey Juan Carlos, con 13,161.
Un sistema que se retroalimenta
La respuesta a por qué ocurre esto no es sencilla, y tampoco tiene una sola explicación. Se debe a una mayor preparación de los estudiantes, cambios en las pruebas de acceso como la posibilidad de sumar hasta 4 puntos extra en la fase específica de la EvAU, el efecto de la pandemia y la reducción de plazas en algunos grados, así como la tendencia de algunos centros a inflar las calificaciones de bachillerato.
Este último factor merece atención especial. Si las notas de bachillerato, que pesan un 60% en la nota de acceso, se inflan de forma generalizada, el sistema eleva artificialmente la competencia sin que la excelencia académica real haya aumentado proporcionalmente. El resultado es una carrera armamentista silenciosa en la que cada décima cuenta más que nunca, y donde los márgenes de error se han reducido hasta casi desaparecer.
Lo que estos números no dicen explícitamente, pero sí sugieren, es que el acceso universitario en España ya no filtra solo por capacidad académica: filtra también por estrategia, por elección de asignaturas en la fase voluntaria, por comunidad autónoma de procedencia y por el centro donde se cursó el bachillerato. En un sistema donde setenta y tres carreras exigen rozar el máximo teórico posible, la nota de corte ha dejado de ser un umbral de aptitud para convertirse en un termómetro de competencia sistémica.

