Miles de profesores y familias se manifiestan en Barcelona ante la "crisis educativa sin precedentes"
Una marea amarilla ha recorrido Barcelona para presionar de cara a hallar soluciones, si no "volverá a las calles en otoño"
La portavoz de Ustec, Iolanda Segura, ha instado a todas las partes a "unir esfuerzos para crear un nuevo modelo educativo"
BarcelonaMiles de profesores y familias de alumnos junto a representantes de otros colectivos se han manifestado en Barcelona este 14 de junio para presionar ante la "crisis educativa sin precedentes", después de incluso un encierro en mayo.
La marea amarilla, color escogido por los sindicatos convocantes, ha tomado las calles de la capital catalana, en una movilización similar a la de Madrid también este domingo o a la que hubo durante días en Valencia.
Los asistentes han exigido un nuevo pacto entre la Generalitat y los diferentes agentes del sector para hacer frente a la "emergencia social y educativa" en Cataluña. Han asistido unas 7.000 personas, según la Guardia Urbana.
Aunque los organizadores han cifrado en 25.000 el seguimiento de la manifestación que comenzó en los Jardines de Gràcia y se extendió por el Paseo del mismo barrio hasta la plaza de Catalunya.
Rechazaron un acuerdo en marzo que sí firmaron otros sindicatos
A una semana del término de un curso escolar marcado por 23 jornadas de huelgas (algunas territoriales y otras generales) Ustec, Intersindical, CGT, COS y CNT habían convocado la marcha para reivindicar mejoras.
Son los sindicatos que rechazaron un acuerdo en marzo con el Departamento de Educación y una posterior ampliación del mismo (acordado hace dos semanas) que, en cambio, sí firmaron el resto de sindicatos: CCOO, UGT y Professors de Secundària.
Ustec, mayoritario entre el profesorado de infantil y primaria, se sumó inicialmente a este segundo preacuerdo (que ampliaba el pacto previo del marzo), pero luego se desmarcó tras perder una votación abierta a todos los docentes.
Con el lema "Paremos la emergencia social y educativa" en la pancarta principal, la manifestación transcurrió en un ambiente familiar. Se vieron algunos paraguas para proteger a los niños del intenso calor.
"Necesidad de una transformación educativa global", según Ustec
Se escucharon y se vieron consignas en carteles como "menos policía y más educadores", "educación pública y de calidad" o "Niubó, dimisión", en alusión a la consellera de Educación y Formación Profesional.
En la manifestación también participó la federación de asociaciones de familias de alumnos de Cataluña (aFFaC) y la Plataforma 0-3 (personal de guarderías), con el apoyo asimismo de movimientos sociales de diferentes ámbitos (vivienda y sanidad) y parte de las fuerzas políticas de la oposición.
En declaraciones a la prensa, la portavoz de Ustec, Iolanda Segura, aseguró que existe una "crisis educativa sin precedentes que demanda cambios estructurales". Con la protesta querían hacer "un llamamiento unánime".
Concretamente, "a la necesidad de llevar a cabo una transformación educativa global". Pidió reabrir las negociaciones colectivas, a pesar de que su sindicato había declinado en los últimos días reunirse con el Departamento de Educación.
"Avanzar para crear un nuevo modelo educativo"
"Interpelamos al Govern y a todos los actores políticos, organizaciones sociales y comunidad educativa a unir esfuerzos para avanzar hacia un proceso deliberativo para crear un nuevo modelo educativo", señaló.
Por su parte, la secretaria general de enseñanza de la CGT, Laura Gené, urgió al Gobierno de la Generalitat a sentarse a negociar con los agentes sociales. El objetivo es trabajar "todo el verano para solucionar cuanto antes" el conflicto.
De no lograrse esa meta, Gené avisó de que "volverán a las calles en otoño" con más movilizaciones. Por su parte, el presidente de aFFaC, Jordi de Carreras, expresó que las familias quieren "participar en las soluciones que necesita la educación pública".
Asimismo, la portavoz del Sindicat d'Estudiants dels Països Catalans (SEPC), Tània Ros, afirmó que la situación de "infrafinanciación y desmantelamiento" del sistema afecta a los alumnos, que quieren tener "un papel activo en la lucha por la defensa de la educación pública".