Psicología

Cómo ayudar a un adolescente que ha sufrido bullying a volver al instituto: "El objetivo no es que regrese sin miedo"

Un chico que ha sufrido bullying en el instituto. Magnific
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¿Cómo puede un alumno volver al instituto después de haber sufrido bullying? ¿Qué es lo que se se necesita para volver a la "normalidad"? La psicóloga Eli Ortega, de Tu Espacio Psicológico, explica en la web de 'Informativos Telecinco' cómo poder ayudar a adolescentes y padres a gestionar la difícil situación.

Una de las primeras cuestiones que pone encima de la mesa es que "no podemos poner sobre el adolescente toda la responsabilidad de superar lo que ha ocurrido". En este sentido matiza que, aunque él tenga que recuperar su normalidad, "son los adultos los responsables de proporcionar un entorno seguro en el que pueda hacerlo".

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De ahí, se inicia todo un proceso que pasa por comprender cómo se siente la persona (con "miedo, ansiedad, hipervigilancia o incluso ganas de evitar determinadas situaciones) hasta tener las herramientas necesarias para volver.

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Recuperar la seguridad y el control, factores clave

Para entender cómo interactúa una víctima de acoso con el entorno, Ortega explica cómo "su sistema de alerta sigue activado porque ha aprendido que ese entorno puede ser peligroso. Incluso pueden interpretar como amenazantes situaciones que en otro momento no lo serían". 

En este sentido y ante esa situación, la experta recomienda que antes de pedirle a un adolescente que afronte sus miedos "tenemos que asegurarnos de que el acoso ha terminado y de que el instituto ha tomado medidas. Tiene que saber que, si ocurre algo, hay adultos que conocen la situación, que van a intervenir y a quién puede acudir".

El tiempo es otro de los elementos imprescindibles de la ecuación: "el objetivo no es que vuelva al instituto sin miedo, sino que, a pesar de él, vaya recuperando la seguridad y el control".

Por eso primero hay que conocer lo que siente y segundo, entender cómo interactúa. El siguiente paso, de acuerdo con la experta es "validar lo que siente": "Si un adolescente ha sufrido acoso y tiene miedo de volver al instituto, ese miedo tiene sentido. No sirve decirle “no tengas miedo”, “no va a pasar nada” o “eso ya pasó”, porque realmente sí ha pasado y para él ha sido una situación muy difícil".

Así pues, la solución que propone pasa por "ayudarle a entender que una cosa es que aparezca esa alarma y otra es que en ese momento exista un peligro real".

La autoestima, otra de las piedras angulares

Para Eli Ortega, una de las claves para recuperar la 'normalidad' ante estas situaciones es la autoestima. No sólo trabajar en ella, sino también, entender por dónde se ha perdido: "Cuando alguien lleva tiempo recibiendo insultos, rechazo, burlas o determinados mensajes sobre sí mismo, puede acabar creyéndoselos. Hay que ayudarle a separar lo que otras personas han dicho o hecho de quién es él realmente, recuperar sus fortalezas y buscar también aquellos espacios en los que se siente capaz, querido y valorado". 

Sobre esta cuestión, matiza que tampoco deberíamos exigirle que vuelva y esté bien desde el primer día. "Yo cambiaría el objetivo. En lugar de pensar "tengo que ir al instituto y no sentir ansiedad", sería más realista pensar: “Puede que sienta ansiedad, pero sé qué puedo hacer, tengo herramientas y sé que puedo pedir ayuda si la necesito”, explica.

El apoyo desde casa, indispensable

"Sobre todo, escuchar". Este es uno de los mensajes más importantes que la experta transimte. Al respecto de las herramientas y apoyos que se le pueden proporcionar al alumno que ha sufrido acoso, Ortega explica algunos consejos al respecto: "Podemos preguntarle qué necesita y hacerle partícipe de las decisiones. Después de haber vivido una situación en la que ha sentido que no tenía ningún control, recuperar esa sensación de control es muy importante".

También podemos preparar con él la vuelta preguntarle qué situaciones le preocupan más: si es entrar al instituto, el recreo, encontrarse con determinadas personas, los cambios de clase… Y pensar juntos qué puede hacer si se encuentra mal o si ocurre algo. Que tenga claro a qué adulto puede acudir, dónde puede ir y quién sabe lo que ha sucedido..

Las amistades son el otro pilar. Y aquí, Ortega incide en la 'calidad' por encima de la cantidad: "No necesita tener diez amigos. Quizás con una o dos personas con las que se sienta seguro ya cambia muchísimo la experiencia", concluye.