La sastrería que esconde el nombre de Tejero y otras anécdotas de los documentos del 23F: "Lo han dejado solo, para no variar"

Interior del Congreso de los Diputados durante el intento de Golpe de Estado. Europa Press
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Una tarjeta de una sastrería que esconde la palabra 'Tejero' que llegó a manos del rey Juan Carlos o los numerosos tacos que pronunció esa noche el teniente coronel golpista, al que su mujer consideró un 'gilipuertas', son algunas de las anécdotas que deja la desclasificación de los documentos del 23F.

Entre la numerosa documentación desclasificada por el Gobierno sobre el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 figuran escritos, o transcripciones de conversaciones que no aportan novedades históricas, pero que recogen detalles curiosos o muestran intimidades.

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Entre ellos, una tarjeta que adjunta en una carta, por indicación de Juan Carlos I, el secretario general de la Casa del Rey, Sabino Fernández Campo, al director del Cesid, Emilio Alonso Manglano.

Se trata de una tarjeta de una sastrería civil y militar llamada El Corte Español S. A. en la que se enumeran las cualidades del comercio con seis frases cuyas primeras letras componen en vertical la palabra Tejero, comenzando por la T -Tejidos de primerísima calidad- y concluyendo con la O -Opción de pago aplazado.

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Alguien, no se sabe si el rey o Fernández Campo, ha enmarcado en rotulador el acróstico.

El mal hablar de Tejero

Un teniente coronel que la noche del 23F pronunció "coño" bastantes más ocasiones que la mil veces vista en la grabación televisiva del momento en el Congreso en el que, pistola en mano, gritó: "¡Se sienten, coño!".

Una muestra es la transcripción de la conversación que mantuvo con Juan García Carrés, único civil condenado por el golpe de Estado, desde el Congreso y que inicia con un "Coño. Me cago en la leche".

A las indicaciones de que aguante, responde, "Pero, ¿cómo que aguante? Pero, ¿tú te crees que aquí no aguantamos? ¡Leche! ¿Cómo vamos a salir con lo mal que se está fuera ahora de noche con el frio que hace? Pues claro que aguantamos hasta que vengan los regimientos".

Las palabras fuertes siguen sembrando la conversación telefónica en la que Tejero acaba hablando con su mujer a través de García Carrés: "No, hombre, no, no va a haber sangre, hija mía. No te preocupes. ¿Que te quiero muy poco? Ja, ja, ja", le dice el teniente coronel a su esposa.

En conversaciones telefónicas posteriores también desclasificadas, cuando ya se sabe del fracaso del golpe, la mujer de Tejero, Carmen Díaz Pereira, llama "tonto desgraciado" a su esposo y dice que "lo han dejado solo, para no variar". Llega a calificarlo de "gilipuertas" cuando comenta con su hijo que ha escuchado en televisión que asume toda la responsabilidad.

La mujer también habla con su madre por teléfono y le explica que Tejero ha puesto como condición para entregarse ir a la Dirección de la Guardia Civil y después al Pardo.

"Ya no sé qué va a hacer el pobre", dice la mujer, a lo que su madre contesta: "Ponerse a rezarle a Franco. Que vive allí". "No, eso no, Antonio no es un hombre de rezar mucho. Es un hombre bueno, 'honrao' y ya está", finaliza la esposa.

¿Dónde colocar a los arrestados?

La ubicación de los detenidos fue uno de los problemas que se plantearon en las siguientes horas. Así, pasado el golpe, en la unidad militar de El Pardo se recibió la llamada de un coronel encargado de distribuir a los arrestados y que pide alojamiento para dos o tres capitanes y tenientes.

"Tengo que colocar a 21", explica el coronel, al que le responden: "Como no los metáis en un hospital o en una academia...".

Pero es que "no pueden estar los 21, tengo que ponerlos separaditos", argumenta. Le proponen entonces dos habitaciones individuales, eso sí, "muy pequeñas", le advierten.