Así se organizan los manifestantes instalados en el campamento de la Puerta del Sol: "Es lo más cercano a vivir en un piso en el centro"

Entre las tiendas que ocupan casi toda la Puerta del Sol, los espacios se han organizado como calles, plazas y avenidas. Informativos Telecinco
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MadridLo que comenzó el pasado sábado por la noche como una acampada improvisada para reivindicar el derecho a la vivienda se ha transformado en una pequeña ciudad autogestionada, con normas propias, calles diferenciadas y una estructura organizativa cada vez más compleja.

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Un poblado de tiendas de campaña con centro y periferia

Los propios participantes se encargan de coordinar el funcionamiento del campamento. Una joven activista explica que “de hecho hay 13 personas que están organizando todo el urbanismo, las calles, barrios”.

Para algunos de los acampados, la experiencia supone también una manera de experimentar formas de convivencia. “Creo que es lo antes que vamos a acercarnos a vivir en un pisito en el centro con amigas, con una comunidad”, afirma una participante.

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El crecimiento de la acampada ha sido tal que sus activistas ya hablan de un centro y una periferia dentro de este poblado levantado en pleno corazón de Madrid. Entre las últimas incorporaciones se encuentra Carmen, que presume de vivir en la denominada Villa Periferia. Su motivación para participar en la protesta es clara: “Porque me preocupa el poder acceder a una vivienda en un futuro y como lo tiene mi generación en general está complicado”.

Aunque a primera vista pueda parecer un espacio caótico, la distribución de las tiendas responde a una organización definida. Los pasillos entre las parcelas se convierten en calles y avenidas imaginarias con nombres propios. Una de ellas es la avenida del Sáhara Libre, donde se encuentra la tienda de Ana y Laura, dos estudiantes universitarias que compaginan la protesta con sus obligaciones académicas.

“Estamos aquí aprovechando lo que podemos porque seguimos yendo a la universidad y necesitamos hacer nuestros correspondientes trabajos”, explican mientras trabajan con sus ordenadores.

La infraestructura creada por los acampados busca cubrir las necesidades básicas de quienes permanecen en la Puerta del Sol. El campamento cuenta con puestos donde se distribuyen productos de higiene íntima y medicamentos, además de un sistema de alimentación sustentado en donaciones ciudadanas.

Muchos de los participantes desayunan, comen y cenan en la propia acampada. Según explican, cada día se reparten unas 1.500 comidas procedentes de aportaciones solidarias. “Que nos trae la gente. Hay muchas personas que vienen cada día por la mañana, nos preguntan qué necesitamos y a la hora están aquí”.

La gestión interna se articula a través de distintas comisiones encargadas de atender las diferentes necesidades del campamento. “Tenemos varias comisiones que tienen competencias y hay también un equipo de construcción que se dedica pues más a tipos de cuestiones de ponerlos todos; hay centros de ayuda”, explica uno de los participantes, en referencia a la organización logística y de apoyo instalada en la protesta.

El crecimiento constante de la acampada comienza incluso a plantear problemas de espacio. “Sí, sí, sí. Somos muchísimos. Ya es difícil encontrar hueco”, reconocen los propios manifestantes.