La sanidad gallega abandona a su suerte a un médico obligado a atender a 106 personas durante 14 horas de urgencias
El compañero de José Ángel Pardavila no pudo acompañarle en el servicio por problemas personales
El Punto de Atención Continuada de A Parda atiende a unas 125.000 personas
La Xunta de Galicia asegura que "no hay disponibilidad de facultativos en las listas de contratación"
Cansancio, ansiedad y hastío son algunas de las sensaciones denunciadas por José Ángel Pardavila, médico del Punto de Atención Continuada (PAC) de A Parda (Pontevedra) tras enfrentarse solo a una jornada de 14 horas de urgencias en la que trató a 106 pacientes. La denuncia ha sido recogida por La Voz de Galicia que relata cómo este facultativo conocedor de que su compañero estaría de baja por motivos personales se adelantó y reclamo por correo electrónico al Servicio Gallego de Salud (Sergas) que le mandaran un médico de apoyo, algo que no se produjo. Según este organismo de la Xunta, "no hay disponibilidad de facultativos en las listas de contratación".
José Ángel Pardavila, médico del Punto de Atención Continuada (PAC) de A Parda (Pontevedra) tras enfrentarse solo a una jornada de 14 horas de urgencias en la que trató a 106 pacientes. La denuncia ha sido recogida por La Voz de Galicia que relata cómo este facultativo conocedor de que su compañero estaría de baja por motivos personales se adelantó y reclamo al Servicio Gallego de Salud (Sergas) que le mandaran un médico de apoyo, algo que no se produjo. Según este organismo de la Xunta, "no hay disponibilidad de facultativos en las listas de contratación".
El Punto de Atención Continuada de A Parda atiende a unas 125.000 personas
Los peores temores de Pardavila se confirmaron nada más llegar a su puesto de trabajo. Numerosos pacientes esperaba a ser atendidos y solo estaba él para la asistencia presencial, la telefónica y los desplazamientos a domicilios en un área de atención que cuenta con una población de más de 125.000 personas.
Pardavila cuenta también que, junto a la baja de su compañero por motivos personales, él se encontraba muy afectado por el cáncer que padece su madre y que le mantenía con la cabeza en otras cuestiones, algo que entiende no era el mejor momento anímico para enfrentarse a semejante reto asistencial.
El peor momento de la jornada llegó cuando tuvo que abandonar el Punto de Atención Continuada para atender en ambulancia a pacientes en sus domicilios dejando a la espera y sin asistencia especializada a una atestada sala de espera de enfermos.
La ansiedad y la desesperación hicieron acto de presencia, agravadas por la incomprensión de numerosos pacientes que mostraron sus quejas por la desatención y las esperas.
Pardavila no pudo comer durante toda la jornada y solo a las siete de la tarde tuvo un momento para llevarse algo de alimento a la boca, denuncia. Una circunstancia que se vio agravada cuando a las ocho de la tarde llegaron dos médicos para el turno de relevo en unas horas que, asegura, son mucho más tranquilas que las de la mañana o la tarde.









