Psicología

Cuando el trabajo es el foco de los problemas de salud mental: "Si las organizaciones no cuidan de su equipo es lógico que surjan"

Fotograma de la serie 'Severance'. Apple TV
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¿Por qué en España las bajas laborales se asocian cada vez más a trastornos mentales? Estas no han dejado de crecer, hasta alcanzar en 2024 un total de 671.618 situaciones de incapacidad temporal, el dato más alto desde 2016, y registrando ya 420.783 procesos, en los siete primeros meses de 2025. Así lo indica la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores (UGT) en su nuevo informe sobre 'Salud mental y trabajo 2025', un documento a través del cual aborda la importancia de la salud mental en el entorno laboral, poniendo de relieve la necesidad de gestionar adecuadamente los riesgos psicológicos y sociales de origen laboral, para evitar que se materialicen en daños para las personas trabajadoras.

Tal y como señala UGT, las condiciones laborales, si no son adecuadas, son las que pueden generar o empeorar este tipo de problemas. Por lo tanto, es fundamental poner el foco de atención en las condiciones en las que se desempeña el trabajo, evitando aquellas que afectan negativamente a la salud mental. Los datos de su informe muestran que la duración media de las bajas laborales que son por trastornos mentales es muy superior a la calculada para todos los diagnósticos de baja laboral en su conjunto, siendo 2,5 veces superior para el año 2023. Sobre todo, estas se ven más en sectores como el comercio, la hostelería, las actividades sanitarias y de servicios sociales, las actividades administrativas y de servicios auxiliares, la administración pública y defensa, así como la educación.

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Largas jornadas, presión, mala conciliación, precariedad, malos salarios... Todo deriva en la mala salud de los trabajadores, sin embargo, uno de los principales retos a los que se enfrentan organizaciones y asociaciones que velan por los derechos de los trabajadores, es por mejorar horarios y disminuir las horas de trabajo. Según el Ministerio de Sanidad, las jornadas laborales largas (≥55h/semana) incrementan las posibilidades de desarrollar depresión en un 14%. Estas largas jornadas laborales son más frecuentes entre los hombres que entre las mujeres, trabajando, aproximadamente, 2,3 días largos al mes (3,1 días en 2015) mientras que las mujeres trabajan 1,3 (1,6 en 2015).

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Los trastornos mentales más comunes asociados al trabajo

El entorno laboral es, por lo tanto, un caldo de cultivo para que se desarrollen trastornos mentales. Así lo asegura Neus Izaguirre, psicóloga clínica y terapeuta: "No hablamos de fragilidad individual, sino de un contexto laboral que exige demasiado y da poco margen para respirar: presión de tiempo, excesiva carga de trabajo, largas jornadas, contratos temporales y mala comunicación dentro de las instituciones. Si las organizaciones no cuidan la salud psicológica de su equipo, es lógico que surjan problemas", expresa a la web de 'Informativos Telecinco'. En su consulta, acostumbra a ver muchos casos de ansiedad, depresión y agotamiento extremo —lo que llamamos burnout—. "Las personas llegan agotadas, con dificultad para desconectar de sus responsabilidades laborales, insomnio con lo que eso afecta luego a su rendimiento y sensación de que "ya no pueden más". Muchos creen que es un problema suyo, pero en realidad llevan demasiado tiempo sosteniendo exigencias desproporcionadas sin apoyo suficiente. La ansiedad es el síntoma más frecuente y, en muchos casos, es la punta del iceberg de un desgaste sostenido", añade.

Tal y como desvelan los estudios, la depresión es una de las causas principales de estas bajas. ¿Por qué? Como sugiere Neus, suele asociarse a inseguridad contractual, a la existencia tensiones o conflictos dentro de los equipos, y al poco apoyo interno dentro del organigrama, sobrecarga y exigencias varias. "La precariedad aumenta un 61% la probabilidad de depresión; trabajar más de 55 horas por semana eleva otro 14%. Pero también afectan la falta de reconocimiento, la mala conciliación y sentir que el esfuerzo no sirve de nada. Trabajar mucho no es lo dañino: lo dañino es trabajar mucho sintiendo que no tienes margen de decisión ni apoyo, que en el fondo no sirve de nada, que nada cambia, ni se reconoce, ni ayuda".

El teletrabajo se ha convertido en los últimos años, en este sentido, en una buena opción con ventajas para la conciliación, ahorrar tiempo en desplazamientos y permitir cierta autonomía. Sin embargo, hay que estar alerta para que no se convierta en en hiperconectividad constante, aislamiento y la falta de contacto humano, estar siempre en un mismo entorno y por lo tanto. No saber poner límites en el trabajo es también uno de los problemas que surgen, sobre todo, en los jóvenes que se incorporan al mercado laboral.

Lo explicaba a la web de Informativos, Ángela Esteban, psicóloga general sanitaria especializada en burnout, ansiedad y trauma, y autora de 'No vas a heredar la empresa' (editorial Bruguera, 2025): En general, nos cuesta mucho expresar cómo nos sentimos o decir “no” a alguna petición que, en realidad, no queremos hacer, o no deberíamos aceptar por la carga de trabajo que ya tenemos. No poner límites en un entorno que, a veces no va a tener reparos a la hora de pedirnos o de exigirnos, ya no solo puede generar problemas entre compañeros, sino una falta de autoprotección que nos va a acercar más al agotamiento".

"Si aparecen síntomas persistentes de ansiedad o depresión, buscar ayuda psicológica es una buena manera de acompañarte en esta etapa de tu vida"

Precariedad laboral y falta de trabajo: un bucle del que es difícil salir

La falta de trabajo puede generar también problemas de salud mental. ¿Qué pasa cuando la persona no consigue encontrar el trabajo que desea y se mantiene en paro durante meses o años? "No encontrar trabajo genera miedo, inseguridad, frustración, pérdida de autoestima y sensación de invisibilidad. Lo vemos en jóvenes cualificados con alta precariedad, en mayores de 50 años que sienten que ya no encajan, y en muchas mujeres que además cargan con responsabilidades de cuidado. El empleo no es solo un ingreso: da identidad, estructura diaria y sentimiento de pertenencia. Cuando falta, afecta mucho más allá de la economía de una persona", subraya Neus Izaguirre.

En estos caso, lo más recomendable para salir del bucle de no encontrar trabajo es intentar mantener una rutina diaria, unos horarios, tener objetivos pequeños y alcanzables diarios y semanales, cuidar la red de apoyo (amigos, familia, pareja), intentar pasarlo bien. "Tener ocio es imprescindible para cargar energía y separar la identidad del empleo: no tener trabajo no significa no tener valor, es un proceso temporal, es un camino que te va a llevar hacia algún lugar, es un proceso. Si aparecen síntomas persistentes de ansiedad o depresión, buscar ayuda psicológica es una buena manera de acompañarte en esta etapa de tu vida", añade.

Seguir formándose para seguir evolucionando permite que la persona rompa el bucle psicológico, mantenerse lo más activo posible para que la autoestima no se vea muy afectada y fortalecer la confianza son otras de las sugerencias.