Por qué algunas personas se hacen retoques estéticos constantemente: "La percepción corporal se construye en el cerebro"

Dos psicólogos explican el fenómeno que hay detrás de las remodelaciones corporales encadenadas: desde la parte de la salud mental a lo que no se ve a simple vista
Solo el 5% de las fotos en redes sociales con el antes y el después de una cirugía estética son fidedignas
De acuerdo con las últimas cifras de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), en 2021 en nuestro país se llevaron a cabo un total de 204.510 intervenciones, excluyendo la parte estrictamente reparadora. La misma asociación reporta un aumento del 215% respecto al 2013.
Ante esta tesitura, ¿por qué se llevan a cabo tantas operaciones estéticas? ¿Es por un tema físico, estrictamente, o hay aspectos de salud mental subyacentes?
Los posibles motivos, según dos expertos
Anna Sibel Anguila, psicóloga clínica y Ernest Vila, estudiante de prácticas por la UNIR, explican los elementos que hay detrás de este fenómeno en auge, desde la parte de la salud mental y de lo que no se ve a simple vista.
"Aunque a veces [operarse] es un deseo tranquilo de cambiar algo que incomoda desde hace años, hay otras veces en las que la comparación constante, la sensación de defecto y la inseguridad persistente son protagonistas", inician los expertos.
Y complementan el escenario con lo siguiente: "Modificar el cuerpo puede influir en cómo una persona se percibe, pero también que la percepción corporal se construye en el cerebro, no sólo en el espejo".

Cuando el cerebro distorsiona el cuerpo
Las inseguridades profundas y crónicas en el tiempo, explican, pueden derivar en patologías como el Trastorno Dismórfico Corporal -que se relaciona con le Trastorno Obsesivo Compulsivo-.
¿Cómo se llega a estas situaciones? "En los últimos años se ha observado que, en algunas personas, la relación con su cuerpo está profundamente influida por experiencias emocionales previas, por patrones de autoexigencia o por contextos sociales de comparación".
Así pues, Sibel y Vila explican que "en estos casos, la intervención quirúrgica puede no modificar completamente el malestar inicial". Además, explican que la percepción del propio cuerpo está profundamente ligada al estado del sistema nervioso; algo que se materializa "cuando una persona vive en un estado persistente de alerta, autoexigencia o ansiedad, su cerebro tiende a detectar errores con mayor intensidad".
Finalmente, añaden un hecho reciente que se observa en el ámbito de la psicología: "algunas personas deciden operarse después de un proceso terapéutico y viven la intervención de forma más satisfactoria".

Cuando la cirugía estética es beneficiosa
Dejando de lado las inseguridades y pensamientos constantes sobre la distorsión de la propia imagen, ambos expertos coinciden en que "en determinados contextos, la cirugía estética puede tener efectos positivos claros" desde el punto de vista de la salud mental.
El aumento de la autoestima, la reducción de inseguridades asociadas a rasgos concretos o la mejora en la satisfacción con la apariencia son algunos de los más importantes.
También enfatizan el factor de aumento de la calidad de vida. "Esto es especialmente evidente en procedimientos reconstructivos y la clave clínica se ha de basar en expectativas realistas, motivación clara y estable y una evaluación médica adecuada", concluyen.
