"Mamá, me ha bajado la regla": distintas expertas explican a los padres cómo afrontar este momento de la adolescencia

¿Cómo deberíamos acompañar a una adolescente cuando tiene por primera vez la menstruación? La información es clave para que lo lleva con la máxima normalidad posible
Elena Crespi i Asensio, psicóloga experta en sexualidad: "La regla es un indicador claro de nuestro estado de salud"
La llegada de la menstruación marca en la vida de una mujer un antes y un después, porque para muchas es la entrada al mundo de la adultez. Sin embargo, dado el estigma social y la vergüenza que se ha asociado a este momento del ciclo de la mujer, muchas mujeres lo han vivido desde el silencio, intentándolo esconder o haciendo que pase desapercibido. La vivencia de la primera menstruación es particularmente significativa y muchas de las mujeres describieron cómo ese momento se asoció con la sexualización y con nuevas expectativas sociales, lo que genera en muchos casos un sentimiento de inseguridad y vulnerabilidad, remarcó el CSIC en una nota de prensa difundida en noviembre de 2025. Estas son conclusiones de una investigación liderada por investigadoras del Instituto Ingenio, un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universitat Politécnica de Valencia (UPV), en el que han participado más de 4.000 mujeres mayores de catorce años. Los resultados de su trabajo se han publicado recientemente en la revista internacional Journal for Equity in Health.
¿Por qué ocurre esto? Lo explicaba a la web de 'Informativos Telecinco', la sexóloga y autora de '¡Hola Regla!', Elena Crespi y Asensio: "Porque durante siglos se nos ha transmitido que la menstruación era algo sucio, molesto o incluso vergonzoso. A muchas de nosotras nos han enseñado a esconder las compresas, a no hablar de dolor o a fingir que la regla no existe. Esa falta de educación menstrual y ese silencio colectivo han hecho que muchas mujeres no tengan vínculo con su ciclo, ni lo comprendan, ni lo vivan con naturalidad. Es una desconexión cultural, no biológica".
El primer paso: el acceso a la información y a los productos de higiene adecuados
Lo habitual es que la primera regla aparezca desde los 9 y 15 años de edad, aunque en los últimos años sí se ha visto un ligero adelanto a los 15 años. Llegado ese momento, es importante que la adolescente tenga a mano toda la información disponible, en algunos casos la aportan los mismo centros escolares, pero lo mejor es que fuera en casa el primer lugar donde se ofreciera la información y el acompañamiento. ¿Cómo debe ser este? Hemos consultado a las autoras de 'Menstruación en marcha' (Kalandraka, 2026), Gloria A.Calvo (profesora de antropología y especialista en educación sexual integral), Camila Lynn (educadora), Agostina Mileo (activista) y Martina Trach (ilustradora). Este libro pertenece a una colección y acompaña a 'Pubertad en marcha', y aunque se haya escrito en Argentina, se ha publicado por primera vez también en España.
Una de las primeras cosas que sugieren es hablar de los mitos y de los tabúes sobre la menstruación: que la regla es algo sucio, que nos limita en nuestro día a día (sí en algunos casos de endometriosis, por ejemplo), que con la regla no podemos hacer deporte o tener relaciones sexuales, que el dolor intenso es normal, o que “nos volvemos locas” por los cambios hormonales. "Todas ellas son creencias que van variando de cultura a cultura y que marcan las cosas que se que se pueden o no hacer. En general, éstas limitan la participación de las mujeres en ciertas actividades y en este sentido creemos que es importante repensarlas, ya que son una forma de reproducción de la desigualdad", señalan.
Se calcula que en el mundo menstrúan alrededor de 1.800 millones de mujeres, pero muchas de ellas no tienen recursos para hacerle frente, como comprar o acceder a los productos higiénicos. En esta situación, como subrayan en el libro, se encuentran el 30% de las mujeres. La desigualdad se genera cuando una mujer no puede ir a la escuela porque está menstruando o no puede acudir a su trabajo tampoco. ¿En qué situación se encuentra España, en este sentido? Pues bien, España es pionera en Europa al aprobar en 2023 una ley que permite la baja laboral por menstruación incapacitante (dismenorrea secundaria). Esta medida, vigente desde el 1 de junio de 2023, se considera una situación especial de incapacidad temporal financiada por la Seguridad Social. Además, se redujo el IVA de productos menstruales al 4%, y en los centros educativos -desde 2023- tienen como obligación facilitar de forma gratuita el acceso a productos de higiene menstrual. Precisamente para evitar el absentismo escolar. De hecho, según un estudio realizado por Metroscopia para Evax* sobre el absentismo escolar debido a la pobreza menstrual en España, casi el 20% de chicas de entre 14 y 25 años han faltado a clase alguna vez por no poder comprar productos de higiene menstrual. En la franja de edad escolar de 14 a 20 años, esta cifra alcanza el 16% de chicas en toda España, lo que equivale a 270.000 chicas.
Acompañar en la primera menstruación: qué hacer
Además de ofrecer este tipo de información, hay que brindar información anatómica, es decir, por qué nuestro cuerpo menstrúa y cuál es la función que desempeña, quizá de esa manera, consigamos que las próximas generaciones de mujeres estén más conectadas con su propio cuerpo. Así lo asegura Camila Lynn, una de las autoras del libro: "Considero que en este tema, como en otros, la anticipación y la información clara y comprensible son fundamentales. Es muy importante que, cuando llegue la menstruación, la joven sepa lo que le está pasando; que llegue a ese momento con conocimiento previo y que sepa a quién consultar. La información no solo quita el temor o la posibilidad de tomar decisiones riesgosas —como usar elementos que no estén bien higienizados—, sino que también construye autonomía y un vínculo con el propio cuerpo que estimula prácticas de cuidado para el resto de la vida".
A lo que añade Gloria A. Calvo: "Para muchas culturas, la menstruación se considera un hito en el crecimiento, un momento que se recuerda toda la vida. Y si bien (como proponemos en el libro) esto no significa dejar de ser niñas ni dejar de tener ganas de jugar, en muchas familias cambia el trato y la manera de relacionarse con quien menstrua. Esto nos parece muy relevante: aunque existan nuevas necesidades —como más tiempo en el baño para cambiar los productos de gestión, su incorporación a la dinámica de compras familiares o escolares, o la aparición de dolores y molestias—, nada de esto debería modificar el trato, ni los gustos o los juegos".
Por lo tanto, en primer lugar la información adecuada a la edad, privacidad para poder gestionar el momento en intimidad y productos de higiene adecuados. Y, si hay dolor o molestias, pues una visita a la ginecóloga de referencia. "Hay que pensar en la menstruación al momento de imaginar la vida de niñas, adolescentes y personas adultas para que esta pueda ser vivida de una manera más integrada en la vida de todos. Generar espacios de escucha empáticos en los que quienes menstrúan puedan hablar sobre el tema y las cosas que les suceden es algo fundamental a la hora de romper con los silencios y las incomodidades que, lamentablemente, muchas veces se transitan durante los días de sangrado", sugieren.
