Carlota Santos, experta en mujeres santas: "Muchos jóvenes se acercan al cristianismo porque no han encontrado respuestas en otros modelos"

Carlota Santos. Cortesía
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¿Están los jóvenes acercándose de nuevo al cristianismo o la fe? Mediáticamente, por lo menos, lo parece. En la pasada gala de los Goya la película 'Los Domingos' de la directora Alauda Ruiz de Azúa se alzaba con dos grandes premios a Mejor Película y Mejor Dirección. La película, precisamente, habla de una joven Ainara quien a sus 17 años decide dejar su vida de estudiante por el camino de la fe, ingresando en una orden de monjas de clausura. Su padre, un hombre viudo con tres hijas y un negocio de hostelería, no se opone -no se sabe si por respeto o por dejadez y comodidad-, mientras que su tía se niega a que su sobrina, justo antes de empezar su etapa universitaria, deje su vida de lado para meterse a monja... La película ha generado mucho debate social, tanto que actrices como Silvia Abril se declararan en contra, con declaraciones que han suscitado mucha polémica. "Me niego a aceptar que la juventud tenga esa carencia y esa tirada hacia lo cristiano. Iba a decir lo místico, pero es que no es lo místico. Me da pena que necesiten creer en algo y se agarren en la fe cristiana. Lo siento por la Iglesia, menudo chiringuito tenéis montado", señaló.

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Por su parte, Rosalía en su último disco 'LUX' ha hecho un giro a la espiritualidad o una continuidad, ya que esta tendencia estaba presente en sus anteriores discos. El álbum, como explicó, está inspirado en mujeres santas de la historia, una obra musical que para muchos es arte y que se acerca al misticismo femenino. Algunas de las frases de sus canciones así lo demuestran: “Primero amar el mundo / Luego amar a Dios”. La misma portada nos recuerda al velo de una monja y en sus apariciones públicas aparece, en ocasiones, con una aureola divina en su cabello.

En esta misma línea, la ilustradora Carlota Santos acaba de publicar un libro inspirado en mujeres santas de la historia: 'Santas' (Ediciones B, 2026) aborda historias desde María Magdalena, la primera testigo de la resurrección de Cristo, hasta Juana de Arco, la joven guerrera que cambió el destino de Francia, pasando por santa Teresa de Jesús, mística y escritora cuya obra transformó la espiritualidad y la literatura de su tiempo. Este libro también dice mucho de la historia de su autora, Carlota. Su primer libro, 'Constelaciones', fue un éxito absoluto en España, con varias ediciones y traducido a varios idiomas; después vendría ''Mágicas', que también ha sido publicado en Estados Unidos, y ahora ha publicado 'Santas', tras, como explica, un proceso de reconexión con el cristianismo que transformó por completo su mirada y su arte. En esta entrevista hablamos sobre este creciente interés de los jóvenes por la fe, de Rosalía y de si el cristianismo está o no de moda.

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Pregunta: Rosalía también se ha inspirado en santas para hacer su disco. ¿Hay alguna similitud con tu libro?

Respuesta: He seguido el trabajo de Rosalía desde 'El Mal Querer' -de hecho, estuve en su concierto en Madrid en 2018- y 'Motomami' me pareció un álbum muy interesante; en general, me parece una artista con una propuesta muy potente. Ahora bien, considero que nuestros enfoques son sustancialmente distintos. Rosalía no se ha definido como católica, y su aproximación a lo religioso es de carácter ecléctico: incorpora referencias de distintas tradiciones —incluyendo citas de procedencia musulmana o judía— y construye una espiritualidad más difusa, menos vinculada a un marco concreto. En mi caso, sin embargo, hay una toma de posición explícita. 'Santas' no es únicamente una exploración estética o cultural, sino también una declaración de compromiso personal con el cristianismo. Es cierto que en su trabajo aparecen elementos del imaginario católico —como un confesionario en escena o una toca de monja—, pero su uso responde, a mi juicio, principalmente a una lógica estética. Y ahí es donde, personalmente, marco una distancia clara.

Porque esos elementos no son neutros ni decorativos: tienen un significado muy concreto. En el caso de la vida religiosa, por ejemplo, implican una renuncia, una vocación y un compromiso profundo. No son simplemente una imagen sugerente que uno pueda adoptar sin más. Por eso, no me interesa utilizarlos de forma meramente estética. Creo que, cuando se desligan de su significado, corren el riesgo de vaciarse o de banalizarse. Y esa es, en última instancia, la diferencia fundamental entre su propuesta y la mía.

P: ¿Qué reinterpretación crees que ha hecho ella de estas mujeres? ¿A cuáles se ha acercado o ha investigado para crear su último álbum?

R: Hasta donde yo entiendo, la reinterpretación que hace Rosalía no parte de una tradición concreta, sino de una mezcla bastante libre de referencias espirituales. En su trabajo aparecen alusiones a figuras místicas de distintos contextos —por ejemplo, una mística del ámbito islámico o el pensamiento de Simone Weil—, pero no hay una vinculación clara con una línea religiosa específica.

En ese sentido, más que una investigación profunda o un arraigo en una tradición, yo lo veo como una aproximación estética a lo místico. Es decir, toma elementos, símbolos o ideas que tienen mucha fuerza visual y conceptual, pero los integra dentro de un lenguaje artístico propio, sin comprometerse realmente con su contenido espiritual. Por eso, mi impresión es que su trabajo se mueve más en el plano de lo simbólico y lo estético que en el de una búsqueda espiritual en profundidad.  Y ahí es donde está la diferencia con mi enfoque: en mi caso sí hay una voluntad de comprender, profundizar y, además, un posicionamiento personal claro dentro del cristianismo.

P: ¿Crees que es casual que ella también se haya acercado a la espiritualidad o hay un movimiento global?

R: No, no creo que sea casual, pero desde luego tampoco puede calificarse como una moda. Para empezar, conviene aclarar una confusión bastante extendida: Rosalía no ha afirmado en ningún momento ser cristiana. El uso de símbolos católicos en un contexto artístico no equivale, en absoluto, a una adhesión real a la fe.

La búsqueda espiritual, además, no es un fenómeno coyuntural, sino una constante antropológica. El ser humano, en cualquier época, se ha interrogado por el sentido, por lo trascendente y por aquello que va más allá de lo inmediato. Lo que sucede hoy es que, en un contexto especialmente acelerado, saturado de estímulos y, en muchos sentidos, vacío de significado, estas preguntas reaparecen con fuerza.

"El cristianismo no puede reducirse a una tendencia estética ni a una inclinación cultural pasajera"

P: ¿Está de moda ser cristiano/a?

R: El cristianismo no puede reducirse a una tendencia estética ni a una inclinación cultural pasajera. Implica una concepción de la verdad y un compromiso existencial que exceden por completo la lógica de lo “tendencial”. De hecho, calificarlo como una moda resulta frívolo si se atiende a la realidad global. En diversas regiones de África se está produciendo una persecución sistemática de cristianos, con miles de personas asesinadas en los últimos años por el hecho de profesar su fe. Por tanto, conviene distinguir con precisión entre el uso estético o simbólico de elementos cristianos —que puede tener presencia en determinados ámbitos culturales— y la vivencia auténtica de la fe, que pertenece a un plano radicalmente distinto. Confundir ambas cosas es, en el fondo, no comprender la naturaleza misma del cristianismo.

P: ¿Qué es una mujer santa? ¿Cómo lo entiendes tú y qué es lo que simboliza espiritualmente?

R: Para la Iglesia, la santidad significa que una persona ha vivido de tal manera que se reconoce que está en comunión con Dios. En la tradición católica, cuando alguien es declarado santo, lo que la Iglesia está afirmando es que esa persona ya participa plenamente de la vida de Dios, es decir, que está en el cielo. Es el reconocimiento más alto que la Iglesia puede hacer sobre la vida de un creyente. Pero más allá de ese reconocimiento oficial, espiritualmente la santidad tiene que ver con algo muy profundo: con una vida vivida en coherencia radical con el bien, con la verdad y con el amor a Dios. No significa haber sido perfecto en todo, sino haber orientado toda la vida hacia algo mayor que uno mismo.

"Aunque crecí en un entorno católico y estudié en un colegio católico, durante muchos años estuve alejada de la fe"

P: ¿Por qué decides investigar sobre las santas del mundo?

R: Cada uno de mis libros explora en profundidad un universo cultural que es importante dentro de mi trabajo como artista. Escribo e ilustro mis libros y realizo una investigación de uno o dos años para cada uno de ellos. Mi libro anterior, Mythos, era una guía ilustrada dedicada a la mitología griega. Siempre me ha interesado mucho porque la cultura grecorromana es uno de los grandes pilares de la cultura occidental. Pero el otro gran pilar es, sin duda, el cristianismo —y en el caso de España, muy particularmente la tradición católica—.

Por eso, después de ese libro, me pareció un paso natural continuar investigando este otro gran imaginario cultural. Si entendemos los mitos clásicos, pero no entendemos la tradición cristiana, nos falta una parte esencial para comprender la historia del arte, la simbología y la cultura europea. Al mismo tiempo, el proyecto coincidió con un proceso personal. Aunque crecí en un entorno católico y estudié en un colegio católico, durante muchos años estuve alejada de la fe. En los años previos a escribir Santas sentí una necesidad más profunda de reconectar con Dios, y ese camino espiritual terminó confluyendo con mi trabajo creativo.

P: ¿Cuáles han sido para ti un descubrimiento?

R: En cuanto a descubrimientos, ha habido muchos. Algunas figuras son muy conocidas —como Juana de Arco o Teresa de Jesús—, pero otras me sorprendieron muchísimo al investigarlas. Por ejemplo, Hildegarda de Bingen, que además de mística fue compositora, pensadora y autora de tratados de medicina y ciencias naturales. O Teresa de Liseaeux, cuya espiritualidad aparentemente sencilla tiene una profundidad enorme. Descubrir la riqueza intelectual, espiritual y humana de muchas de estas mujeres ha sido una de las partes más fascinantes del proceso. Y creo que ese mismo descubrimiento es algo que el lector también puede experimentar al recorrer el libro.

P: La mayoría de ellas tuvieron una vida de sufrimiento, ¿qué valores crees que podemos integrar de ellas en nuestra vida actual las mujeres? ¿Cómo podemos conectar con estas mujeres y que nos enseñan para la actualidad?

R: No creo que sea del todo cierto que la mayoría de ellas tuviera una vida de sufrimiento, o al menos no en el sentido simplista en el que a veces se plantea. Precisamente, una de las cosas que intento mostrar en el libro es la enorme diversidad de mujeres que han sido reconocidas como santas: hay mártires, sí, pero también hay místicas, intelectuales, líderes políticas o mujeres que ejercieron el poder con inteligencia y criterio. Reducirlas todas al sufrimiento es empobrecerlas bastante. Ahora bien, sí hay un elemento que me parece muy interesante para hoy: su capacidad de compromiso. Vivimos en una época muy orientada al placer inmediato, donde el esfuerzo sostenido o la renuncia suelen verse casi como algo negativo. Y, sin embargo, muchas de estas mujeres muestran justo lo contrario: una enorme disciplina, una fidelidad a sus convicciones y una capacidad de sostener una dirección vital incluso cuando no era fácil. Pero no se trata de idealizar el sufrimiento, sino de recuperar algo más valioso: la idea de propósito. Es decir, vivir no solo desde lo que apetece en cada momento, sino desde aquello que consideras importante y verdadero.

En ese sentido, más que enseñarnos a sufrir, estas mujeres pueden enseñarnos a tener criterio, coherencia y una vida con sentido.

P: Sin duda, como tu propia historia personal lo explica, muchos jóvenes se están acercando a la fe y al cristianismo de nuevo. ¿Por qué crees que está sucediendo?

R: Creo que el deseo de trascendencia es algo profundamente humano, no es una moda ni una reacción puntual. En algún momento u otro, casi todo el mundo se pregunta por el sentido, por lo que hay más allá de lo inmediato, y eso sigue estando ahí, aunque durante un tiempo se haya intentado dejar de lado. En Europa sí ha habido una fuerte tendencia a la secularización, tanto a nivel cultural como institucional, donde la religión parecía quedar fuera del espacio público o incluso asociarse a algo del pasado. Pero lo interesante es que eso no ha eliminado la pregunta religiosa, simplemente la ha desplazado.

Lo que estamos viendo ahora, en parte, es un regreso. No necesariamente desde la tradición heredada, sino desde una búsqueda más personal. Muchos jóvenes se están acercando al cristianismo porque encuentran en él respuestas que no han encontrado en otros modelos más centrados únicamente en lo material o en el placer inmediato.

P: ¿Qué te ha ocurrido a ti con la fe y por qué te has acercado de nuevo a ella?

R: Siempre he sido una persona muy espiritual. Mi primer libro, 'Constelaciones', publicado en 2021 exploraba ese interés desde un enfoque más esotérico, especialmente a través de la astrología. Sin embargo, mi trabajo (escribo e ilustro mis libros) siempre ha tenido una línea clara: profundizar en grandes temas culturales y convertirlos en guías ilustradas completas. Con el tiempo, sentí que esa etapa más esotérica se me quedaba corta a nivel de respuestas, aunque sigo valorando su dimensión simbólica y estética.

A partir de ahí, di un paso natural hacia la mitología griega (otro tema fundamental que siempre me ha apasionado) y publiqué 'Mythos', una guía completa que recoge sus relatos, dioses, héroes y su imaginario. Y, en cierta forma, ese camino me llevó al siguiente punto lógico: el cristianismo. Si la tradición grecolatina es una de las bases de nuestra cultura, el cristianismo es la otra. Por eso decidí escribir 'Santas', un libro en el que recorro la vida de 50 santas de la Iglesia católica, combinando investigación y trabajo visual. Lo interesante es que este acercamiento no fue solo intelectual o estético. Durante el proceso de documentación —leyendo los Evangelios y profundizando en estas vidas— descubrí una belleza y una profundidad que no había encontrado en otros ámbitos, pero también una sensación de verdad y bien. Y eso fue lo que hizo que me acercara de nuevo a la fe.