Desparasitar el intestino, un proceso que se hará Maica Benedicto: una experta en salud hepática explica las señales para saber cuándo hacerlo

¿Necesita nuestro intestino desparasitarse? ¿El ajo es un buen aliado para hacerlo? La doctora Marta González Corró, especializada en salud hepática, nos da algunas claves
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¿Tenemos todos realmente parásitos en el intestino? ¿Es necesario desparasitarse habitualmente? Desde que actrices y personajes públicos de la talla de Heidi Klum aseguran que se desparasitan, hay mucha desinformación y vídeos sobre los parásitos que podrían estar circulando por nuestro cuerpo "sin permiso". La actriz señaló en una entrevista a 'The Wall Street Journal' que se estaba sometiendo a una "limpieza antiparásitos" junto a su marido, Tom Kaulitz. Según explicaba, era la primera vez que lo hacía y el motivo es que había que hacerlo una vez al año y que ella nunca lo había hecho a sus 52 años de edad. Todo ello sin tener síntomas clínicos de tener parásitos en su intestino Y no es la única. La práctica de las llamadas "limpiezas antiparásitos" ha crecido en popularidad, impulsada por plataformas como TikTok, donde hashtags como #parasitecleanse acumulan millones de visualizaciones. También la ganadora de la edición de Supervivientes 2026, Maica Benedicto, ha hablado en varias ocasiones en la isla de la necesidad de desparasitarse una vez llegue a España. Es más, en alguna ocasión, hemos podido verla comiendo ajo para hacer lo propio.
Pero, ¿es realmente necesario? Hablamos con la doctora Marta González-Corró, licenciada en Medicina y Cirugía, y autora de varios libros como '¿Por qué tengo siempre la tripa mal?' y 'Un hígado feliz', publicado recientemente por la editorial Alienta. Como sugiere, es una pregunta que genera mucha confusión, sobre todo en redes sociales. "Lo primero que debemos entender es que encontrar un microorganismo en las heces no siempre significa que exista una enfermedad ni que sea necesario tratarlo. En medicina debemos diferenciar entre presencia, colonización e infección. Por ejemplo, una persona puede ingerir un parásito durante un viaje o a través de alimentos contaminados y que este, simplemente, esté de paso por el intestino. En ese caso hablamos de un microorganismo en tránsito, que no necesariamente está colonizando ni causando síntomas. Es como un visitante ocasional que entra y sale sin dejar huella". En otros casos, lo que puede ocurrir es que ese microorganismo haya llegado para quedarse, entonces es cuando sí hablamos de colonización. Aunque, incluso en estos casos, también debemos ser prudentes porque algunos parásitos considerados tradicionalmente patógenos pueden encontrarse en personas completamente asintomáticas.
Finalmente, existe la infección propiamente dicha, donde el microorganismo interactúa con el huésped, altera la función intestinal, desencadena inflamación o provoca síntomas clínicos. "Es en estos casos cuando el tratamiento suele estar justificado". Por tanto, el objetivo no es "esterilizar" el intestino ni eliminar microorganismos indiscriminadamente, sino mantener un ecosistema intestinal equilibrado. ¿Es recomendable, por lo tanto, desparasitarse de forma rutinaria? En general, no. "La evidencia científica actual no respalda realizar tratamientos antiparasitarios de manera sistemática en personas sanas sin diagnóstico confirmado. Los tratamientos deberían individualizarse y basarse en la historia clínica, los síntomas, los antecedentes de viaje, la exposición epidemiológica y los resultados de pruebas diagnósticas adecuadas".
¿Cómo podemos saber que necesitamos una desparasitación?
Aunque no siempre sea fácil saberlos, porque muchos parásitos suelen actuar de forma silenciosa, hay algunas señales que podrían servirnos de alerta para consultar a un especialista. La presencia de parásitos intestinales se puede ver en estos casos:
- Diarrea persistente o recurrente.
- Alternancia entre diarrea y estreñimiento.
- Hinchazón abdominal excesiva.
- Gases malolientes.
- Náuseas.
- Dolor abdominal recurrente.
- Picor anal, especialmente nocturno (muy característico de oxiuros).
- Fatiga inexplicable.
- Déficits nutricionales.
- Anemia ferropénica sin causa aparente.
- Pérdida de peso involuntaria.
- Urticaria o determinadas manifestaciones cutáneas.
Hay que tener en cuenta, sobre todo, que estos síntomas también pueden aparecer en otras situaciones frecuentes como síndrome del intestino irritable, SIBO, intolerancias alimentarias o disbiosis.
Por ello, antes de plantear una desparasitación es recomendable confirmar la presencia del parásito mediante pruebas diagnósticas, como:
- Estudio parasitológico seriado de heces.
- PCR multiplex gastrointestinal.
- Test específicos según la sospecha clínica.
- Analíticas sanguíneas en determinados casos.
¿El ajo desparasita?
Es posible que hayas escuchado o leído que el ajo es un buen alimento para desparasitar el intestino. Es un aliado natural que contiene compuestos azufrados, especialmente alicina, que han mostrado actividad antiparasitaria. Pero, obviamente, no hay que consumirlo a la ligera. De hecho, no es el único alimento al que se le atribuyen estos beneficios. También se nombran otros como las semillas de calabaza, la papaya (especialmente las semillas), la granada, el coco, el jengibre, la cúrcuma, el clavo o el orégano. Muchos de ellos contienen sustancias con potencial actividad antiparasitaria, antimicrobiana o moduladora de la microbiota intestinal. Pero, según la doctora González-Corró, experta en microbiota, una alimentación rica en vegetales, fibra y polifenoles puede favorecer un ecosistema intestinal más resistente frente a ciertos microorganismos oportunistas. "La clave es entender que no existe un superalimento capaz de desparasitar por sí solo".
En el caso de que sí hayamos confirmado una parasitación, seguramente necesitemos un tratamiento farmacológico específico prescrito por un profesional sanitario. También en estos tratamientos se pueden utilizar algunos complementos como:
- Aceite esencial de orégano.
- Berberina.
- Artemisia.
- Clavo.
- Nogal negro.
- Extracto de semilla de pomelo.
- Ajo envejecido.
- Algunas formulaciones herbales combinadas.
¿Es recomendable el ayuno? Esto es lo que explica: "La evidencia científica es limitada. Aunque algunos microorganismos pueden verse afectados por cambios en la disponibilidad de nutrientes, no existe evidencia sólida de que el ayuno elimine por sí mismo una parasitosis intestinal. Lo que sí puede ocurrir es que una alimentación menos inflamatoria y más digestiva contribuya a mejorar síntomas como gases, distensión o diarrea mientras se realiza el tratamiento adecuado".
Casos en los que es posible necesitar una desparasitación
Respecto a las bacterias, conviene recordar que la inmensa mayoría de los microorganismos que viven en nuestro intestino son beneficiosos. De hecho, nuestro organismo alberga billones de bacterias que participan en funciones esenciales como la digestión, la producción de vitaminas, la regulación inmunitaria, el metabolismo de los ácidos biliares y la protección frente a microorganismos potencialmente patógenos. Aún así, hay momentos en los que sí se puede plantear una desparasitación. Por ejemplo, después de un viaje a determinadas zonas geográficas como regiones tropicales o subtropicales de África, Asia, América Central y Sudamérica. "El riesgo aumenta si se consumen alimentos crudos, agua no tratada o hielo de origen dudoso".
También cuando hay gastroenteritis del viajero que no termina de resolverse. Por ejemplo, en casos en los que al regresar de un viaje hay una diarrea aguda. Si no remite hay que consultar a un especialista, también si síntomas como hinchazón, diarrea, gases o molestias digestivas se prolongan durante semanas o meses.
En personas con hijos en edades de escuela infantil, también es común. "Las guarderías y colegios son un entorno frecuente de transmisión de oxiuros, especialmente cuando aparece picor anal nocturno". También cuando consumimos agua contaminada, que puede ser, si vamos de excursión, en campings o pozos, por ejemplo.
