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El dinero que dan los invitados como regalo de boda se dispara en 2026: la cantidad media por persona ya supera los 150 euros

Una pareja celebra su boda. Sergio Martinez/Pexels
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Llega el buen tiempo y los meses de verano, llegan también los viajes, los planes y las bodas. Desde mayo hasta octubre, la temporada de bodas arrecia. Para muchas parejas, es el momento de celebrar su amor. Para muchas de sus amistades, conocidos y familiares, el prolegómeno de una pesadilla financiera: la invitación a una boda puede suponer un elevado gasto, uno que sube año tras año.

Por eso, no sorprende que antes de decir que sí o no a una invitación se hagan cuentas. Según datos de un estudio de Klarna, el 65% de la población se fija un presupuesto antes de confirmar que irán a una boda. Que el sí no ciegue a cuánto les saldrá celebrar el amor ajeno. Parece una decisión acertada cuando se tiene presente que, según esta compañía, esta es “una de las temporadas más caras del año”.

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Casarse cuesta bastante dinero. Para los contrayentes, la media está en los 25.183 euros, unos 225 euros por invitado, según cifras del ‘Informe del Sector Nupcial 2026’ de Bodas.net, de The Knot Worldwide. Si se hace una comparación con el histórico de datos que atesoran, se puede ver una notable escalada. En 2016, el matrimonio salía a 21.131 euros, unos 163 euros por invitado.

Recibir dinero como regalo se ha convertido en lo habitual, lo que hace que para los invitados los costes también se disparen. En 2025, el 79% regaló dinero, con una media de 178 euros por cabeza, según Bodas.net. Aun así, confirma esta fuente, con el aporte monetario de los invitados solo se cubría el 63% del coste de la boda. Según Klarna, el 13% de los españoles de entre 25 y 34 años ha empezado a ahorrar ya para su potencial posible boda.

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¿Se nos ha ido el gasto en bodas de las manos? “En muchos casos, sí. No porque celebrar una boda sea malo, sino porque hemos convertido un acto de unión, amor y compromiso en una especie de escaparate social”, asegura a la web de 'Informativos Telecinco' Esmeralda Gómez, coordinadora académica del Grado en Finanzas y Contabilidad de UNIR. “La boda ha dejado de ser solo una celebración familiar para convertirse, en algunos casos, en un evento de marca personal, en una producción estética y en una prueba pública de estatus”, asegura.

Esto ha hecho que los precios se disparen y que las bodas requieran año tras año presupuestos más elevados, a los que se suman los costes añadidos de la luna de miel. La inflación ha impactado también en el coste de la boda, subiendo los precios de fotos, restaurantes o música. Pero la subida de la cesta de la compra no es la única culpable. “También hay inflación emocional”, asegura la profesora. “Ahora muchas veces se vive como una experiencia que tiene que ser única, fotografiable, compartible y comparable”. Todo debe quedar estupendo en redes sociales y ser perfecto, sin que se piense en toda la frustración y coste detrás de eso. Gómez suma que la filosofía del “solo una vez” hace también que los presupuestos se disparen.

¿Cuánto regalar en una boda en 2026?

Esto les pasa a los novios, pero sus invitados se ven arrastrados por ello. Su presupuesto incluye el regalo y el 'look', pero también el desplazamiento al lugar del enlace, que obliga a hacer noche fuera en ocasiones. La despedida de soltero o soltera va en una cuenta aparte, pero a pesar de todo la cuenta final es abultada. Según Klarna, el 22% de los españoles se deja más de 300 euros por cabeza y por boda. El 10%, más de 600. Un 3%, se va por encima de 1.000.

Los datos del ‘Informe del Sector Nupcial 2026’ (que toma como referencia lo que se dio en 2025) hablan de esos 178 euros de media por cabeza como regalo, aunque un 60% da entre 100 y 200. Más de 250 euros por cabeza, apuntan, “no es tan frecuente” y suelen venir de los invitados más próximos, como padres, abuelos o tíos. Las cosas cambian no solo según proximidad, sino también según generaciones. La Generación Z y los 'millennials' suelen mandar el regalo por Bizum y, de ellos, un 38% aporta entre 150 y 200 euros por persona. Aunque les cueste, quieren que su regalo sea significativo.

Eso sí, los presupuestos se quedan obsoletos de un año para otro y las cuentas podrían ajustarse a cierre de temporada.

Cómo hacer un presupuesto cuando te invitan a una boda

Gómez recomienda tanto a novios como invitados hacer un presupuesto, “con método y con carácter”. No cerrar nada hasta tenerlo todo previsto, pedir presupuestos por escrito y dejar margen para los imprevistos son algunos puntos clave. Igualmente, importa tomar decisiones “en frío”. Para los invitados, es importante tener en cuenta que el gasto no solo llegará del regalo.

“Una boda puede ser motivo de celebración, pero también puede convertirse en una carga financiera para quien no pone límites”, recuerda la experta. “Querer mucho a alguien no significa comprometer tu estabilidad económica”, apunta. “El cariño no se mide por la transferencia bancaria ni por el precio del vestido. Se mide por la presencia, la honestidad y el afecto real”. Si no nos podemos permitir algo, lo mejor es decirlo con naturalidad.

Eso vale para todo. Gómez recomienda “liberarse de las ataduras mentales sociales”. “Una boda no debería ser una representación teatral para satisfacer expectativas ajenas”, apunta. No pasa nada por optar por lo más barato, reducir presupuestos o no invitar a mil personas. Tampoco por repetir el vestido que ya llevaste a la boda de tu prima o no desplazarte a un lugar demasiado caro. Marcarse límites es “un acto de madurez”. “Nos cuesta hablar de dinero porque pensamos que hablar de límites económicos expone una parte íntima de la persona, pero lo verdaderamente problemático es endeudarse para sostener una apariencia”, indica Gómez.

El estudio de Klarna recomienda también no dejarlo todo para última hora: la antelación, prometen, es “el arma secreta”.

“La verdadera elegancia financiera no está en gastar mucho. Está en que tu vida sea coherente con tus valores, tus recursos y tu tranquilidad”, asegura Gómez. Y eso vale tanto para quienes se casan, como para quienes los acompañan.