Bienestar

Cómo ser más feliz, según dos expertos en neurociencia: "La felicidad no tiene nada que ver con estar todo el tiempo riendo"

Una chica relajada. Magnific/Cookie_studio
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En este siglo uno de los mayores objetivos que se ha marcado el ser humano es conseguir ser feliz. La felicidad está por todas partes, o ese concepto de felicidad que implica estar siempre positivos, contentos, alegres... Lo hemos visto en numerosas frases por redes sociales, en tazas y otros utensilios de nuestra vida cotidiana, pero ya nos ha quedado claro que eso no es ser feliz, que ese concepto de felicidad es efímero y que de lo que los expertos y la ciencia hablan cuando se refieren a la felicidad es algo mucho más complejo. Pero, ¿qué dice la neurociencia sobre la felicidad? ¿Cómo son las personas a las que llaman felices? Tras el éxito de 'El cerebro de la gente feliz', la Dra. Teller y Ferran Cases han publicado 'Los 7 neuropoderes de la gente feliz' (Grijalbo, 2026), una propuesta que parte de una idea sencilla como que la felicidad no es un don misterioso, sino una habilidad que puede entrenarse y que, precisamente, da respuesta a esta pregunta. A lo largo de sus páginas, la Dra. Teller y Ferran Cases recorren distintas capacidades del cerebro que influyen directamente en nuestro bienestar y abordan cuestiones esenciales de la vida cotidiana: el exceso de estrés, la insatisfacción vital —ese “quiero más” constante—, la regulación emocional, el impacto de la mentalidad, el humor, la amabilidad, los vínculos, los hábitos y el descanso.

Ambos parten para descubrir los siete neuropoderes de las personas felices de dos ramas profesionales bien distintas. Ferran Cases (Barcelona, 1984) es escritor, conferenciante y divulgador experto en ansiedad, una problemática que conoce bastante bien ya que ha convivido con ella desde muy joven. A los 21 años, concretamente, sufrió un ataque de ansiedad que desembocó en una parálisis corporal. Aquella experiencia lo llevó a detenerlo todo y a investigar en profundidad qué es la ansiedad y cómo se supera, trabajando siempre desde una perspectiva práctica. Esta experiencia le llevó a fundar el centro Bye Bye Ansiedad, desde donde, junto a su equipo de psicólogos, ha ayudado a miles de personas a entender y gestionar lo que sienten. Por su parte, la Dra. Sara Teller es física y doctora en Neurociencia por la Universidad de Barcelona, además de autora de 'Neurocuídate' (Aguilar, 2023).

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En ese sentido, las características que, según la neurociencia tiene una persona feliz, se explican en el funcionamiento de su cerebro. "El cerebro de la persona feliz sabe disfrutar del placer, pero sin engancharse al deseo, a la búsqueda constante del placer. Y, por otro lado, presenta actividad en los circuitos del cerebro relacionados con estar viviendo una vida plena, con sentido. Aparte estas personas suelen presentar niveles adecuados de la neuroquímica del bienestar (oxitocina, serotonina, dopamina o endorfinas y anandamida).

Es decir, son personas que tienen un sistema nervioso más flexible, que suelen adaptarse a todo lo que viene en la vida. "Son personas capaces de crecer ante la adversidad, que saben ver lo bueno de la vida, son agradecidas con lo que tienen. Son personas que tienen relaciones auténticas, que les dan apoyo, amor y seguridad. Personas entregadas y generosas, que suelen estar más centrada en los demás que en ellas mismas, aunque saben marcar límites cuando es necesario, saben amar sin olvidarse de ellas. Personas que saben reírse cuando fallan, que son optimistas (sin que este optimismo sea exagerado)", explica a la web de Informativos Telecinco cuando les consultamos. Y otra clave más que explica su felicidad: tienen muy activo el sentimiento de trascendencia, es decir, que les gusta conectar con algo que va más allá de ellas mismas.

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Los siete neuropoderes de las personas felices

Así pues, gracias a su trabajo de investigación y años de experiencia con pacientes han estructurado lo que son los siete neuropoderes de la gente feliz. Pero, ¿de qué hablan cuando hablan de neuropoderes? "Hablamos de siete neuropoderes, pero en realidad hay mucho más, y muchas veces unos se entrelazan con los otros, pero hemos querido sobre todo darle peso a la resiliencia, o la capacidad de crecer ante la adversidad, a la importancia de tener una mentalidad flexible ante la vida, el optimismo realista (no el exagerado), el humor, la conexión social auténtica, saber perdonar y dar las gracias, la autoamabilidad y el autocuidado (como neuropoder extra)".

En neurociencia, o en la psicología positiva, se habla de 'florecimiento humano' para referirse, concretamente, a un estado óptimo de bienestar integral, en el que uno se siente bien no solo porque no esté “mal” (porque no tenga una enfermedad o no esté sufriendo ansiedad o depresión, por ejemplo) sino porque también lleva una forma de vida que potencia el que uno se sienta bien, pleno, satisfecho. "La felicidad desde esta perspectiva no tiene nada que ver con estar todo el tiempo riendo o bajo una emoción positiva constante, sino que es más bien un estado de bienestar que se mantiene o que al menos es fácilmente recuperable incluso bajo adversidades", enfatiza la Dra. Sara Teller. Así también lo aseguran estudios recientes sobre la felicidad de la que ella misma nos habla, como por ejemplo, el Global Flourishing Study, que se inició en el 2022 y en el que participaron más de 200.000 personas de 22 países. En este estudio, entre muchas otras cosas, no se relacionó a las personas más felices con su capacidad económica sino con el concepto de florecimiento humano que presentaron. "Algo curioso también es que la curva de la felicidad ha dejado de ser una U invertida (alta en juventud, baja en mediana edad y vuelve a subir en la vejez), sino que ahora ha pasado a ser una línea ascendente pasada la adultez temprana. Es decir, los jóvenes florecen menos que antes y la felicidad asciende progresivamente con la edad". Este mismo estudio también señaló como claves de esa felicidad las relaciones sociales.

Y en este bienestar emocional tiene mucho que ver la anandamida, un endocannabinoide y neurotransmisor conocido como "la molécula de la felicidad". A la anandamida se la relaciona con estados de calma, disfrute y relajación. "Cuando este sistema funciona bien nos ayuda a sentirnos más en equilibrio y más conectados con la vida. Lo interesante es que nuestro organismo puede producirla de forma natural. De hecho, una de las maneras más claras de favorecer su liberación es a través del movimiento, especialmente con ejercicio aeróbico moderado, ese que activa el cuerpo pero que podemos sostener sin agotarnos. También prácticas como el yoga ayudan a estimularla", señalan ambos expertos. Parte de la sensación de bienestar que sentimos después de movernos, e incluso la llamada “euforia del corredor”, parece estar relacionada con esta neuroquímica. Y esto nos recuerda algo importante: que el cerebro y el cuerpo tienen mecanismos naturales para ayudarnos a sentirnos mejor.

"A veces convertimos hasta el bienestar en una lista de deberes y acabamos más estresados que al principio"

¿Qué no es felicidad para la neurociencia?

Por lo tanto, si queremos ser más felices -contestando a la pregunta inicial con la que partía este artículo- lo más recomendable es que nos alejemos de el concepto de felicidad que nos sugiere "estar siempre contentos" o siempre riendo, no es una emoción positiva constante sino más bien un estado de bienestar que se prolonga en el tiempo aún y cuando las adversidades de la vida aparecen, que es lo más normal. Y, sobre todo, huir de la lista de deberes que prometen hacernos más felices. "Sí, porque a veces convertimos hasta el bienestar en una lista de deberes y acabamos más estresados que al principio. A mí me gusta pensar que el primer paso no es hacerlo todo bien, sino dejar de vivir sintiendo que siempre llegas tarde a ti mismo", sugiere Ferrán.

Es cierto, que el yoga y el autocuidado nos puede ayudar (y mucho), pero para encontrar la paz y la serenidad lo más útil es buscar la causa de nuestro malestar e ir a por ella. "El problema es que creas que serás feliz cuando medites o practiques yoga todos los días. Eso es una trampa, que encima crea mucha autoexigencia y frustración cuando fallas". Hacer cosas pequeñas, pedir ayuda a profesionales cuando sea necesario, ser constantes y amables con nosotros mismos puede ser un gran primer paso para comenzar a ser más felices. Pero, hay un ingrediente muy importante que ellos señalan: el humor. "No te resuelve la vida, pero te ayuda bastante a no dramatizarla más de la cuenta".