Bienestar

Emilia Vuorisalmi, 'la doctora del amor' nórdica: "La oxitocina es la gran jefa, la CEO de toda la jerarquía hormonal"

La dra. Emilia Vuorisalmi. Cortesía
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Serotonina, oxitocina y dopamina. ¿Te suenan de algo? Estas tres hormonas, si sabemos cómo conocerlas y cuidarlas, pueden ser fuente de bienestar a lo largo de nuestra vida. O por lo menos es lo que asegura 'la doctora del amor' nórdica, Emilia Vuorisalmi, doctora especializada en medicina preventiva y salud hormonal femenina, autora bestseller en Finlandia y autora del recientemente publicado 'Tu química secreta' de la editorial Diana. Vuorisalmi incorpora a su trabajo su propio viaje de transformación -desde superar la adicción al amor y el agotamiento hasta alcanzar una salud y vitalidad plenas- junto con investigaciones innovadoras sobre estas tres hormonas. Pero, vayamos por partes, ¿tenemos claro para qué sirve cada una de ellas?

Para qué sirve la dopamina

La dopamina tiene mala fama, porque es cierto que mal controlada nos puede llevar a adicciones. Sin embargo, si la analizamos detalladamente nos daremos cuenta que es la molécula del impulso. Nos motiva a buscar experiencias placenteras, mejora la concentración y la atención, e influye en nuestro bienestar general. Además, contribuye a impulsar la motivación y el comportamiento orientado a objetivos: nos permite perseguir recompensas y pasar a la acción para alcanzar nuestras metas. Además, es fundamental para el control motor: ayuda a coordinar los movimientos suaves y voluntarios. Trastornos como la enfermedad de Parkinson se relacionan con niveles bajos de dopamina, lo que provoca síntomas como temblores y dificultad para moverse. Por otro lado, el movimiento mismo puede ser una poderosa fuente de dopamina, por lo que actividades como el baile y el ejercicio son una buena forma de estimularla en nuestra vida diaria. La dopamina también influye en procesos cognitivos, como la atención, el aprendizaje y la memoria, y cuando se realiza una actividad agradable o se vive una experiencia gratificante, el cerebro libera dopamina. Esta se une a unos receptores específicos de las neuronas y transmite señales que producen sensaciones de placer y satisfacción.

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En el libro, la doctora señala que en su peor momento, cuando se sentía vacía y ansiosa, fue cuando sus niveles de dopamina estaban más bajos. "Fue entonces cuando busqué picos a través de conductas adictivas y relaciones románticas. En el momento en el que empezamos a escucharnos a nosotros mismos, a seguir nuestros valores, cuando empezamos a llevar una vida alineada con nuestra propia verdad y sentimos que estamos persiguiendo nuestro propósito, cada paso se convierte en una forma de establecer niveles saludables o estables de dopamina". Para ellos, se puede empezar dejando aquello que nos causa adicción o malestar o viendo cómo podemos cambiarlo, ya sea un trabajo, una relación, etc.

"Si yo trato de no llevarme el móvil a la habitación, tengo una alarma de las de toda la vida en mi mesita de noche y cuando me despierto, antes de levantarme de la cama, siempre pienso en cosas por las que estoy agradecida y antes de irme a dormir también, activaré el sistema de oxitocina en mi cuerpo. Ayudaremos a nuestro cerebro a prestar atención a las cosas positivas. No es magia, es neurociencia", explica a la web de 'Informativos Telecinco'.

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¿Qué pasa cuando dependemos de la dopamina demasiado? Esto puede afectarnos de muchas maneras, estas son algunas:

  • Aumenta nuestro deseo de recompensas instantáneas. Ese deseo intensificado puede llevarnos a tener comportamientos adictivos en un intento de satisfacer la necesidad de liberar dopamina. Eso significa que podemos volvernos más ansiosos por obtener "me gusta" en las redes sociales, o incluso más competitivos y obsesionados con ganar.
  • Nos volvemos menos sensibles a las recompensas. Perdemos la capacidad de sentir placer y satisfacción en actividades que normalmente nos resultarían agradables. Lo normal ya no es suficiente: nuestras aficiones y nuestros círculos sociales no parecen proporcionarnos el mismo placer que antes.
  • El equilibrio entre el dolor y el placer se inclina hacia el lado del dolor. Empezamos a enmascarar el dolor con fuentes rápidas de dopamina.
  • Puede costarnos más mantener la concentración y tomar decisiones bien fundadas, y podemos encontrarnos procrastinando o participando en actividades que nos impiden alcanzar nuestros objetivos.

"Se ha demostrado que seis minutos en un bosque eleva los niveles de serotonina, también la meditación también es fantástica"

La serotonina, ¿recuperamos la calma y la alegría?

La segunda hormona de la que habla en su libro la doctora del amor es la serotonina, la protagonista cuando que queremos recuperar la calma y la alegría. Cuando nos sentimos seguros, nuestro cuerpo pasa de un estado de alerta o de lucha o huida a un estado de descanso y digestión, esencial para la reparación y la curación. En ese estado, la serotonina desempeña un papel crucial al reforzar la sensación de seguridad y bienestar. También contribuye a regular el sueño, vital para la reparación y la recuperación, y modula nuestro apetito para favorecer la ingesta nutricional, lo que contribuye aún más a los procesos de curación del cuerpo. Además, influye en nuestra percepción del dolor, haciendo que las molestias sean más llevaderas, y favorece el funcionamiento del sistema inmunitario, lo que garantiza que nuestro cuerpo pueda repararse eficazmente y defenderse de las enfermedades.

"Unos niveles bajos de serotonina se pueden manifestar de muchas maneras en función también de cómo estén nuestros niveles de dopamina y oxitocina. La serotonina también está relacionada con el eje intestino-cerebro, la microbiota, y eso se puede traducir en síntomas de agotamiento, de cansancio, que no nos encontramos bien, que tengamos dificultades para dormir... Por lo tanto, lo importante es conseguir un equilibrio sostenible, más que niveles altos en sí. Creo que algo muy poderoso es la exposición a la naturaleza. Arrancar el día conectando con la naturaleza, exponiéndonos al sol, en el mejor de los casos, pasar un rato en la playa caminando por el bosque... Se ha demostrado que seis minutos en un bosque eleva los niveles de serotonina, también la meditación también es fantástica", añade la doctora.

Según señala, el trauma no tratado es un verdadero enemigo de esta hormona. A medida que el trauma se aborda y se va resolviendo, los niveles de inflamación tienden a disminuir, cosa que permite un mejor funcionamiento de la serotonina. Muchas personas con traumas no resueltos tienen problemas de intestinos e inflamación, ya que el intestino es extremadamente sensible al estrés emocional crónico y subconsciente causado por el trauma. Por ejemplo, el estreñimiento crónico y la inflamación de bajo grado en el intestino pueden ser manifestaciones físicas del trauma que repercuten en los niveles de serotonina, ya que una parte significativa de esta se produce en el intestino. "Sanar el trauma puede ayudar a reducir los niveles de cortisol y adrenalina en el cuerpo, lo que contribuye a fortalecer el sistema de serotonina".

La oxitocina, la gran jefa de nuestra vida

Por último, la tercera hormona a la que dedica más peso en su vida la doctora del amor nórdica es la oxitocina. Así lo explica ella misma en una entrevista para 'Informativos Telecinco': "Tener el máximo número de fuentes de amor posibles evita caer en la adicción al amor romántico y llevar una vida feliz y saludable. Todo empieza por estar conectados con nosotros mismos cuando hablamos de la oxitocina, porque si estamos conectados con nosotros mismos, podemos conectar con los demás y con la naturaleza. La oxitocina es la gran jefa, la CEO de toda la jerarquía hormonal. Afecta al cortisol, a la insulina, a las hormonas tiroideas, a las hormonas sexuales, a los estrógenos, progesterona y testosterona. Es sumamente importante, y creo que el motivo es que para la supervivencia humana la conexión siempre ha estado en primer lugar".

La oxitocina es la hormona de la unidad y la conexión. Cuando fluye en equilibrio con la dopamina y la serotonina, te hace sentir conectado, no solo contigo mismo, sino también con las personas y con el mundo que te rodea. Los abrazos, un beso o una caricia aumentan los niveles de oxitocina en nuestro organismo, numerosos estudios lo aseguran. ¿Has sentido bienestar al acariciar a tu perro o a tu gato? Si la respuesta es afirmativa es que estás trabajando esta hormona y la utilizas a tu favor. A la oxitocina le encantan las conexiones fuertes y significativas, tanto con los demás como con nosotros mismos. Además, promueve la relajación y la confianza incluso en los estados de mayor vulnerabilidad.

Cómo aumentar los niveles de oxitocina

¿Qué nos recomienda la doctora del amor para aumentar los niveles de oxitocina? Podemos probar lo siguiente:

  • Actos sencillos como cogerse de la mano, abrazarse o darse masajes mutuamente pueden darte un buen impulso de oxitocina.
  • Si no tienes pareja con quien abrazarte, puedes probar a dormir con una manta pesada. Las mantas pesadas ejercen una ligera presión sobre el cuerpo y pueden estimular el efecto de un abrazo, promoviendo la liberación de oxitocina.
  • Compartir experiencias significativas, como pasar tiempo de calidad juntos, participar en aficiones comunes o simplemente hablar y escucharse mutuamente, también fomenta la producción de oxitocina.
  • Practicar el afecto consciente, como mirarse a los ojos, expresar gratitud y hacer cumplidos sinceros, puede mejorar la intimidad emocional y el flujo de oxitocina
  • Cada día, cuando notes que entras en un bucle de pensamientos negativos y te sientas desconectado, utiliza la técnica de los cinco sentidos: piensa en cinco cosas que puedas ver, cuatro que puedas tocar, tres que puedas oír, dos que puedas oler y una que puedas saborear. "Eso te anclará al aquí y al ahora".