Bienestar

Los efectos en el cuerpo de dejar el azúcar durante dos semanas, según los endocrinos

Reducir el consumo de azúcar no solo influye en el peso
Reducir el consumo de azúcar no solo influye en el peso. Pexels
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MadridEliminar o reducir drásticamente el azúcar añadido durante apenas dos semanas puede provocar cambios visibles en el cuerpo y en la mente. Aunque muchas personas asocian el azúcar únicamente con el peso, los endocrinos explican que sus efectos van más allá. El azúcar influye en la energía, el apetito, el sueño, el estado de ánimo, la piel e incluso en la inflamación del organismo.

En los últimos años, el consumo excesivo de azúcar se ha convertido en una de las grandes preocupaciones de salud pública. La Organización Mundial de la Salud recomienda limitar los azúcares libres a menos del 10% de las calorías diarias por su relación con la obesidad, la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y diversos problemas metabólicos. Sin embargo, en muchos países europeos, incluida España, el consumo continúa estando por encima de las recomendaciones.

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Lo que llama la atención es que el cuerpo puede empezar a notar cambios positivos en muy poco tiempo. Según endocrinos y nutricionistas, dos semanas puede ser suficiente para poder ver algunas mejoras fisiológicas importantes, sobre todo si antes existía un consumo elevado de refrescos, bollería, cereales azucarados o productos ultraprocesados.

El “síndrome de abstinencia” del azúcar existe

Uno de los primeros efectos que muchas personas suelen notar cuando dejan de tomar azúcar es el más incómodo: se sienten peor durante los primeros días.

Esto pasa porque el azúcar activa circuitos cerebrales relacionados con la recompensa y la liberación de dopamina, un neurotransmisor vinculado al placer y la motivación. Por eso, reducirlo de golpe puede generar síntomas parecidos a una especie de abstinencia, aunque el azúcar no es una droga en sentido estricto.

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Algunas personas experimentan dolores de cabeza, irritabilidad, cansancio, cambios de humor, antojos intensos de dulce o sensación de apatía o falta de energía. El azúcar puede generar patrones de comportamiento muy parecidos a los de otros estímulos adictivos, sobre todo, cuando se consume de manera habitual y en grandes cantidades.

De todos modos, los expertos recalcan que esta fase suele durar pocos días. El cuerpo comienza a adaptarse rápidamente a niveles más estables de glucosa y, a partir de la primera semana, muchas personas describen una sensación de energía más constante.

La energía deja de subir y bajar constantemente

Uno de los cambios más rápidos después de dejar el azúcar añadido tiene relación con la estabilidad energética. Cuando se consumen productos ricos en azúcares simples, como pueden ser refrescos, bollería o dulces, la glucosa en sangre sube rápidamente. El organismo responde liberando insulina para reducir esos niveles, y esa bajada puede generar posteriormente sensación de cansancio, hambre o necesidad de volver a comer algo dulce.

Al reducir esos alimentos y priorizar carbohidratos complejos, proteínas y grasas saludables, los niveles de glucosa se vuelven más estables. Muchas personas pueden notar menos fatiga a media mañana o menos somnolencia después de comer. Ademas, el cuerpo aprende poco a poco a utilizar mejor otras fuentes de energía, lo que ayuda a disminuir la dependencia constante de alimentos azucarados.

El apetito cambia y bajan los antojos

Otro de los efectos más sorprendentes de dejar de azúcar durante dos semanas es que el paladar empieza a cambiar. Los alimentos extremadamente dulces acostumbran al cerebro a niveles muy altos de sabor dulce. Cuando se reduce ese estímulo, frutas o alimentos naturales comienzan a percibirse más intensos y agradables.

Muchos endocrinos explican que también bajan los antojos porque el azúcar altera las señales hormonales relacionadas con el hambre y la saciedad. En concreto, puede afectar a hormonas como la leptina y la grelina, implicadas en el control del apetito. Después de unos días sin azúcar añadido, algunas personas sienten menos necesidad de picar, mayor sensación de saciedad, menor ansiedad relacionada con la comida y más control sobre el hambre emocional. Esto no quiere decir que desaparezca automáticamente la relación emocional con la comida, pero sí que el organismo deja de ser sometido a continuos picos de glucosa.

La piel también nota cambios

Reducir el azúcar también puede reflejarse en la piel. El exceso de azúcar favorece procesos inflamatorios y puede dañar proteínas como el colágeno y la elastina, esenciales para mantener la firmeza cutánea. Debido a ello, después de un par de semanas bajando el consumo de azúcar, algunas personas pueden notar menos hinchazón facial, una piel más luminosa e incluso una ligera mejoría en ciertos brotes de acné.

Dormir mejor puede ser una consecuencia

Un consumo elevado de azúcar puede alterar la calidad del descanso, sobre todo cuando se consumen grandes cantidades o por la noche. Cuando se reduce, muchas personas sienten que duermen mejor, con menos despertares nocturnos y una sensación de descanso más reparador al levantarse. Esto puede ser por una mayor estabilidad de los niveles de glucosa y a una disminución de la inflamación general del organismo.

El cuerpo pierde líquidos rápidamente

Otro de los efectos más rápidos al dejar el azúcar es la pérdida de líquidos retenidos. Esto pasa porque el organismo almacena glucógeno junto a agua, y cuando se reducen los azúcares y carbohidratos refinados también baja esa retención. Como resultado, durante los primeros días muchas personas sienten menos hinchazón abdominal, más ligereza y una reducción visible de la inflamación corporal, aunque gran parte de esa bajada inicial de peso es principalmente agua.