Cómo abordar el gran reto de hablar de dinero con tu pareja: "Saber lo que gana cada uno no es necesario"

Una pareja mirando facturas. Pexels
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Hay que hablar más de dinero en pareja. Pero, ¿cómo y de qué forma para que, en vez de que las conversaciones separen, acaben uniendo mucho más? Estamos ante un tema peliagudo, de hecho, Elena Crespo, una reputada abogada de familia sugería en su 'Del divorcio se sale' (Grijalbo, 2026) que un detonante frecuente de divorcios se debía a la infidelidad financiera, un concepto que se refiere a que uno de los miembros de la pareja oculta o no comparte la información acerca de su economía a la otra, es decir, oculta decisiones económicas, gastos, deudas o ingresos al otro, dañando gravemente la confianza. Hay más de la que parece, y estalla una vez se da el divorcio, cuando la otra persona lo descubre todo. ¿Por qué es frecuente? "Porque muchas parejas no hablan de dinero con transparencia. El dinero sigue siendo un gran tabú, incluso dentro del matrimonio. A veces hay control, otras veces miedo, ocultación, otras simplemente desorganización. Pero cuando llega el divorcio, esa falta de información se vive como una traición muy profunda. La infidelidad económica duele mucho porque rompe la confianza en un plano muy básico: el de la seguridad", explicaba la abogada de familia a la web de Informativos Telecinco.

¿Por qué, entonces, cuesta tanto hablar de dinero en pareja? Para Cristina Campabadal, el dinero sigue siendo un tema tabú y es debido a que no se habla en casa ni en la escuela, y eso hace que se convierta en algo desconocido y genere miedo o confusión en la vida adulta. "No se trata de preguntar cuánto gana alguien, sino de normalizar conversaciones cotidianas (gastos, intereses, decisiones económicas) para que los niños aprendan desde pequeños. En países como Estados Unidos esto está más integrado. Los niños participan antes en el mundo del dinero, ya sea ahorrando para sus caprichos o incluso con actividades como vender limonada o vendiendo juguetes que ya no utilizan, por ejemplo. Eso les ayuda a entender el valor del dinero y el esfuerzo que conlleva lograrlo". Por eso, ella aconseja que debería ser algo habitual en las familias.

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Cristina Campabadal, a quién hemos pedido referencias para realizar este artículo, es una reconocida experta financiera y conferenciante internacional con más de veinte años de experiencia en el sector, tanto en España como en Estados Unidos y Latinoamérica. Ha escrito artículos sobre finanzas para Yahoo Finance USA y cuenta con una amplia red de contactos en el ámbito financiero, de inversiones e, incluso, mediático. En 2021 fue reconocida como uno de los profesionales de las finanzas más destacados en el top 100 de la revista New York Magazine, y ahora justo acaba de publicar para Ediciones B, 'Un elefante en la habitación financiera' donde pone palabras a aquello que muchas personas evitan mirar de frente: el miedo a hablar de dinero, entre muchos otros temas económicos.

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Y, sobre esta cuestión, ¿qué opinión tiene ella acerca de hablar de sueldo en pareja? ¿Es recomendable que la pareja tenga acceso a nuestra cuenta bancaria? Pues depende del nivel de confianza, claro, aunque la transparencia es vital para que haya una buena relación. "Saber lo que gana cada uno no debería ser un problema en una relación estable; de hecho, es necesario para poder tomar decisiones juntos (pago del alquiler, ahorro, inversiones y para proyectos de vida). A no ser que haya problemas de adicciones, problemas de compras compulsivas, por ejemplo, que puedan poner en peligro la economía familiar, en ese caso, todo cambia. Otra cosa distinta es el acceso directo a las cuentas, eso no siempre es imprescindible ni cómodo para todo el mundo. Hay parejas que prefieren cuentas separadas y una conjunta para gastos comunes, y otras que lo comparten todo. Ambas opciones pueden funcionar si hay acuerdos claros y la decisión la han tomado ambas partes, no solo una. Lo importante no es el tener acceso total, sino poder hablar con normalidad de dinero, sin secretos ni miedo ni prejuicios, y con una estructura que dé confianza a los dos", sugiere.

Los problemas económicos en la pareja

En pareja, los problemas con el dinero casi siempre vienen de la falta de comunicación y del miedo a ser juzgados o a no coincidir en la forma de gestionarlo. En este sentido, son habituales conflictos cuando un miembro de la pareja es más ahorrador y el otro es más impulsivo o derrochador. Esto a la larga, si no hay comunicación y no se trabaja, puede generar mucho malestar y, hasta incluso, romper la pareja. Para ello es importante decidir cuándo va a haber una economía conjunta tener muy claro todo desde el principio, esto es si unir o no las cuentas, cómo repartir ingresos cuando uno gana más, quién toma las decisiones bancarias o si se hace todo en equipo, cómo quiere vivir cada uno... En definitiva, encontrar un sistema común que funcione para los dos, según la forma de ser de cada uno.

Otro gran reto aparece cuando llegan los hijos, es ahí cuando muchas parejas, que ya tenían problemas en este ámbito, pueden llegar a sentir descontrol, miedo e inseguridad acerca de las finanzas familiares. Una buena idea puede ser que. antes de querer tener hijos (si es que las dos personas tienen ese deseo), se empiece a generar un ahorro conjunto. ¿Cuánto es necesario? Esto es lo que señala Cristina: "Lo importante no es tanto la cifra exacta como mantener el hábito del ahorro, incluso en pequeñas cantidades. Idealmente se recomienda un 30%, pero en la realidad muchas familias ya están bien si consiguen ahorrar un 10% de forma constante, mediante transferencias automáticas el día 1 mismo cuando se cobra de la cuenta corriente a una de ahorro".

Una gran ayuda puede ser automatizar el ahorro y apartar una cantidad fija cada mes en cuanto se cobra. "También es clave no compararse con otros ni con lo que se ve en redes (no es la realidad de la mayoría de las familias en absoluto), y equilibrar ahorro con disfrutar del presente. Lo importante es tener constancia y construir un colchón poco a poco, según en el momento de la vida en que te encuentres".

"No hay una única fórmula válida, depende de cada pareja y su situación, pero la clave es combinar responsabilidad compartida con libertad financiera individual".

Una vida en común, una economía en común

Hay estudios que certifican que cuando se comparte la información y la economía en pareja estas logran ser más felices. Una investigación de la Escuela de Negocios Kelley de la Universidad de Indiana señaló que las parejas casadas que tienen cuentas bancarias conjuntas no solo tienen mejores relaciones, sino que se pelean menos por el dinero y se sienten mejor acerca de cómo se manejan las finanzas del hogar. Pero, ¿deben ser todas las cuentas conjuntas? Aunque no hay una única respuesta para esta pregunta, para Cristina puede ser una buena opción, al inicio de la relación, que cada uno pague por separado lo suyo. Esto es especialmente ideal cuando son parejas que quieren conservar su independencia, pero si son parejas que quieren crear un hogar y una familia, se aconseja que la información sea compartida. "En la mayoría de los casos que conozco, suele ser más práctico un modelo mixto: una cuenta común para gastos compartidos y luego cierta parte separada para libertad personal. El mejor modo considero que es el que ambos perciban como justo, claro y sencillo, y que no genere tensiones en la relación".

¿Qué cuentas deben ser conjuntas y cuáles no? ¿Y qué dinero se recomienda quedarse para gasto personal? Aquí, para ella, sigue prevaleciendo el modelo mixto. Es decir, una cuenta conjunta para los gastos comunes (casa, gastos de cosas de los niños como el colegio, facturas, etc.), aportando cada uno según sus ingresos, y si se quiere también una cuenta de ahorro común para objetivos compartidos como viajes o compras importantes, estupendo. "Y a la vez es sano que cada uno tenga su propia cuenta personal y de ahorro. Eso permite cierta independencia para gastos propios, caprichos o decisiones individuales sin generar conflictos. No hay una única fórmula válida, depende de cada pareja y su situación, pero la clave es combinar responsabilidad compartida con libertad financiera individual".