Psicología

Cómo lidiar con la angustia de no tener noticias de un desaparecido en un accidente: "Hay que acompañar y favorecer la ventilación emocional"

Trabajadores de Iryo durante el minuto de silencio en Atocha. Cordon Press
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Son horas críticas para la búsqueda de supervivientes en el siniestro de los trenes Iryo y AVE de ayer en las proximidades de la localidad toledana de Urda. Las familias y los allegados de las personas desaparecidas viven con la angustia de no tener noticias de ellas. Ante una situación así, ¿qué se puede hacer? Hemos charlado con dos psicólogos para que nos den algunas claves. 

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Qué puede hacer un psicólogo por nosotros en momentos así

José Antonio Mondragón es licenciado y doctor en Psicología, máster en psicodiagnóstico clínico y en psicología de la salud, psicólogo forense, máster en investigación judicial y criminológica y director del área de atención en emergencias del centro grupo de expertos en salud integral INTEGRA. Como experto en situaciones de este tipo (intervino a los afectados tras el 11M), nos cuenta cómo se abordan estas situaciones sobre el terreno: ante la incertidumbre y la falta de noticias, el psicólogo debe aportar “información veraz hasta donde se dispone de ella, y nos debemos asegurar de que han entendido la importancia o la trascendencia de esa información que se les transmite”. Indica además que hay que intentar que su mente “no trate de hacer una huida hacia delante, recomponiendo el relato que se les transmite, a la búsqueda de una historia más fácilmente abordable”, y añade: “Es importante no generar falsas expectativas ni abrir esperanza allá donde no tenemos una razonable garantía de la misma”.

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Otra de las funciones de estos psicólogos, indica José Antonio Mondragón, es colaborar “en la toma de decisiones en un momento en el que la persona se siente completamente desbordada por la situación y no es capaz de pensar de una forma clara”. En este sentido, presentan las distintas opciones y las consecuencias de las decisiones que han de tomar, como pueden ser permanecer cerca del lugar de la catástrofe o esperar en el domicilio, llamar o no a más familiares, etcétera.

Por supuesto, en esos momentos de tensión también hay que “consolar, escuchar, acompañar, y facilitar lo que llamamos ventilación emocional, dejándoles que hablen, recuerden, y se expresen emocionalmente con relación a la situaciones por las que han pasado ellos o sus familiares afectados”. Y nos comenta que, además de familia y amigos, hay afectados indirectos como el personal sanitario, miembros de seguridad e incluso responsables institucionales: “Ninguno de nosotros estamos preparados para atravesar por unas circunstancias de este estilo e intensidad, y las respuestas de los ciudadanos muchas veces son impredecibles”.

Claves para gestionar en casa esa preocupación

Pero no todas las personas cercanas tienen a mano un terapeuta de emergencias en estos casos, por lo que también es interesante conocer cómo gestionar cada uno de nosotros, si pasa por una situación similar, la angustia que crea el no tener noticias. Aunque Mondragón explica la importancia de la supervisión profesional, recomienda que sea la familia quien observe el comportamiento de la persona afectada por la desaparición de un ser querido. “Deben vigilar si existe realmente esa conexión emocional que corresponde razonablemente a la situación por la que han atravesado, que las alteraciones del sueño, del apetito, del humor, del estado de ánimo”.

Explica que lo normal es que en los primeros días “haya una alteración de la conducta”, pero que esta “va poco a poco normalizándose a través del paso del tiempo”. Eso sí, si pasados unos días esa situación personal no mejora, es importante pedir ayuda profesional.

Algo que subraya el experto es “evitar el consumo de alcohol o de otras sustancias” como pueden ser los ansiolíticos, ya que, aunque muchas veces pueden ayudarles a sentirse reconfortados en mitad de su desolación, “lo más probable es que se expongan al riesgo de adquirir una adicción por ese uso instrumental para evitar sentirse mal o para sentirse algo mejor”.

Rosa Prieto, psicóloga general sanitaria, añade otras claves: “Mucha autocompasión y autovalidación de uno mismo. En momentos así es normal sentirnos como nos estemos sintiendo, todas las emociones tienen una función, y es lógico sentir angustia ante la falta de noticias”. La segunda clave sería “intentar no consumir información sobre el suceso de medios de comunicación y, sobre todo, de redes sociales”, para evitar sumar preocupación o dejarse llevar por los bulos que se extienden en Instagram, X u otras redes. “Buscaría informarme a través de canales oficiales: líneas de afectados, por ejemplo, o en la web del Ministerio de Transportes”.

Un tercer punto importante sería “buscar el apoyo de alguien que nos pueda acompañar en este momento. Es importante no pasar solo el trago ni pensar en ello continuamente, regodeándonos en el dolor; es decir, está bien darnos permisos para sentir, pero también buscar distraernos, salir a tomar un café o ponernos un capítulo de una serie que nos evada de esa sensación”, ya que a veces nos impedimos hacer cosas normales, nos cuenta, “porque nos invade la culpa”.