MMA

'La bestia', el ertzaina que pelea en una jaula y patrulla por las calles de Euskadi: "Me dicen que, por mi aspecto, parezco más de los malos"

Jonathan García compite este sábado en la velada de MMA en Miribilla (Bilbao).. Redacción Euskadi
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San SebastiánEn su cuerpo, desde el cuello hasta los pies, apenas le queda espacio libre para un nuevo tatuaje, si a eso sumamos su pose para las fotos, con cara de pocos amigos, se entiende un poco mejor que sus amigos le pusieran el apodo de ‘La bestia’, el sobrenombre con el que se le conoce a Jonathan García en el mundo del MMA (Mixed Martial Arts), en las que los luchadores dominan varias disciplinas (Karate, Kickboxing, boxeo, muay thai, judo, lucha libre, sambo, taekwondo, entre otras).

Este ertzaina debutó como profesional en las Artes Marciales Mixtas, hace año y medio. Una disciplina que cada vez gana más adeptos en el País Vasco, como el caso, de Aritz Franco, el pequeño 'Ilia Topuria' vasco de 9 años.

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Este sábado 21 de febrero, el de Astigarraga combate ante el galés Scott Pedersen en la velada WOW 26 Bilbao, que se celebra en Miribilla y su objetivo no es otro que, “que un vasco pueda traerse el cinturón de WOW a Euskadi”.

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Jonathan que ha tenido que aplicar “muchas veces” sus conocimientos de lucha en el ejercicio de su labor policial, “por ejemplo para reducir a una persona sin hacerle daño”, libra estos días una batalla previa, a la que le espera el sábado en la jaula, la lucha contra la báscula. El peleador debe bajar de los 81 kilos a los 66, donde está fijado el corte de peso para su categoría a base de dieta estricta, deporte, un riguroso seguimiento de su preparador Adrián Alcántara y un increíble control mental.

"Super pacífico"

A este guipuzcoano le pasa un poco como a Clark Kent. Si el periodista algo tímido ocultaba en realidad su inmenso poder como Superman, tras el aspecto agresivo de ‘La Bestia’ se esconde una persona a la que, según dice, no le gustan los conflictos ni las discusiones: “Soy super pacífico”.

Jonathan, licenciado en la 25 promoción de la Ertzaintza, trabaja como patrullero de la Policía vasca y reconoce que los estereotipos, a veces, le han jugado malas pasadas, “me han llegado a decir que por mi aspecto parezco más de los malos que de los buenos”, relata con humor este policía, peleador y padre de dos niñas pequeñas, de ocho años y año y medio.

Compaginar las tres cosas, como le ocurre a la mayoría de los mortales, no le resulta fácil, aunque contar con el apoyo incondicional de su familia le anima a seguir peleando en el octógono. “Mi hija de ocho años es mi fan número 1”, aunque las peleas en las que participa papá, “nunca las ve en directo porque no sabemos que puede pasar”.