Ekaitz y Hori, el guía voluntario y su perro buscan a personas desaparecidas y sepultadas en Euskadi: "El móvil está encendido los 365 días"
12 voluntarios integran el Grupo del Perro de Salvamento en Euskadi, que cumple 43 años ayudando en emergencias
Las imágenes de la impresionante avalancha que ha desatado el pánico en una estación de esquí de los Alpes italianos
BilbaoEl teléfono de Ekaitz Moreno lleva una década encendido las 24 horas del día, los siete días de la semana, desde que entró como voluntario, en el Grupo del Perro de Salvamento (GPS) de Euskadi. Él es uno de los 12 guías que, junto a sus perros, participan desinteresadamente desde hace 43 años, en la localización de personas desaparecidas o sepultadas en situación de emergencia, como nevadas intensas, desprendimientos, derrumbes o colapsos estructurales. Solo el año pasado realizaron 19 actuaciones, el 99% de ellas en zonas de monte y “la mayoría de ellas, en Álava”. Su tiempo de respuesta es inferior a dos horas desde su activación a través del Centro de Coordinación de Emergencias de Euskadi.
Jubilados, profesoras o estudiantes; siete en Vizcaya, tres en Guipúzcoa y dos en Álava, conforman junto a sus canes este grupo de ayuda que trabaja de forma voluntaria y discreta, “no buscamos protagonismos o heroicidades”, sino aportar su granito de arena en situaciones tan trágicas a veces como el mortal derrumbe del vertedero de Zaldibar, del que se acaban de cumplir hace unos días, seis años.
“Nuestros perros buscan a personas vivas siguiendo el rastro del olor a ser humano”, puntualiza el presidente del GPS vasco. En un año en el que se han sucedido aludes en varias zonas montañosas y pese a que “aquí las avalanchas no son tan frecuentes”, de hecho, “a mí en 10 años no me ha tocado nunca ir a una”, este grupo se forma para saber cómo actuar ante un alud de nieve: “Este mes de marzo, nos vamos a Navarra a un entrenamiento en aludes”.
365 días con el móvil encendido
Durante mucho tiempo a Ekaitz le ha acompañado, en estas actuaciones de emergencia, su pastor belga Eki, que ya disfruta de una más que merecida jubilación, el relevo lo ha tomado Hori, un labrador de siete meses, “con el que estoy empezando de cero”. Sí, porque aquí cada voluntario convive y adiestra a sus propios perros, “los animales aprenden a ladrar solo cuando encuentran a una persona tirada en el suelo, en una postura de haberse caído o no poder levantarse y descarta al resto”. Algo importante en un operativo de búsqueda que suele integrar a muchas personas.
En lo que llevamos de 2026, SOS Deiak ha enviado a estos equipos de búsqueda, mitad humano-mitad animal, dos alertas para solicitar su ayuda, ambas en Guipúzcoa, en Irun y Usurbil. Tras recibir el SMS, los miembros testean la disponibilidad para acudir a la llamada en un grupo de WhatsApp. "El teléfono hay que tenerlo encendido los 365 días del año".
Muchos de los avisos se producen de noche, en pleno invierno con días de frío e incluso en fechas como la noche de reyes en la que la mayoría está con su familia, pero “hay que responder, porque tenemos un compromiso”. Normalmente, un guía con su perro y una persona de apoyo se suman al operativo desplegado por la Ertzaintza y se pone a disposición del responsable operativo que gestiona todos los recursos para esa emergencia. “Nunca solos”, es su máxima, ya que se enfrentan a búsquedas en ocasiones por lugares complicados en los que ni siquiera hay cobertura.
Dada la afición de los vascos por la montaña, en Euskadi los casos más frecuentes en los que tienen que actuar implica la búsqueda de “mucho montañero y mucho setero” y la dificultad mayor con la que trabajan es que “no suelen avisar a dónde van y como mínimo a los familiares hay que decírselo”. Ekaitz, que preside el Grupo en la actualidad, reconoce que su labor no siempre culmina con el hallazgo de la persona desaparecida, pero “yo doy valor a que la zona que hemos batido quede descartada, que quede confirmado que allí no está, porque eso ayuda al operativo”.
La mayoría de los perros de salvamento adiestrados en Elorrio son pastores belgas o alemanes, border collies o perros labrador, en general, animales “enérgicos, potentes, seguros, sociables y juguetones”. Su formación como rescatadores es continua y la llevan a cabo de forma individual cada guía y dos días por semana en el propio centro del Grupo del Perro de Salvamento: “Este sábado, por ejemplo, nos vamos todos al monte y allí entrenamos por grupos, en función del nivel del perro”.
26 años de voluntario
En dos o tres años, máximo, el animal “debe demostrar que es capaz de buscar” y la forma de acreditarlo es la homologación anualmente y bajo estándares internacionales de la Internationale Rettungshunde Organisation (IRO). Un requisito que exige el Gobierno vasco para prorrogar, como ha ocurrido este mismo febrero, el convenio de colaboración entre el departamento de Seguridad y el Grupo del Perro de Salvamento de Euskadi con el objetivo de fortalecer la respuesta ante emergencias en Euskadi, especialmente en la búsqueda de personas desaparecidas en montaña, zonas rurales y entornos urbanos. El acuerdo tendrá una vigencia de cuatro años y consolida la integración de esta entidad voluntaria especializada en el Sistema Vasco de Atención de Emergencias y actualiza el marco de colaboración entre ambas organizaciones, vigente desde 2021.
El vizcaíno David es el miembro más veterano del grupo, donde lleva como voluntario la friolera de 26 años, solo uno más que otro de los miembros más antiguos, el guipuzcoano Iñaki que este año cumple sus bodas de plata. Gente de otra pasta, dispuesta a ofrecer el valioso tiempo, que tanto escasea, para ayudar a los demás.
Ekaitz lamenta que el “voluntariado está en extinción”, aunque aún hay personas dispuestas a ofrecer su tiempo y habilidades para ayudar a los demas. De hecho, actualmente hay cuatro personas optando a entrar en el Grupo del Perro de Salvamento. Que una asociación como esta haya superado los 40 años de historia, solo tiene un secreto, “somos una familia”, “aquí funcionamos con el efecto grupo”.