Álava

Enfado generalizado en Artziniega, Álava: el pueblo pierde a su médico, el alcalde se "cabrea" y los vecinos niegan ser hostiles

El alcalde de Artziniega: "Desde este lunes nos quedamos, de momento y hasta nueva orden, sin médico”.. TurismoVasco
  • Los vecinos y Osakidetza niegan el trato "hostil" al médico pero el alcalde insiste

  • Osakidetza desmiente al alcalde y justifica que hayan pasado seis médicos en un año como una rotación normal

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Vitoria-GasteizEn el pequeño municipio alavés de Artziniega estos días no se habla de otra cosa que de la polémica generada a raíz de una carta abierta publicada por su alcalde, Joseba Vivanco, en la que mostraba su enfado porque el pueblo se quedara sin médico, según decía, por el trato "hostil” de sus vecinos. Ellos niegan la mayor e insisten en que en Artziniega nadie trata mal al médico, Osakidetza desmiente al alcalde y justifica que hayan pasado seis médicos en un año como una rotación normal para cubrir las bajas médicas de los propios sanitarios. El lío está servido y todos, en mayor o menor medida, enfadados.

Todo comenzó cuando, según relata el primer edil de EH Bildu, recibió “una llamada desde el ambulatorio de Amurrio para darme una noticia que me ha disgustado mucho”, que “me ha cabreado”, puntualizaba.

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Entristecido y “cabreado”, el alcalde les contaba a sus vecinos que “nos quedamos, de momento y hasta nueva orden, sin médico”. Sin servicio médico, porque Artziniega, “ha dejado de ser una plaza ‘amigable’”. La razón que esgrime el alcalde en su carta pública no es ni que el médico tenga que desplazarse, ni tampoco la carga de trabajo sino “ciertas actitudes, poco respetuosas, ciertos abusos de “supuestos derechos” que terminan por atropellar a quien está al otro lado de la mesa haciendo su trabajo, mejor o peor, pero haciendo su trabajo”.

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Ante este panorama, “cada vez es más difícil que alguien, un profesional sanitario, administrativo, quiera venir a la plaza de Artziniega porque esta se ha convertido en plaza ‘hostil’”.

El alcalde apela al respeto para que Artziniega no se quede sin médico, justo en el momento en el que Osakidetza acaba de aprobar dotar a la localidad de un segundo médico/a para hacer frente a la carga de trabajo existente, “hemos pasado de poder mejorar el servicio, a, por ahora, empeorarlo”. lamenta.

El "cabreo" del alcalde

"Hoy escribo esta carta abierta, como Alcalde, a la gente de Artziniega. No se trata de señalar, sino de reflexionar, todas y todos. Sí pediría que nos olvidemos por una vez de escribir comentarios... ni siquiera sobre si estamos de acuerdo o no con lo que leas. Tan solo os invito a reflexionar.

"Hoy he tenido una llamada desde el ambulatorio de Amurrio para darme una noticia que me ha disgustado mucho. Que me ha cabreado. Que me hace reflexionar sobre qué pueblo somos pero sobre todo qué queremos ser como Artziniega. Seguro que recordáis que hace un par de años peleamos, y salimos a la calle para defender nuestros servicios públicos más esenciales, como el servicio postal, como nuestro centro educativo, pero también la atención en nuestro centro de salud. Y conseguimos cosas, conseguimos que nos escucharan.

Seguramente, fue uno de esos momentos en los que nos percatamos de la trascendencia de lo público, de la importancia de tener unos servicios públicos y unos servicios públicos de calidad. De que no nos vienen caídos del cielo, de que hay que pelearlos, y pelearlos cada día. Porque lo público se defiende, y especialmente derechos como el de la sanidad.

Y esa defensa, debemos ser conscientes, quienes más la tenemos que pelear cada día somos los pueblos, los pueblos pequeños... como el nuestro. Esos pueblos a los que llevar un servicio público cuesta más en términos económicos, esos a los que a las personas que los tienen que atender o impartir les cuesta más desplazarse porque se salen de las ciudades, de los municipios grandes… de la comodidad…

Por eso, esa llamada, hoy, me ha entristecido y cabreado. Desde este lunes nos quedamos, de momento y hasta nueva orden, sin médico. Sin servicio médico. ¿Y por qué? Porque Artziniega, la plaza de Artziniega, ha dejado de ser una plaza “amigable”, me dicen. Ha dejado de ser una plaza donde a pesar de tener que desplazarse hasta aquí, donde a pesar de la carga de trabajo en un municipio en el que seguimos creciendo en habitantes, lo peor son, parece, ciertas actitudes, poco respetuosas, ciertos abusos de “supuestos derechos” que terminan por atropellar a quien está al otro lado de la mesa haciendo su trabajo, mejor o peor, pero haciendo su trabajo. Así es, lo que nos trasladan es que cada vez es más difícil que alguien, un profesional sanitario, administrativo, quiera venir a la plaza de Artziniega porque esta se ha convertido en plaza “hostil”.

¿Y sabéis lo más doloroso de esta situación? Que justo Osakidetza acaba de aprobar dotar a Artziniega de un segundo médico/a para hacer frente a la carga de trabajo existente. Y hemos pasado de poder mejorar el servicio, a, por ahora, empeorarlo.

Por eso hoy quisiera apelar a la gente de Artziniega. Apelar al respeto hacia quienes hacen su trabajo desde la parte pública, sea en el consultorio, el colegio, el ayuntamiento… Respeto hacia quien está detrás de un mostrador, sea cual sea este, a quien está detrás de un volante en un transporte público... Respeto. Porque podemos discrepar, no estar de acuerdo, pero no faltar al respeto ni avasallar. Hay mecanismos para defender nuestros derechos como ciudadano/a, pero no incluyen perder las formas o faltar a a ese mínimo respeto.

Entiendo que vivimos inmersos en una sociedad cada vez más individualista, egoísta, del yo, una sociedad de la inmediatez, una sociedad que no tolera la frustración, que se cree que tiene todos los derechos y casi ninguna obligación… Pero no es excusa dejarnos llevar por esa inercia, y eso incluye que peleemos por nuestros servicios públicos, por y para todas y todos, y unos servicios de calidad. Y quien quiera torpedear esta lucha, que se baje del carro, que se baje de Artziniega.

Yo estoy orgulloso de mi pueblo como el que más. También por valores que siempre ha atesorado. Quizá haya que recordar cada día dónde estamos, en qué pueblo vivimos, lo que somos y hasta dónde alcanzamos. Lo que queremos ser como Artziniega. Lo que hemos peleado por llegar hasta aquí; y lo que hemos conseguido, cuidarlo. En nuestras manos está también, si queremos ser un pueblo “hostil” o un pueblo “amigable”... para el de fuera, pero sobre todo para los que estamos aquí. Vamos a confiar en que pronto tengamos mejores noticias… Mientras tanto, intentemos ser respetuosos. Con todos, con todo... Amables".