Testimonios

La denuncia de Yolanda Iturrospe, con necrosis en la mandíbula: la tardanza en operarla le ha “comido la cara” y le ha "destrozado la vida”

La denuncia de Yolanda
A sus 67 años, espera a que Osakidetza responda a sus solicitud de que la deriven al doctor Cavadas.. Redacción Euskadi
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Vitoria-GasteizLa vitoriana Yolanta Iturrospe es una superviviente, hace 18 años superó un cáncer de lengua pero en 2020, comenzó a sentir “unos dolores de volverme loca”. Le diagnosticaron cáncer de amígdalas, del que la operaron y trataron con radioterapia. “Nadie me dijo que tenía necrosis”, lamenta. En este proceso irreversible, el tejido corporal muere debido a la falta de riego sanguíneo, infecciones, lesiones, radiación o sustancias químicas.

En su caso, la necrosis empezó en la mandíbula, pero “nos enteramos solo cuando mi hija leyó los informes” y “me tuvieron dos años dando vueltas con dolores que me volvían loca y solo administrándome unos antibióticos”. María, su hija, es tajante: “La tardanza en intervenirla le fue comiendo la cara”. Esa es la principal denuncia de esta familia, la espera de casi dos años para ser intervenida, un tiempo en el que no recibió, según denuncia, la atención que requería.

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Comenzó entonces un rosario de intervenciones quirúrgicas, “la primera duró 14 horas” y los intentos por implantarle injertos que su cuerpo iba rechazando casi al mismo ritmo. “Me quitaron hueso del peroné para la mandíbula, piel del pecho para el cuello, del costado, del hombro y del muslo”, enumera. A día de hoy, de muchas de ellas le quedan secuelas "por ejemplo, el brazo izquierdo malamente lo levanto".

"Lo paso mal cuando noto las miradas de la gente"

A punto de cumplir 67 años, su vida poco se parece a la que tenía antes de este infierno. Yolanda ha reducido sus salidas al barrio vitoriano donde reside y “donde la gente me conoce de siempre”, porque exponerse a las miradas del resto no es fácil: “Ayer mismo cogí el autobús para ir al centro y lo paso mal cuando noto que me miran, me agobio”. "Me han dejado la cara fatal", se duele.

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Yolanda tras una de las muchas intervenciones quirúrgicas a las que ha sido sometida los últimos cuatro años

El estado de su mandíbula, no es solo una cuestión estética, sino que le impide, a esta madre de dos hijos y abuela de cinco nietos, comer alimentos sólidos, por lo que su alimentación se limita a la ingesta de batidos de proteínas y purés. “No puedo comer ni levantar la cara, me han dejado destrozada”, denuncia.

Su esperanza. el doctor Cavadas

Yolanda espera, entre asustada y ansiosa, la llamada de Osakidetza para entrar de nuevo al quirófano y que le retiren la placa de titanio que lleva en la mandíbula y que “tengo que tapármela con un apósito porque hay un agujero que la deja la vista, me supura y me da punzadas”.

La única esperanza para la afectada es que Osakidetza la derive a la clínica del cirujano valenciano Pedro Cavadas, una solicitud a la que todavía no le han respondido. El prestigioso doctor, al que visitó en 2024, le aseguró que “él no me habría hecho ni la mitad de intervenciones queme han hecho aquí y que ahora mismo, podría comer”. Recuperar su vida tal y como era antes de este calvario “es imposible”, pero al menos, “ganaría calidad de vida”.