Johanna y Aitor cambian su aspecto para ser María Magdalena y Jesús en la Pasión Viviente de Balmaseda: "Con 42 años pensaba que ya no tendría ninguna oportunidad"

Johanna se ha teñido de morena y Aitor lleva año y medio sin cortarse el pelo y meses sin afeitarse
Fabio Orrantia fue en 2025 el predecesor de Aitor Sollano en el papel de Jesús: "He adelgazado 8 kilos"
BilbaoUn paseo por Balmaseda basta, estos días de Semana Santa, para comprobar que este pueblo de Vizcaya está lleno de barbudos. Sus vecinos llevan meses sin pasarse la cuchilla para participar en el Vía Crucis que todos los años se representa por estas fechas en la localidad. Encarnar a los apóstoles, convertirse en parte de la multitud como gente del pueblo o interpretar al mismísimo Jesucristo, requiere de sacrificios: no cortarse el pelo ni afeitarse, teñirse o soportar los 80 kilos de la cruz, son algunos de ellos. Pero a los y las de Balmaseda, “de toda la vida”, no hay renuncia que no harían por vivir desde dentro esta tradición.
Poco se habla, entre tanta barba, del papel de las mujeres en la Pasión Viviente de Balmaseda, “solo hay tres o cuatro personajes relevantes”, apunta Johanna Andueza, “el resto son papeles de relleno”. Ella y Aitor Sollano son los encargados este año de representar dos protagónicos de la Pasión Viviente: María Magdalena y Jesucristo. A sus 42 y 23 años, respectivamente, viven el momento con cierto nerviosismo pero, sobre todo, con “mucha emoción”.
No es para menos, 20 años lleva Johanna soñando con encarnar a María Magdalena. Esta vecina de Balmaseda empezó a participar en la representación con nueve añitos y ha pasado por muchos de ellos, desde hermana de ladrón, a gente del pueblo, mujer de Pilatos o Verónica. Las últimas dos décadas, ha soñado con encarnar el papel de María Magdalena y lo ha logrado este año, “yo ya pensaba que con 42 años no tenía ninguna posibilidad”, confiesa, pero a principios de este mismo mes de marzo vio su sueño cumplido: “Me enteré buscándome en las listas, yo miraba entre la turba y la gente me empezó a dar la enhorabuena”, rememora.
"Vi más a Maléfica que a María Magdalena"
“Nerviosa” por el poco tiempo que ha tenido para procesar la noticia, Johanna está segura de que "voy a llorar antes, durante y después", porque esto "solo pasa una vez en la vida” y su único anhelo es ser capaz de transmitir toda esa emoción que ella siente a los espectadores.
Johanna afronta esta interpretación como “un viaje interior” y pone en valor la “valentía” de María Magdalena, “que fue capaz de estar donde otros muchos no lo hicieron, al pie de la cruz”. A Aitor Sollano, que este año interpresa a Jesucristo, lo conoció “de manera express el 5 de marzo” y durante los ensayos admite haberse sentido “impresionada” cuando le ha visto cargando con la cruz. “Me preocupaba que tuvieramos que sentir una mínima empatía para poder transmitir emoción, pero creo que eso va a llegar por si sólo después de tantos años esperando a poder hacer de María Magdalena”.

A esta vizcaína acostumbra a lucir su melena rubia larguísima, “por la cintura”, no le habría hecho falta nada más para encarnar uno de los principales papeles femeninos este año, si no fuera porque “por primera vez, querían que María Magdalena luciera de morena y me propusieron teñirme”. No lo dudó, y aunque nunca antes lo había hecho, cambió el color de su pelo, “al principio, vi más a Maléfica que a María Magdalena, porque soy muy blanca y con ojos azules, fue un shock y me ha costado acostumbrame al cambio”, pero “lo haría mil veces más porque este era mi sueño”.
Su transformación se verá en todo su esplendor el Viernes Santo, ya que “para guardar el efecto sorpresa llevo semanas con moños y trenzas altas, nada de pelo suelto”.
Aitor, fisioterapeuta de 23 años encarna a Jesús
El que no ha podido esconder su cambio es Aitor Sollano, que este año encarna el papel principal: Jesucristo. Este joven de Balmaseda lleva participando desde los tres añitos en la Pasión Viviente, aunque fue hace dos años cuando interpretó su primer personaje con texto, San Juan, un año después fue San Andrés y este 2026, a sus 23 años, asume el papel de Jesús.

Este estudiante de cuarto curso de Fisioterapia que hasta hace unos días presumía de aplomo y tranquilidad, admite en plena cuenta atrás que “ahora ya sí que empiezo a notarme algo más nervioso”, aunque a su madre, que este año sale de Virgen María, no se lo dice porque “ella sufre un poco por mí”.
Los ensayos han valido para que Aitor no tema olvidarse del texto y para que pruebe a cargar una cruz de 40 kilos, la mitad del peso de la cruz que llevará durante el Vía Crucis: “La de verdad pesa 80 kilos y se te clava y es incómoda de llevar”, admite.
Pese a todo, lo que peor ha llevado desde que le adjudicaron la interpretación de Jesucristo es el cambio físico que ha tenido que realizar para encarnar su papel. Acostumbrado a cortarse el pelo cada mes, lleva año y medio sin pisar una peluquería y casi tres meses sin afeitarse. La transformación ha sido tal que, a veces, “ni me reconozco, vaya pintas”, por eso en cuanto pase esta Semana Santa tiene claro que regresará al pelo corto. “En Bilbao, donde hago las prácticas como fisioterapeuta, no me van a reconocer”, bromea.
