Animales

La increíble historia de Gorri, el loro desaparecido en Donostia y hallado en La Rioja: "Estaba tan a gusto, le habían hecho hasta la manicura"

Gorri celebró el reencuentro con su dueño, comiéndose un pintxo de tortilla.. Redacción Euskadi
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San SebastiánTras seis días y medio sin tener noticias del paradero de Gorri, su loro gris de cola roja, desaparecido desde el domingo 5, en Donostia, su dueño, Rafael García Santos, empezaba a perder la esperanza de recuperar al animal, “que es como mi hijo, llevamos 40 años juntos”. Sin embargo, este sábado a la hora de comer sonó su teléfono.

Al otro lado, Euge, que se había enterado, por la web de Informativos Telecinco, de que a Gorri le buscaban, le dijo: “Soy la persona que tiene a tu loro” y le envió un vídeo. Gorri estaba a casi dos horas de su casa, en un pueblo de La Rioja. Final feliz para esta historia.

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De sus más de 25 escapadas, esta es la ocasión en la que ha llegado más lejos y, no obstante, ha logrado regresar, “tiene mucha suerte”. Sí, porque su dueño ya barruntaba un triste final a su desaparición, "tantos días sin noticias, creía que alguien lo hubiera robado, tal vez para venderlo".

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Ni 24 horas después de aquella conversación telefónica, Rafael emprendió el viaje hasta Agoncillo (La Rioja) para reencontrarse con Gorri, que se encontraba allí “en una casa rural, como de vacaciones”, le habían hecho la manicura, “le habían cuidado muy bien” y como “es un poco sinverguenza estaba, en La Rioja, tan contento”, relata su propietario. Eso sí, en cuanto Gorri lo vio aparecer “me dio un beso”, apunta emocionado.

No quiso la recompensa

La persona que lo había cuidado, “muy simpático”, lo encontró durante un paseo por Donostia y lo capturó “echándole una chamarra encima”, al parecer el animal estaba sobre un coche y un testigo que había dado aviso a la Policía Municipal le advirtió de que la patrulla no terminaba de llegar, así que el hombre “con buena fe” lo cogió. Al ver la noticia de su desaparición y búsqueda en la web de Informativos Telecinco, no dudó en contactar con Rafael para devolvérselo. “Nos fuimos a un bar del pueblo y lo celebramos comiendo con Gorri tortilla de patata”, cuenta.

Dadas las numerosas ocasiones en las que este loro se ha aventurado a probar suerte más allá de los muros, de la vivienda que comparte junto a Rafael en la Parte Vieja donostiarra desde hace cuatro décadas, su dueño tiene hecho “un cartel de búsqueda al estilo del lejano oeste, ‘Se busca’”, cuenta entre risas, pasado el susto.

El crítico gastronómico que le ha echado “enormemente de menos” en su ausencia, ofreció mil euros a quien encontrara a su loro gris, sin embargo, “Euge no quiso aceptar la recompensa”, pero el donostiarra dispuesto a mostrar su agradecimiento por encontrar y cuidar de su amigo, “les he invitado a dos noches de hotel y dos comidas en San Sebastián”.