Así es la recién estrenada casa Barnahus vasca que atiende a los primeros menores víctimas de violencia sexual: acogedora y de ubicación secreta

Su localización no es pública para proteger a los niños y adolescentes que lleguen al centro.. Irekia
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Vitoria-GasteizLa primera casa Barnahus de Euskadi está ya abierta y atiende a los primeros menores víctimas de violencia sexual con el fin de evitar la revictimización que sufren las víctimas al tener que repetir su testimonio o desplazarse entre distintos servicios. Sobre su localización poco se sabe, más allá de que se encuentra en Vitoria, el resto es un secreto para proteger a las niñas y niños que traspasen sus puertas.

El estudio de Save the Children, de septiembre de 2025, sobre el perfil de las víctimas de violencia sexual en Euskadi, concluía que 9 de cada 10 víctimas menores de edad, de abusos sexuales en el País Vasco, no han cumplido aun los 15 años. La mayoría son niñas, los agresores siempre son hombres y casi siempre de su entorno.

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El centro que acaba de abrir sus puertas, tras cinco años de trabajo, en la capital alavesa pretende dar una respuesta integral frente a la violencia sexual contra la infancia y la adolescencia, priorizando el interés superior del niño o la niña y evitando que las víctimas tengan que “volver a empezar” su relato una y otra vez ante distintas instancias.

Así es la casa

Para ello se ha diseñado un espacio, lo más acogedor posible y lo más alejado de la frialdad de comisarías y juzgados. El espacio lo conforman una recepción y una sala de espera diáfana; una sala para exploraciones médicas; tres espacios de terapia; una sala de declaración y una sala contigua, desde donde el coordinador de Barnahus, la Ertzaintza, la fiscalía y el equipo médico podrán seguir su relato. El centro cuenta con una cocina-comedor, dos baños y algunas salas más de trabajo para los trabajadores.

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En 2021, el Gobierno vasco anunció su intención de poner en marcha este proyecto piloto en Álava, basado en el modelo Barnahus, que significa 'casa de los niños' en islandés, y propone atender a las víctimas de abuso sexual menores de edad en una unidad centralizada. Un mismo lugar con todos los recursos necesarios para atender estos casos, como psicólogos, forenses y clínicos, pediatras, servicios sociales, policía, Fiscalía y abogados. El pasado mes de febrero, el fundador del modelo Barnahus y miembro del Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, Bragi Gundbransson, visitó el recurso y conoció de primera mano, el modelo de intervención.

Hoy la primera casa Barnahus vasca ya está abierta y es mucho más que un espacio físico, se trata de un centro en el que trabaja un equipo de profesionales formados específicamente para empezar ya a atender a los primeros menores víctimas de violencia sexual.

Equipo y forma de trabajo

El equipo está formado por un equipo fijo y un equipo móvil. Por un lado, el equipo fijo lo forman cuatro personas: un coordinador, una administrativa, una psicóloga y una trabajadora social. Por otro lado, el equipo móvil se constituye por dos binomios de los servicios sociales de trabajador social y psicólogo. El equipo móvil está formado por un pediatra, un médico forense, una ginecóloga, Ertzaintza, fiscalía y judicatura.

Los menores serán derivados a Barnahus, a través de los servicios sociales del Ayuntamiento de Vitoria y de la Diputación Foral de Álava y a su llegada al centro al niño o a la niña se le realizará una acogida y una evaluación inicial multigrupo. A su vez, dispondrá del tiempo necesario para realizar una terapia adecuada a sus necesidades con la psicóloga del centro. De la misma manera, en el mismo Barnahus, se le podrá hacer un examen médico para cuidar su salud.

Una vez que la persona menor esté preparada (y nunca antes) el niño o la niña realizará el relato de lo que le ha ocurrido acompañado/a en todo momento por la psicóloga. Podrá comunicar los hechos en un entorno profesional, seguro y sin necesidad de profundizar en el relato. Conectados a la sala de la declaración, desde una sala contigua, el coordinador de Barnahus, la Ertzaintza, la fiscalía y el equipo médico seguirán en directo el relato de la persona menor. La jueza lo seguirá on-line y el relato de ese niño o niña tendrá el mismo valor judicial que una declaración en un juzgado. La persona menor recibirá apoyo psicológico y jurídico a lo largo de todo el proceso.