Negocios

La historia de Borja Blanco, el 'friki de las zapatillas' que ha creado su propia marca customizándolas: "Tatuarlas ha sido mi salvación"

Borja trabajando en uno de sus diseños
Borja Blanco usa la misma máquina que los tatuadores para grabar sus diseños en el cuero de las zapatillas.. Redacción Euskadi
  • Diagnosticado de TDAH y tras una depresión, ha cambiado su trabajo para apostar por su propia marca 'The Drip'

  • Empezó con pinceles y pintura acrílica y, hoy en día, las tatúa con la misma máquina que usan los tatuadores con las personas

Compartir

BilbaoCuando Borja Blanco era más joven “pintaba en sitios donde no tenía que pintar” y, a pesar de que dibujar siempre se le ha dado bien, hacerlo con spray “se me daba fatal” y el bote acababa siempre chorreando. Ese goteo de pintura le inspiraría años más tarde para ponerle nombre a su propia marca de zapatillas customizadas, The Drip (Goteo, en inglés). Del barro a la piel: la tatuadora de Granada que convierte el cuerpo en cerámica andaluza.

Sí, porque este vizcaíno de Las Arenas (Getxo), aunque “exiliado en Castro Urdiales”, como apunta con humor, hace tiempo que cambio aquellos sitios indebidos de juventud por otros lienzos bien distintos para pintar: las zapatillas.

PUEDE INTERESARTE

Hace unos cinco años, Borja pasó por un bache emocional “muy malo” que, sin imaginarlo entonces, sería el origen de su particular efecto dominó que le cambiaría la vida. La terapia, para la depresión “fuerte” que sufría, pasaba por, “entre otras cosas, hacer deporte”, así que decidió retomar el skate, pero una caída le provocó la rotura del pie. Las circunstancias motivaron que se mudara por un tiempo a casa de sus padres, “en Guriezo, un pueblo perdido de Cantabria”, donde Borja iba a encontrar, sin saberlo, “mi salvación”.

En el garaje familiar

Este “friki de las zapatillas”, como se autodefine, que nunca pudo tener tantas como le hubiera gustado, empezó a customizar en el garaje familiar viejas zapatillas. Diagnosticado con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), descubrió que estando allí con sus ‘zapas’ “era capaz de "no pensar en nada, el único momento en el que podía estar concentrado en algo”.

PUEDE INTERESARTE

“Las primeras las pinté con pinceles y pintura acrílica enteras de rojo”, recuerda. Después iría puliendo su técnica, dibujando en el ordenador para luego sacar plantillas con las que plasmar sus diseños en el calzado, más tarde se animó a hacerlo a mano y ahora, directamente, las tatúa.

El cuero, aunque sea sintético, es el mejor soporte para sus trabajos: ni lonetas ni plásticos

Con la misma máquina y la misma tinta que usan los tatuadores para grabar sus dibujos en la piel humana, aunque con una técnica diferente, “porque el cuero es más suave y tiene menos capas que un brazo o una pierna”, en unas tres horitas, Borja es capaz de crear un par de zapatillas nuevo.

Borja durante un taller sobre customización y reparación para Koopera

Lo que surgió como un entretenimiento casual fue ocupando cada vez más horas del día, llegaban los pedidos y Borja compatibilizaba el customizar las zapatillas con su trabajo en una gasolinera. Aunque se considera un chaval “impulsivo”, la idea de dejar un empleo estable y apostar por emprender y poner en marcha su propio negocio no fue fácil, pero hace un tiempo Borja se lanzó y aunque el papeleo y las gestiones administrativas le tienen muy ocupado, no se arrepiente.

Compartiendo su técnica

El creador de The Drip ha perdido la cuenta de las zapatillas que ha tuneado, en estos últimos años, aunque sabe, sin dudar, que si tuviera que quedarse con unas serían “las del Athletic, porque me quedaron brutales, parecían de serie”.

Estas zapatillas del Athletic son sus preferidas, hasta la fecha

Con un rango de precios que varía, entre otras cuestiones, en función del diseño de los 50 a los 100 euros, Borja apuesta por crear zapatillas únicas dando una segunda vida a aquellas que ya no nos ponemos o incluso, a las que sin querer creemos haber estropeado irremediablemente, “a veces una mancha de grasa lejos de ser el fin puede ser un principio”, señala.

El vizcaíno durante uno de los talleres que imparte para "enseñar lo que hago yo"

Borja no es como Gollum en 'El Señor de los Anillos' y no pretende guardar su técnica como ‘su tesoro’, él es más de compartir y “enseñar a hacer lo que hago yo a otros”, por eso, este emprendedor participa en talleres sobre customización y reparación para Koopera y en la Fashion Revolution Week Euskadi. Es su aportación contra el consumismo y esa tendencia actual, denominada, fast fashion.