El grupo Oslo Ovnies llegará, literalmente corriendo, desde su local de ensayo al Sonorama: 200 kilómetros por una promesa de hospital

El 8 de agosto, la banda riojana tocará por primera vez, en 10 años, en el Sonorama Ribera, en Aranda de Duero
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LogroñoJavier, Kevin, Israel, Guillermo y Aitor, son dos farmacéuticos, un médico, un viticultor y un ertzaina. Los cinco, conforman Oslo Ovnies, un grupo de música que, tras diez años de trayectoria y dos discos a su espalda, ha dejado de ser "una banda joven" para consolidarse en el panorama musical y vivir este verano las mieles de haber fichado por la agencia Planeta Sonoro, con una agenda apretadísima de conciertos. Señalado en mayúsculas, uno de ellos, el Sonorama Ribera 2026, que se celebrará del 5 al 9 de agosto en Aranda de Duero. Un "sueño" precedido de una locura, un reto: ir corriendo desde el local de ensayo, en Ábalos, hasta Aranda de Duero, 200 kilómetros en unas 20 horas.
Hace un año, cuatro de ellos, Javier, Israel, Guillermo y Kevin, vivían en vilo la “larguísima y seria” intervención quirúrgica, “a corazón abierto”, de su amigo y compañero de grupo, Aitor Torre. Al batería de Oslo Ovnies le habían diagnosticado una cardiopatía congénita y la noticia “fue un punto de inflexión” para esta banda de fusión metal.
Tras la operación y un tiempo en la UCI, Aitor fue trasladado a planta. Allí, en una habitación de hospital se reencontró con sus compañeros y los cinco sellaron una promesa: “Si tocamos un día en el Sonorama, tenemos que ir corriendo”. La idea fue del propio Aitor, “yo creo que la medicación tuvo algo que ver”, bromea el guitarrista del grupo, Kevin Las Heras. Pero, estaba dicho, y “como buenos riojanos, somos cabezones”, así que, en cuanto supieron que formarían parte del cartel del festival que se celebra en Aranda de Duero, empezaron a prepararse para cumplir su palabra.
Una buena paliza
Será este próximo sábado 27, a las tres de la madrugada los cinco saldrán corriendo, a relevos, desde la localidad de Ábalos, donde tienen su local de ensayo, hasta Aranda de Duero. Unos 200 kilómetros que esperan poder completar “en unas 20 horas”, la idea es llegar sobre las 23 horas del mismo sábado. “ A ver si lo logramos”, dice, divertido, Kevin que admite que “va ser una buena paliza”.
Quienes conocen a estos cinco treintañeros saben que “estamos un poco locos” y se han echado unas risas con su descabellada idea de ir corriendo desde el local de ensayo hasta la localidad donde se celebra el Sonorama, aunque entre las familias, ha cundido la preocupación. Pero Kevin insiste en que “nos hemos estado preparando” e incluso, han adelantado el desafío, porque la idea inicial era “hacerlo la misma semana en la que tocamos pero el miedo a que alguno se lesione durante el camino nos llevó a cambiar los planes”.
Los cinco miembros de Oslo Ovnies, todos riojanos y todos de un pueblo distinto, verán el 8 de agosto cumplido su “sueño” de tocar en el Sonorama, aunque este verano tienen as agenda a reventar y “de junio a septiembre, vamos a estar todos los fines de semana tocando, de festival en festival”, relata el guitarrista.
Esta es la historia de una promesa, con tintes de locura, “pero de locura de vivir”, con un trasfondo de amistad y con una buena causa como meta, porque todo lo que la banda saque de su paso por el Sonorama irá destinado a la Fundación Menudos Corazones, porque de eso, de corazón, a estos músicos les sobra.
